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Cap. II – Lledó en la Edad Media

La sociedad castellonense, que cuenta apenas con un siglo de existencia, se encuentra inmersa, en la segunda mitad del siglo XIV, en unas circunstancias adversas. Las sequías, la escasez en las cosechas de trigo y las mortandades producidas por la peste y el paludismo, a causa de las aguas estancas en el cultivo del arroz, frenaron el crecimiento demográfico y económico, alterando el desarrollo urbano. Esta coyuntura desfavorable subsiste hasta los tiempos de Pere IV (1336-1387), en cuyo reinado aparecen los primeros documentos de nuestro archivo municipal que descubren la existencia del Lledó como centro de peregrinaciones organizadas y punto de atracción religiosa, no ya local sino incluso comarcal e intercomarcal.

A partir de 1379 se produce en nuestras comarcas una época de fuerte despoblamiento y grave distorsión social, que en un periodo de treinta años redujo de forma manifiesta la población castellonense de mil a cuatrocientos hogares. A pesar de la difícil situación, el manobrer-lloctinent del sacristà propone al Consell Municipal ampliar la iglesia de Santa María del Lledó, -”obrar et crexer aquella” -, en aquel momento pequeña e insuficiente para albergar las numerosas peregrinaciones penitenciales que hasta allí acudían. Dice el documento que las gentes acudían por devoción, pero que el edificio no podía acogerlos  dignamente: “per devoció que y han et van a vetlar bonament no y poden cabre”.

Atento el Consell a las necesidades surgidas decide ampliar el templo, acordando trasladar desde la ciudad una portada de piedra y las tejas retiradas o inutilizadas del antiguo hospital de la villa[1]. Es la primera ampliación conocida  del pequeño templo donde se veneraba la imagen de Santa María del Lledó. El documento, publicado por Lluis Revest, confirma que las peregrinaciones llegadas al santuario “axí dela dita Vila com altres stranyes, presuponen movimientos devocionales organizados, tanto de la ciudad como de otros lugares desconocidos, que en su marcha hacia el templo dañaban los campos de cultivos cercanos, de lo cual protestan sus propietarios al Consell[2].

Centro de peregrinaciones

Una de las primeras peregrinaciones, conocidas por los testimonios escritos de los archivos, es la que llega en 1394 desde Vila-real y Almassora, con tal número de sacerdotes, que es necesario solicitar de otras parroquias vecinas cíngulos, albas y amitos para revestirse el clero que acompaña a los devotos en el camino del santuario [3].

En la primavera del año 1404 es la Ciudad quien peregrina al Lledó. El 15 de junio, el Consell acuerda que los juglares, a son de trompas y timbales, avisen a todo el vecindario que el viernes próximo será festivo, que ayunen todos, menos los niños menores de siete años, y descalzos y en procesión de rogativa solemne vayan todos al santuario para oír misa y suplicar a Santa María del Lledó el final de la peste que azotaba la comarca. Confía con ello el Consell que el Todopoderoso, por su piedad y misericordia, aparte de la ciudad aquella fuerte plaga[4]. Los piadosos asistentes recibieron por caridad como era costumbre una ración de pan, que previsoramente mandó amasar el Síndico.

Los primeros cargos municipales.

De las mejoras y ensanche de la primitiva iglesia y de la administración del patrimonio de la Virgen se cuidaba el Consell. Celosos protectores del lugar, acudían cuantas veces se hacia necesario a reparar, reformar o reconstruir los muros y bóvedas de la iglesia solar del Lledó. De año en año, el segundo día de Navidad, fiesta de sant Esteve, se procedía a la elección de los cargos rectores del templo y de sus administradores, que actuaban por delegación de los propios Jurados.

El “manobrer u obrero era el encargado de cuanto hacía referencia a obras y mejoras. Era su vigía e inspector, colector de limosnas y pagador de cuantas mejoras se hiciesen. El “sacristào tesorero  era el administrador de los donativos y limosnas que ininterrumpidamente aportaban los devotos y peregrinos, o en su caso de los fondos destinados por el propio Consell, cuando así era necesario. Era también el “sacristà” quien ejercía funciones parecidas a las del oficio del mismo nombre de nuestra viejas catedrales, teniendo a su cargo la custodia y conservación de las ropas, ornamentos litúrgicos y las joyas del tesoro de la Virgen. Cada año, el “sacristà” saliente entregaba  todo el tesoro de ropas, muebles y alhajas al sucesor nombrado por el Consell Municipal, con la obligación de rendir cuentas mediante acta levantada por el notario, ante dos testigos.

Estos Inventarios y relaciones exhaustivas que desde 1528 a 1926 han llegado hasta nuestros días, formando parte de los distintos protocolos del Archivo Municipal, son una riquísima fuente de información para reconstruir la historia artística y devocional del Lledó.

En los primeros documentos conocidos sobre el santuario, que aparecen en los más antiguos “Llibres de Consells”, ya se especifican los nombres de todos aquellos personajes, que por delegación de los ediles municipales, cumplen atentamente sus obligaciones. Aquel año de 1379, cuando aparecen las primeras obras de ampliación del pequeño santuario, asumía las funciones de ”manobrer e lochtinent de sagristà de Sancta Maria del lido” la misma persona, Joan Dalçamora, con la misión de atender y supervisar las obras y mejoras necesarias en la fábrica del templo.

