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Bendición y entrega de una imagen de la Virgen del Lledó para la parroquia universitaria de Castellón

La Basílica ha contribuido a su construcción hasta el momento, con mas de 105.000 euros

El domingo 9 de octubre, al inicio de la misa de las once de la mañana, se procederá a la bendición de una imagen de la Virgen del Lledó y de su corona, que la Real Cofradía y la Basílica regalan a la parroquia universitaria de El Salvador, para su veneración en la capilla de la Comunión.

La imagen, bendecida por el Prior de Lledó mossén Josep Miquel Francés, será recibida por el Cura Párroco mossén Joan Llidó, que la trasladará a El Salvador, para ser entronizada tras la misa parroquial de las doce de la mañana.

La parroquia de El Salvador, construida a la entrada del campus de la Universitat Jaume I, fue bendecida y consagrada el domingo 23 de enero de 2011. El Consejo Parroquial solicitó entonces a la Junta de Gobierno de la Real Cofradía de la Virgen del Lledó, la posibilidad de regalar una imagen de la Patrona.

Aceptada la propuesta, el Prior de la Basílica y la Junta de Gobierno encargaron la talla de la imagen al prestigioso taller de artesanía religiosa “Artemartínez”, en la población de Horche (Guadalajara), que tras el verano ha finalizado su trabajo.

Reproducción de una imagen del siglo XVIII

La imagen reproduce a un tamaño mayor

otra imagen de la Virgen del Lledó del siglo XVIII, que se guarda en el Museo de la Basílica. Esta escultura recibe el nombre de “imagen del Procurador”, porque era la figura que hasta tiempos recientes custodiaba en su domicilio particular el Concejal-Procurador de la Basílica. Es la imagen que procesiona en el Rosario de Antorchas, la noche del ultimo sábado de cada mes de  mayo.

La imagen de la Virgen del Lledó será dotada asimismo de una corona, realizada en unos talleres de orfebrería en la población murciana de Totana. La corona es regalo de la Basílica, que durante los últimos ha hecho posible, con su generosidad, la conclusión de las obras del nuevo templo parroquial de El Salvador.

Colaboración de la Basílica del Lledó en la construcción de la Parroquia de El Salvador

A pesar de la crisis, la iglesia fue construida en poco menos de un año gracias a las donaciones de particulares y empresas, y a un préstamo constituido con el aval del Obispado.
En 2009 la Basílica del Lledó entregó a El Salvador la cantidad de 3000 euros y el 2010, tras la inauguración del templo, la importante suma de 100.000 euros.

Hasta el momento, cuando aún no han finalizado las bodas de este año, la Basílica ha hecho entrega de nuevo al Obispado para la parroquia de El Salvador de otros 2000 euros, correspondientes a las 49 bodas celebradas.  Por cada boda en la Basílica, Lledó entrega 50 euros para las nuevas parroquias y otros 50 euros para las parroquias más pobres de la ciudad.

Palabras del Obispo el día de la consagración

Este nuevo templo representa un bien para todos y, en particular, para los fieles cristianos de esta parroquia. La vida cristiana que tanta raigambre e historia tiene en nuestra Diócesis ha de seguir siendo visible públicamente y ha de seguir revitalizándose permanentemente.

Al tratarse de un edificio destinado a iglesia, su inauguración se hace mediante el rito de la dedicación de la iglesia y del altar. Este templo parroquial será el lugar donde la comunidad cristiana de El Salvador se reunirá habitualmente para escuchar la Palabra de Dios, para elevar preces de intercesión y de alabanza a Dios y, principalmente, para celebrar y recibir los sacramentos, y será el lugar donde se reservará el Santísimo Sacramento de la Eucaristía para su adoración y para los enfermos. Precisamente porque será un edificio destinado de manera fija y exclusiva a reunir al pueblo de Dios y celebrar los sacramentos, es dedicado al Señor con un rito solemne. Con su dedicación, el templo se convierte en casa de Dios y en casa de la comunidad parroquial.

Cierto que Dios habita en todas partes y ningún lugar puede abarcar su infinitud; pero Él elige lugares y personas, donde su presencia es más densa. Cristo mismo, por su muerte y su resurrección, se convirtió en el verdadero y perfecto templo de la nueva Alianza y reunió al pueblo adquirido por Dios. Este pueblo santo, unificado por virtud y a imagen del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es la Iglesia, o sea, el templo de Dios edificado con piedras vivas, donde se da culto al Padre con espíritu y verdad. Con razón, pues, desde muy antiguo se llamó “iglesia” el edificio en el cual la comunidad cristiana se reúne para escuchar la Palabra de Dios, para orar unida, para recibir los Sacramentos y celebrar la eucaristía y para partir hacia la misión.

El templo parroquial nos remite pues a la comunidad parroquial. Es su imagen visible y peculiar. Ella es el templo edificado con piedras vivas, los fieles cristianos, y cuya piedra angular es Cristo. La aspersión de los muros con agua bendita nos recuerda el bautismo, por el que los bautizados son integrados en el edificio de la comunidad parroquial. Y por esta razón es dedicado también el altar, que es imagen de Cristo mismo, sacerdote, hostia y altar, en el que ha de anclarse y sobre el que ha de edificarse la misma comunidad. Así como el altar ocupa el centro del templo, del mismo modo Cristo ha de ocupar el centro de la parroquia. En torno al altar se reunirá la comunidad parroquial para escuchar la Palabra, participar del sacrificio del Señor y alimentarse con el banquete celeste: la Eucaristía es la fuente y la cima de la vida y de la misión, de todo cristiano y de toda comunidad cristiana.

La dedicación de la iglesia parroquial es para la comunidad cristiana de El Salvador el coronamiento de una larga empresa de esfuerzos compartidos y el cumplimiento de un deseo anhelado por todos. Es un día de fiesta. A partir de ahora, el aniversario de la dedicación debe servir para una concienciación más responsable del papel activo de todos los feligreses en su parroquia.

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