«

»

A los setenta y cinco años de su recuperación (1940-2015), la Romería que conmemora la fundación de la ciudad pasó por la Basílica

Una tradición que se remonta al siglo XVI, cuando las peregrinaciones penitenciales que partían en Cuaresma desde la Iglesia Mayor, tenían como meta la ermita de una santa penitente, Santa María Magdalena. A su regreso era obligatorio hacer estación en el templo de la patrona. Aquellas peregrinaciones penitenciales, en muchas ocasiones para pedir la lluvia, se transformaron posteriormente en festivas y en acción de gracias por la fundación de la ciudad.
La antigua población se localizaba en un cerro, en las últimas estribaciones del Desierto de las Palmas. El Rey Jaime I de Aragón concedió en 1251 un privilegio para cambiar la villa desde el monte hasta la plana, hecho que adquirió carta de naturaleza un tercer sábado de Cuaresma de 1252.
Aquel traslado, y el consiguiente retorno anual al lugar de los mayores, ha dado lugar a las llamadas fiestas de la Magdalena, por la titularidad de la ermita construida sobre las ruinas de la antigua ciudad.

La Romería de les Canyes de este año 2015, que ha congregado en torno a las ciento setenta y cinco mil personas, regresó en su versión oficial por la basílica del Lledó. Era portador de la reliquia de Santa María Magdalena, y por tanto Preste de la Romería el prior del Lledó Mossén Josep Miquel Francés, acompañado de varios seminaristas, llevando uno de ellos la Santa Cruz.
También figuraban en el cortejo oficial el obispo de la diócesis Mons. Casimiro López Llorente, el arcipreste de la ciudad Mn. José Luis Valdés, el alcalde de Castellón Alfonso Bataller Vicent y la Reina de las fiestas Dunia Gormaz Campos, así como la práctica totalidad de la Corporación Municipal.

La recepción por el Capellán de la Basílica
La romería fue recibida en la cruz de término o “peirò” por el capellán de la Basílica Mn Joan Güell, que portaba el relicario con las reliquias de San Vicente Ferrer, patrono del Reino de Valencia y de los santos patronos de Castellón San Cristóbal y San Blas. En la procesión desde la basílica, con la cruz alzada figuraban los presidentes y la Junta de Gobierno de la Real Cofradía de la Virgen del Lledó, que durante siglos han recibido a los romeros en las cercanías del templo.
Tras el ritual de entrechocar las cruces y las reliquias, la comitiva se dirigió hacia el interior de la Basílica, que se encontraba abarrotada de fieles.
El Capellán de la basílica indicó en su breve parlamento de acogida, que los romeros venían a descansar un momento junto a la Madre, recordando que se cumplían ahora setenta y cinco años (1940-2015) de la recuperación de la romería y también de la bendición de la imagen de Patrona, tras el lamentable paréntesis de la persecución religiosa y de la guerra civil de 1936.
La “Colla de Cantors de la Romería” interpretó los Gozos y la Salve Popular”. La Cofradía por su parte obsequió a todos los asistentes con horchata y rollos, como es costumbre. La Romería, ya anochecido y a la luz de pequeñas gayatas, hizo su entrada en la ciudad para conmemorar su fundación.

Comparte el contenido de Basílica del LLedó en tus redes sociales
    Facebook
    Facebook