A este le sucedió el jurado Berenguer Serra, quien el 17 de mayo de 1380tingué en administració la Ecclesia de Madona Sancta Maria del ljdo”, figurando el 30 de diciembre del mismo año Jaume Solà, el mismo seguramente que figura demanobrer” hasta 1396, aunque como afirma el doctor Sánchez Gozalbo, no quedan bien deslindadas las funciones de “manobrer ysacristà en estos primitivos tiempos.

Tanto los vecinos del lugar, como los propietarios de las fincas colindantes al templo huertano y hasta los peregrinos, acuden a los jurados para resolver cuestiones concernientes al santuario  y éstos les nombran socios o ayudanteslochtinents”, para que cooperen y les sustituyan, como en el caso de Alçamora. Lo cierto es que con un nombre u otro, aquellos primeros cargos en la administración cuidan de la fábrica del santuario, administran sus bienes y procuran aumentar el culto y la devoción a la Virgen.

El papa Luna y Lledó.

Hasta tal punto consideraron los Jurados el templo como de su incumbencia que nunca regatearon esfuerzos para obtener su primacía frente a otras iglesias, ermitas o capillas de la ciudad. En 1411 solicitaban del papa Luna, Benedicto XIII, a su paso por San Mateo, capital del Maestrazgo, que caso de quedar en entredicho o cerradas al culto las Iglesias de la Villa, pudiese al menos quedar abierta y oficiarse la misa en el templo de Santa María del Lledó[5]. No pudiéndose entonces obtener tal concesión, se volvió a insistir en 1450 cuando, aprovechando un viaje a Roma de Nicolás de Reus, el Consell le encarga que gestione con el Santo Padre éstas y otras licencias, una de ellas referente al santuario[6].

Si primero fue dique infranqueable contra las pretensiones de Vall de Crist, ahora lo será contra el clero local, que quiere hacer valer sus derechos sobre el culto celebrado en la basílica. En 1429, el prior del convento de San Agustín de Castelló había celebrado Misa en el altar mayor del santuario. Cuando la noticia llegó hasta el Vicario de Santa María, los sacerdotes de la Iglesia Mayor manifestaron su indignación y su protesta ante las autoridades municipales, aduciendo que ningún religioso ni cualquier otro sacerdote, que no fuera del clero local, podía celebrar misa en Lledó

La postura del clero secular fue tomada por los Jurados como una clara intromisión, haciendo constar su protesta ante el obispo de Tortosa. La iglesia de Lledó era de la Villa y los sacerdotes de Santa María no podían tomar sobre ella decisión alguna[7]. Los administradores solicitaron al mismo tiempo del obispado la oportuna autorización para que, sin distinción ni exclusivismo alguno, las celebraciones religiosas pudieran ser oficiadas por todos los sacerdotes, tanto religiosos como seculares.

El Santuario invadido por camas y utensilios: La peste.

Pasados treinta y cinco años desde aquellas pestes de principios del siglo XV, otro brote epidémico de peste bubónica diezma la villa, siembra el espanto y aleja a sus habitantes. El santuario se ve inundado por las gentes que huyen de la población, temerosas de contraer la mortal enfermedad, invadiendo el interior del recinto sagrado en promiscuidad de hombres, mujeres y niños. Una vez más el Consell toma cartas en el asunto y el 7 de agosto de 1439 ordena el desalojo de la Iglesia ,la retirada de camas y enseres del templo y su traslado como mínimo a los pórticos o en su caso a las caballerizas de la casa del ermitaño. Caso de no cumplir con la orden municipal, se amenaza a los contraventores con una fuerte multa destinada a la compra de cera y aceite para alimentar la lámpara que ardía continuamente frente la pequeña imagencita[8]. Cuando aún no habían remitido las secuelas de la enfermedad, el Consell acordaba celebrar otra procesión de penitencia al santuario el día de Nuestra Señora de Agosto, “per tal que nostre Senyor Jhesu Xrist nos vulle rellevar aquesta mortalitat en que de present la Vila es, com notoriament se muyren de epidemia”.

La rogativa de aquel 15 de agosto estuvo acompañada con actos de caridad y reparto de comida a los más pobres, permutando el Consell los premios de las festividades, el precio de varias ocas de los juegos populares de las fiestas de la Asunción de la Virgen, en harina de trigo con que amasar el pan bendito que se daba a los peregrinos asistentes. Los organizadores reservaron sin embargo una oca para no perder la tradición festiva del día de la Asunción[9].

El plato petitorio circula por toda la Diócesis.

A mediados del siglo XV, en 1448, los Jurados solicitan del obispo de Tortosa, Otón de Montcada, que un “bací” o plato petitorio del santuario pudiese circular por todos los pueblos de su jurisdicción, colectando limosnas y donativos para el culto de la Virgen. Escribían los Jurados al prelado que Castellón tenía en su término una Iglesia bajo la advocación de Santa María del Lledó, donde acudían las gentes comarcanas con gran devoción, por los milagros y las gracias que dispensaba la Señora[10]. Los Administradores formulan la petición confiados en que las limosnas acrecentarán la devoción y el fervor, incitando aún más a los fieles de toda la diócesis a visitar el santuario.

El ermitaño, montado en su borrica, recorre los caminos que conducen a Borriol, Vilafamés, Llucena, l’Alcora, Vila-real y Almassora, entre otras poblaciones de las comarcas castellonenses, recogiendo donativos en especies y los frutos de las cosechas, que posteriormente eran subastados y vendidos[11]. En la ciudad también se realizaba un “acapte” cada viernes, a la caída de la tarde, a la hora del rezo del oficio de “completas” [12].

El retablo de los siete gozos.

Era el año de 1452 y el pintor castellonense Nadal Renau solicita permiso a los Jurados para retirarse al Lledó para vivir como eremíta. La petición fue aceptada por el Consell Municipal  a condición de compartir la vivienda, trabajos y cuidados con el ermitaño titular, de apellido Martorell. Ambos tendrían idéntica obligación de cuidar los huertos, recorrer los caminos con la borrica, pidiendo limosna, y de rendir cuentas al Administrador de la Casa y ermita del Lledó o al “manobrer”.

Fue Nadal Renau destacada personalidad del mundo de la pintura local. Nacido  a finales del siglo XIV en Castelló, recibió en distintas ocasiones numerosos encargos de pinturas y decoraciones por parte del Consell Municipal y del propio Batlle de la ciudad de València. Así en 1415, por ejemplo, pintó y decoró las paredes del pórtico del Almudín Real, con el escudo de la Generalitat entre ángeles.

Que fue persona destacada lo descubre el inventario de sus bienes, donde incluso figuraban algunos esclavos moros a su servicio y el hecho de haber recibido el encargo del Consell Castellonense de pintar las banderas de la Ciudad para la visita de Benedicto XIII, el papa Luna, que realizó en 1414 acompañado de sant Vicent Ferrer. En 1447  el pintor solicita avecindarse en València, pero finalmente acaba sus días en Lledó como ermitaño, cuando sobrepasaba ya el medio siglo de vida.

Posiblemente fue Nadal Renau el autor del retablo de pintura sobre tabla que desde esta misma época y con el tema de los Siete Gozos de María, adornó el altar mayor del santuario. Los polípticos con el tema de los “Septem Gaudia Spiritualia” expresaban una devoción mariana, muy en auge en aquella época, por todas las tierras de la Corona de Aragón. Por la venta en 1667 de sus tablas, ya desmontadas, hemos podido conocer sus dimensiones y los temas representados [13].

El viejo retablo del Lledó, prácticamente idéntico al que pintó Pere Serra en 1375 para la Seu d’Urgell, presentaba sin embargo la singularidad de no disponer de tabla central, porque en éste espacio y dentro de una hornacina se veneraba la imagencita de la Virgen , expuesta en el interior de un relicario de plata. Otro ejemplar semejante era el retablo del santuario de la Mare de Déu del Llosar, en Vilafranca, pintado por Valentín Montoliu en 1455, ahora en el Ayuntamiento de aquella población de la comarca de “Els Ports”.

Centrado el retablo por esta hornacina con la imagen de la Virgen, se representaba en la calle lateral derecha la Anunciación de María, el Nacimiento de Jesús, y la Adoración de los Magos, reservándose para la calle lateral izquierda la Resurrección de Jesús, su Ascensión a los cielos y la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés. Sobre la hornacina se representaba la muerte y asunción de Nuestra Señora, culminando la parte alta con el Calvario como era habitual. Otros cinco temas en tablillas mas pequeñas constituían el banco o predela de base, centrando la composición el Cristo como Varón de dolores frente el sepulcro, acompañado de la Dolorosa, san Juan Evangelista y distintos símbolos de la pasión. Su número, aunque no los temas, los descubre un Inventario del Santuario redactado los años en que fue desmontado para su venta “per quant no son de util adorno algú pera la hermita”[14].

En 1641, cuando ya se encontraba muy deteriorado y con motivo de algunas obras de reforma del altar mayor, el carpintero Josep Vidal construye una nueva predela o sotobanco para levantar todo el retablo a mayor altura. Sin embargo el altar, de proporciones ajustadas a una reducida iglesia gótica con cubierta de madera a dos aguas, quedó empequeñecido ante el cambio y ensanche de la cabecera del santuario en 1656, efectuado según el proyecto de Joan Ibáñez .  Al final sucumbió, víctima de las nuevas necesidades y de la moda impuesta por el barroquismo imperante. A raíz del contrato con el escultor Pere Ebrí para la construcción del nuevo retablo en 1674, fue desmontado y subastadas las tablas al mejor postor, con el fin de recaudar fondos para la fábrica del santuario.

Previamente a su venta, las viejas tablas fueron restauradas y retocadas por el pintor Josep Esparza[15]. El carpintero Joan Escoín levantó el armazón de listones del dorso del retablo, troceando la madera sobrante, para enmarcar con ella ocho de las tablas, dándole un aire de modernidad, más vistosidad y atractivo, buscando una puja más alta y un mejor postor que se los quede. En la almoneda de 1677, además de los paneles de la predela, la hornacina del altar de Nuestra Señora fue vendida a Magdalena Alberich, según valoración del pintor y dorador Francisco Mercer[16].

La Iglesia del Lledó en el siglo XIV.

La pequeña iglesia erigida en tiempo incierto para cobijar la imagen de Santa Maria del Lledó y ampliada hacía 1380, con un portal de piedra de la ermita de San Antonio[17], se encontraba ya en 1427 en precarias condiciones.

Se trataba de un templo conocido en su tipología como de “reconquista, ejemplar construido habitualmente en buena parte de nuestras comarcas tras la pacificación de la zona por las tropas del rey don Jaume. Era de una sola nave, con techumbre de madera en vertiente a dos aguas, sustentada por arcos fajones o torales, apuntados a la manera gótica, con cabecera plana, o sea sin ábside y atrio a los pies, conservando en su portada de piedra de medio punto la impronta del románico aragonés y catalán, que pervivió hasta bien entrado el siglo XVI.

Queda aún, empotrada en el ángulo que se abre entre la fachada de la basílica y la casa Prioral, una sencilla pero bellísima columna circular de piedra, con su base cuadrangular semienterrada, tal vez resto de jambas de la primitiva puerta medieval, en espera de que, en algún momento propicio, quien tenga autoridad y posibilidades la reponga en un lugar más digno.

Aquella cubierta de madera sobre arcos góticos apuntados fue sustituida en 1427 por una bóveda de piedra en forma de cañón, según las indicaciones recibidas en el Consell Municipal por un maestro constructor[18]. Efectivamente, aquel mismo año comenzaron las obras de sustitución de la antigua cubierta por bóvedas, puesto que en abril de 1428 una parte de las rentas entregadas en descargo por el “sagristà”, Pere Sánchis, se destinan a la construcción de la segunda arcada de la iglesia[19].

Las obras continúan con el ensanche del pórtico, alternándose los momentos de angustia por falta de dinero, como en 1454, cuando han de paralizarse las obras[20], con otros más favorables.  En efecto, en 1471, la buena gestión  del “sagristà”, Guillem Mut, agiliza la marcha de los trabajos de renovación del santuario, con una economía saneada que permite a sus administradores prestar 100 sueldos al propio Consell. No pasó sin embargo mucho tiempo antes que fueran reclamados de nuevo para continuar con las obras[21].

Los gastos eran numerosos y las limosnas no siempre alcanzaban para mantener todas y cada una de las partes de aquel sencillo y digno santuario medieval que en 1495 amenazaba parcialmente ruina. Hasta tal punto se encontraba en mal estado el edificio que los Jurados se vieron obligados a solicitar de los expertos  su rápido afianzamiento[22].

Rogativas al Lledó y la Magdalena.

En 1476 aún duraba la peste iniciada en los años treinta. Las procesiones penitenciales, que se celebraban diariamente en la ciudad, bajan de nuevo al Santuario del Lledó, prolongándose hasta la ermita de Santa Bárbara, extramuros de la Villa, donde con posterioridad se levantó el convento de franciscanos y la capilla de la Virgen de Gracia del convento de San Agustín. Cuando se celebraban en Cuaresma como tiempo penitencial, se suplicaba la clemencia del cielo “ per causa del temps que es tal e perque nostre senyor deu nos guard, axí del infortuni que diu que deu eser, com de mortaldats, guerres e altres congoxes”.

El Consell acuerda que dichas procesiones se inicien el primer día de la Cuaresma de aquel año, organizadas por los honorables jurados de la Villa[23]. Pasada la Pascua continuaron las procesiones a las ermitas porque, según parece, había mejorado la situación y no era cuestión de perder el favor de la Virgen.

Cuando no era la peste, era la sequía quien agostaba los campos castellonenses, como en 1503, cuando “lo Magnifich Consell proposa que per la seca e serenitat que fa”, se organicen siete piadosas procesiones a la Iglesia Mayor, a la Virgen de Gracia del convento agustino y a la Virgen de la Esperanza, desplazándose también a Lledó, a la ermita de San Sebastián, en el lugar donde se construyó con posterioridad el convento de clarisas, San Jaume de Fadrell, Santa María Magdalena del Castell Vell y Santa Águeda de Benicàssim. En todas las ermitas deberá celebrarse una misa cantada:allá hon la professó hira sia dita e celebrada misa cantada” [24].

No concluirá el siglo XV sin un nuevo intento de fundación en Lledó por parte de otra orden religiosa dispuesta, como siempre, a monopolizar la rentas, limosnas y donativos que paulatinamente llegaban desde todas las comarcas limítrofes. En 1495 son los Servitas quienes solicitan permiso al Consell para establecerse en la casa del ermitaño, junto al templo, y es de nuevo el gobierno municipal quien les desvía hacia otros lugares, ofreciéndoles la antigua ermita de Santa Bárbara, junto al camino de València, donde posteriormente se establecieron los frailes franciscanos y hoy se levanta la parroquia de San Francisco [25].

La etapa conventual de la Ciudad.

El siglo XVI fue en nuestra ciudad la etapa conventual por excelencia. Al ya existente convento de agustinos, el primero fundado en la Villa, se añaden las fundaciones de franciscanos (1537) en la citada ermita de Santa Bárbara; de las monjas clarisas (1557), cuyo monasterio ocupaba el solar convertido hoy en plaza de Santa Clara, y el de los frailes dominicos (1573), del que tan sólo ha subsistido el claustro, conservado como una parte más del actual edificio que alberga el Conservatorio Superior de Música y la Escuela de Artes y Oficios de Castellón . Su antigua iglesia es hoy la parroquia de San Vicente Ferrer, en la plaza de Fadrell.

La existencia de las comunidades religiosas, cada una con sus particularidades, marcó de alguna forma la vida de la ciudad. Sus iglesias conventuales, con capillas donde se veneraban imágenes de especial devoción, fueron a menudo el final de rogativas y procesiones de penitencia o acción de gracias que, por otra parte, se prolongaban hasta el santuario de la Virgen. El convento de los franciscanos, llamado también de Santa Bárbara, la capilla de la Virgen de Gracia, en la Iglesia de San Agustín o la de la Virgen del Rosario, en el monasterio de los dominicos, recibieron durante estos siglos las visitas constantes de los castellonenses, como signo de una piedad popular y de confianza en la Providencia ante momentos difíciles para la vida de la ciudad. El primero en ser visitado era, no obstante, el santuario de la Mare de Déu del Lledó.

La Guerra de las Germanías.

En 1516 muere Fernando el Católico y, con su desaparición, se produce un vacío de poder político, agravándose las condiciones socioeconómicas que sin duda van a tener una gran importancia en la gestión del movimiento agermanado. Las Germanías responden a un intento de toma de poder de la naciente burguesía, del artesanado urbano y del pueblo contra el poder constituido. El término “germanía” deriva del valenciano “germà” y proviene del movimiento encabezado por la “Germandat”. La llama agermanada se extendió rápidamente por las villas de la Plana.

Castelló y Vila-real fueron, junto con Peñiscola, las que antes se sumaron al levantamiento, agrupando en la revuelta, sobre todo, a ciudadanos y labradores. En este levantamiento jugó un papel principal Rampstón de Viciana, Gobernador de la Plana, obligado a pagar un triste tributo de sangre, como la muerte en Nules de su hijo Jaume.

En 1521 Carlos V exhorta a la villa de Castelló a que, abandonada la insurrección, vuelva a la normalidad cotidiana. La ciudad rechazó el consejo del Emperador y el Duque de Segorbe atacó la población, tomando por asalto las casas de los agermanados. Fueron tiempos de dura represión, que afectó de forma especial a la economía de toda la comarca de La Plana. Las dos principales poblaciones agermanadas tuvieron que pagar 10.000 sueldos cada una de ellas.

El fracaso de las germanías supuso un nuevo enfrentamiento entre la nobleza y el pueblo, dando lugar a un debilitamiento social, económico y cultural. La situación se agravó aún más con la crisis provocada por la expulsión de los moriscos y los ataques de la piratería berberísca. Ante esta situación pocas obras podían comenzarse en las ciudades, ni tan siquiera de mantenimiento. Lledó hubo de continuar soportando durante algún tiempo su propia ruina.

Los viejos Inventarios del santuario.

En 1528 comienza la redacción de los Inventarios del santuario[26], fuente abundante de conocimiento de la devoción que hacia la Virgen tuvieron los vecinos de la pequeña villa medieval, además de los habitantes de la vecindad. Perdidos los protocolos notariales y los libros de fábrica de los siglos XV y XVI, no disponemos de ningún otro testimonio documental para medir la tensión devota de Castellón y de los pueblos cercanos hacia la Virgen, invocada desde los primeros tiempos bajo el título de “Madona Santa Maria del Lledó”.

Tan sólo desde este primer cuarto del siglo XVI se ha podido rastrear, con las lagunas consiguientes, el asiento, enumeración y reseña, unas veces breve y otras más extensa, de los bienes, ornamentos y joyas pertenecientes a la antigua Casa y Ermita de Lledó.

Dentro de la monótona lectura de este repertorio de Inventarios, hallamos, como bien afirma el doctor Ángel Sánchez Gozalbo, “la pulsación de un pueblo que poco a poco enriquece su ermita preferida”. Prósperos momentos y adversas circunstancias se reflejan en esos seguidos y repetidos “items”, que van destilando la generosidad de un donante, la asistencia constante de los órganos rectores de la comunidad, el recuerdo de un agradecido ausente, el rescate de unos cautivos, la aprehensión de diez piratas berberiscos en la costa fronteriza, o las colectas de la hilaza de cáñamo. En sus páginas, cargadas de información, aparece la construcción de la forjada reja, freno de las multitudes devotas ante el altar; el primitivo relicario de plata labrada donde se exponía la diminuta imagen a la veneración de los fieles o el viejo retablo trecentista sustituido por el del escultor chivertense Pedro Ebrí.

También aparecen en los inventarios de los bienes localizados en la casa del ermitaño, las bien abastecidas tinajas del aceite que ardería en las lámparas votivas de plata del altar principal y en los armarios de la sacristía, el revestimiento de plata que decoraba la hornacina de la imagen-relicario durante el siglo XVI o la rumbosa ofrenda del freire montesiano Miquel Beltrán, nacido en Castelló, y preconizado obispo allá en las lejanas tierras sardas de Alés.

Numerosos son los ricos frontales de altar que, bordados en oros y sedas, dignificaban la liturgia del santuario, algunos de ellos con los escudos de las familias donantes, como el de los Cruelles o los Peris, que también dejaron sus blasones sobre el rojo terciopelo de los ternos, repujados en la plata de las lámparas suntuosas o pintados sobre el estofado de las polseras del retablo principal.

Los distintos protocolos pacientemente transcritos por el doctor Sánchez Gozalbo nos introducen, como en las página de un internet medieval, en la visión de los retablos flanqueantes del crucero, dedicado uno a la Anunciación y el otro a san Joaquín y santa Ana; los altares de la Encarnación, de san Pedro, de san Juan y de san José; facilitando esta contemplación los populares “exvotos de anatomías de plata, ofrenda de agradecidos vecinos; los lienzos de Madona Santa María, decorando muros y estancias de la paredaña casa, junto con los de san Lamberto y san Blas, san Francisco, la Inmaculada Concepción o el Cristo crucificado del pintor Urbano Fos, atribuido durante años a Ribalta.

Como en una pequeña pinacoteca, las pinturas aparecían expuestas en una Iglesia recubierta de mármoles renacentistas, con madonas y esculturas en sus altares. Los primeros años, los Inventarios citan entre otras la de san Jerónimo con un crucifijo en la mano y un león echado a sus pies y un Niño Jesús sobre su peanita dorada, vestido con una túnica de “seti” rojo con puntillas de oro. La imagen aparecía coronada con una diadema rematada por una crucecita [27].

Rico y valioso era el tesoro de la Virgen y del santuario, con joyeles de rubíes, esmeraldas, diamantes y amatistas engastados; los ternos de brocado y de sedosas telas bordadas; las innumerables varas de lienzo casero de donde saldrían manteles para los altares, sábanas para los peregrinos y toallas para las habitaciones del prior y el predicador; la cruz procesional antigua de piltre, sustituida por la de plata labrada por Simón de Toledo, que desfilaba solemne acompasada por los sonidos del órgano primitivo con resonancia de salmodias latinas y de “goigs” en valenciano….. y hasta aquella popular borrica que, con su campanita al cuello, iba de pueblo en pueblo en busca de la limosna devota para sostener el culto a Madona Santa Maria del Lledó.

La guerra de la Germanías, la invasión napoleónica y la inestabilidad consiguiente a las guerras civiles del siglo pasado, obligaron varias veces a esconder el tesoro de la Virgen, ocultándolo en escondrijos para sustraerlo de la rapiña y la voracidad de quien nada respeta. En tiempos poco propicios para que resplandeciese la verdad, se procuró no reflejarla en escritos e inventarios que podían descubrir el cómo y el cuanto de lo atesorado en años de piedad.

En 1546 se inventaría por vez primera un valioso legado de una familia noble castellonense. Doña Mencía o alguna otra dama de la familia de los Cruilles, tan vinculada a Castelló por su entronque con los barones de La Pobla Tornesa, regalan al santuario un palio, un frontal y telas de altar de brocado calado, con el escudo familiar[28]. A esta donación se añade desde 1563 una primera lámpara, dos cálices con sus patenas, un relicario y tres coronas para la Virgen, todo de plata.

La fundación de la Cofradía del Lledó.

En 1559 los Jurados solicitan del obispo de Tortosa, Fernando de Loazes, la aprobación de una Cofradía, para que colabore con el Consell en el mantenimiento del templo y cuide de la liturgia[29]. Sus estatutos fueron aprobados por el Vicario General de la diócesis de Tortosa el 12 de mayo de 1597. Los ingresos obtenidos de los cofrades, aunque escasos, hicieron posible la adquisición de un patrimonio religioso al servicio de la Virgen y su culto, impensable sin esta venerable y secular institución. Dejas y mandas de ropas, imágenes, pinturas y joyas menudeaban, reflejando su incremento los inventarios trienales. Gente agradecida de favores recibidos de la milagrosa imagen  le ofrecía exvotos,- “presentalles -, labrados en plata, o dedicaba parte de sus testamentos para el sostenimiento del templo.

Doblas, misa y procesión, y caridades daban esplendor al culto de la Virgen, con misas solemnes el día de la Encarnación del Señor, el 25 de marzo, cuando la ciudad bajaba por los viejos caminos en peregrinación cuaresmal al santuario. Lámparas sufragadas por devotas mujeres, como la esposa del jurisperito Bernardo Gascó, eran encendidas ante el altar de la Virgen todos los sábados del año.

Los inventarios de los últimos años del siglo XVI, inmediatamente posteriores a la fundación de la Cofradía, nos descubren la presencia de un rico ajuar con bordadas capas, casullas y dalmáticas[30], manteles y blancos lienzos, mantos de seda y terciopelo, realzados de oros y platas. Cobra también esplendor la fiesta del santuario, mejorando su liturgia y enriqueciéndose éste con cálices, incensarios, custodias y portapaces con la imagen del Padre Eterno y la Virgen llevando en sus brazos al Niño, como el regalado por el doctor en derecho micer Jeroni Jover, todo de plata[31].

Ricas colecciones de ornamentos litúrgicos.

En 1579 aparecen numerosas casullas para la celebración de la misa, como aquella de “chamellot blanc”, con una imagen de la Virgen del Lledó bordada en la parte posterior, con su estola y manípulo. También era numerosa la colección de frontales confeccionados con ricas sedas y bordados de oro y plata, que decoraban la parte delantera del altar mayor, donde se celebraban los cultos. Este mismo año se confecciona un frontal y paño de altar de damasco verde, blasonado con la armas de la Villa flanqueando la imagen bordada de la Virgen del Lledó, regalo del Consell [32]. O aquel juego de corporales, de tela de Holanda, con flecos de tela de risa, bordada en oro y sedas, para el servicio del altar, con cenefa de oro y seda blanca, junto con la palia de seda, regalo todo de doña Francisca de Mendoza, marquesa de Terranova.

En este ambiente de prosperidad y efervescencia religiosa aparece la Crónica de la Inclita y coronada ciudad de Valencia y su Reino, donde el burrianense Rafael Martí de Viciana relata por vez primera la troballa de la imagen de la Virgen por el labrador Perot de Granyana. Era el año de 1563. Habían pasado tan sólo cuatro año desde la erección de la primera de las Cofradías de Madona Santa María del Lledó.

 


[1]”Et fon proposat per en Johan dalçamora, manobrer e lochtinent de sagrista de Sancta Maria del lido, que com la Esgleya de Sancta Maria del ledo fos fort pocha, tant que les gents per devoció, que hi han et van a vetlar bonament, no hi poden cabre. Com moltes persones hi havien devoció axi de la dita vila com altres stranyes. Per ço que supplicave al Consell que los archs et portal del spital nou, qui es de fora la vila, que no servexen a res, placie al consell donar a la dita Ecclesia de Sancta Maria del ledo, per obrar et crexer aquella et que bací de acapte per a la dita Ecclesia sie ordenat 1379, enero, 19. Llibre de Consells II. Cfr.REVEST CORZO, Luis (1924): Madona Sancta Maria del Lledó…. Op cit.doc III. “Item lo consell acorda que les teules del spital sien de Sancta Maria del ljdo”. 1379, mayo, 28. Llibre de Consells II. Ibidem, doc IV.

[2]” Item fon proposat en consell per los honrats jurats que com a audiencia llur sie pervengut que alcuns vehins et habitadors se clamen de alcuns stranys o privats qui van a Sancta Maria del ljdo a fer oració, et aquells qui han heretats prop la dita Ecclesia se clamen de alcuns dels desus dits, que placie al consell ordenar que si alcun hirá a fer oracio et fará alcun dan, axi per menjar fruyta ¿quam aliter?  que no pach sino lo dan ¿ donat ? 1380, Junio, 9. Llibre de Consells III. Cfr. REVEST CORZO, Lluis (1924): Madona Sancta Maria del Lledó….. , Op cit. doc VII, p. 25.

[3]” Item paga al dit en Johan, per dos viages que feu, per manament dels Jurats, al loch de Almaçora e de Castelló per recaptar e haver camis, amis e cinyels per a ops de la profesó quel Consell acorda eser feta a Sancta Maria del Ledo, ab lo viatge que feu com tornà los dits camis (a) Almaçora. Archivo Municipal de Vila-real. Clavería de Pere Conques nº 26, fol. 38 v. 1394-1395, citado por DOÑATE SEBASTIA, José María.(1982): Fiestas y festejos en la edad media en la comarca de la Plana. En Datos para la Historia de Villarreal. tomo. II, p.130.

[4]”En lo Consell fon proposat per los dits honrats jurats e lochtinent que plagués al consell ordenar que fos feta professó e cantat, axi com mils ordenar se pogues, per çó que nostre Senyor Déu nos vulla relevar aquesta plaga de mortaldat, que es de present en la dita vila.
Lo consell acorda que divendres primer vinent, sia feta professó solemnialment, la qual vaja a Sancta Maria del ljdo, molt devotament, homens, dones e infants a peu descalç, e de VII anys amunt tots dejunen, e sie fet pastat per lo sindich e clavari un kafiç de forment e sie donat a caritat a tot hom qui mester ho haja, e alli sie dita missa e preycat e sie feta crida per la dita vila, per los lochs acostumats, que aquell dia hom faça festa en reverencia de la Passió de Jhsu xrist e a honor e reverencia de la verge Sancta Maria e de tots los sants e santes de paradís, e sots pena de lX sous, mijançant los quals lo nostre Senyor Déu Jhsu xrist, per la sua santa pietat e misericordia, e per les nostres pregaries e bens que farem, li placia que ens relleu aquesta fort plaga de mortaldat, la qual per nostres pecats a present es entre nosaltres, la qual professó sie feta e ordenada segons quels dits honrats justicia e jurats plaurá e ben vist será. 1404, Junio, 22. Llibre de Consells, núm 13.AMC. Cfr. SANCHEZ GOZALBO, Ángel. (1949): Fiestas y Romerias a Santa Maria del Lledó. En Lledó en la Història. Castelló (1995) p. 72. “Item an Vicent Piquo, an Miquel Segarra e an Pere Segarra, juglars, per la crida que fon feta per la Vila ab trompes e tabals, que tot hom fes festa e anassen a la professó a senta Maria del lido,iij solidos”.  “Item a un Kafiç de forment que comprás den Berenguer Marbruscha lo qual ab j fanecada quells donaren, fes pastar e donar a carjtat lo dia de la professo, xxx sous”. 1404, Junio, 15. Llibre de Consells 11. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1973): Viejos Caminos de la Huerta. En Lledó en la Història. (1995). doc I. p,163.

[5]” E fonch proposat per en Johan Vilaroja, que plagés al honrat Consell trametre misatger al Sant Pare, qui era a Sent Matheu, que fesen per manera que si cars era que la vila era vedada, que pogués dir misa a Santa Maria del Lidó, car çó que costarie, ell se proferia pagarho”.1411. Junio, 21. Llibre de consells, nº 17. AMC. Vide SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1965): La ermita de Nuestra Señora del Lledó y los Jurados. Op cit. doc II.

[6]” Sobre la proposició feta en lo dit honorable Consell sobre la anada que el honorable en Nicolau de Reus vol fer a Roma, çó es que li fos donat càrrec de haver butlles e lexencia pera a la dita Vila, del Sant Pare, que en lo temps que la dita Vila será entredita, que es pogués dir misa a la Verge Maria del Ledó”.1450.Octubre,14. Llibre de Consells, nº. 30. AMC. Ibidem, doc IV.

[7]”Item com fos proposat que el Prior de sent Agostí haje dit missa a senta Maria del Ledó, e que els preveres de la vila lo y vedaven, que no hi digués de missa, e açó es interés de la Vila, com la dita ecclesia del Ledo sie de la dita vila, e los preveres no y haien res que fer, per çó lo dit honrat consell provehí e acordá que sie ben deffés e ben guardat, car los preveres no y han res que fer, e si el Prior o qualsevol altres que y vullen dir missa ho poden fer, e los preveres no u poden vedar, e si u fan, lo dit Consell acorda que els sie be deffés per justicia”. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1965): La Ermita de Nuestra Señora del Lledó y los Jurados. Op cit. doc III. p.46

[8]”Item lo dit consell ordená e volgué que com la ecclesia de nostra dona Senta Marja del ledo, segons que per relació de molts que y son stats, haien sabut que es quasi plena de llits, que hi hajen de dins molts de la vila, que sen hi son anats per les morts, e aqui jahen marits e mullers, que no es honest jaure en la dita ecclesia, per çó acorda que el Justicia y Jurats vagen a la dita ecclesia e quen sien foragitats tots los dits llits, e si en lo pertxe de fora o en la casa del stable, que sta buida, volrran parar sos llits e si facen en bona ora, mas dins la ecclesia que no consenten que llits hi sien parats ni tenguts, e si alcun sera inobedient que no vulle traure los llits de la dita ecclesia, quels dits Justicia  y Jurats los forcen e compellexquen de trauren los dits llits, ab imposició de penes, e que per la inobediencia com nou voldran fer que sien executats en una lliura de cera per obs de la luminaria de la dita ecclesia, lexant totes aquestes coses a discreció dels Jurats que y facen lo degut en forma de la dita ecclesia sie guardada e denegada de tota sutzietat com sie casa de oració e no de tenir llits, ni casa de hostaleria majorment jahents hi marit e muller”. 1439. Agosto, 7. Llibre de Consells, núm.37. AMC. Cfr.SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel. (1949): Fiestas y Romerias a Santa María del Lledó. Op cit p. 73.

[9]”Item lo dit honorable consell acorda que.l dia de nostra dona senta Marja de agost sie feta solempnial professó a nostra dona senta Marja del ledo, per tal que nostre senyor Jhesu xrist nos vulle rellevar aquesta mortaljtat en que de present la vila es, com notoriament se muyren de epidemia, e que.l dichmenge siguent sie  donada la llança a honor de la dita festa, e que als que.s deu donar en oques que.n sie comprat forment, e que.n sie feta caritat lo dia que s fera la dita professó a pobres e que sie donada una oqua a la ballesta”. 1439. Agosto, 7. Llibre de Consells nº 37. AMC. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1973): Viejos caminos de la huerta. Op cit, doc. II, p.163.

[10]” Al molt Reverent e pare lo senyor bisbe de Tortosa: Senyor molt reverent, crehem siau cert com dins de aquesta vila ha una Esglesya o capella, apellada santa Maria del ljdo, tenguda per totes les circunstancies en devoció o memoria molt singular, per los miracles e gracies que ella a sos devots cascun jorn infundeix. E per çó Senyor, que la dita Verge santa Marja del ledo e sa capella mils a sos devots sia reduhida a memoria e aquella ornada e dotada segons les gracies e sorrogatives que nostre senyor Deu li ha comunicades, per aquesta universitat es stat deliberat per les universitats de les circunstancies deure anar hun baci, lo que degudament fer no pot sens que vostra paternitat done licencia permisio e facultad ab letra vostra….”  Llibre de Consells, núm 41. AMC. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel. (1949): Fiestas y Romerías a Santa María del Lledó. Op. Cit. p,71.

[11] En los cargos o rebudes de los distintos sacristanes, constan las cantidades  recibidas en cada población y en cada salida o acapte. Estas cuentas de los sacristans o administradores, a partir de 1599, se conservan en el Legajo Lledó, núm. 22, del Archivo Municipal de Castellón (AMC)

[12]” Item dos plats, lo hu dels quals te lo sagristà pera acaptar en la vila, y tres chichs de llautó”. 1584. Septiembre, 12. Prot. Jerónimo Micó. A.M.C.

[13]SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1949) : El retablo viejo de la ermita de Nuestra Señora del Lledó. En Lledó en la Història. Castelló (1995).

[14]”Item huit quadros mijansers, y sinch chiquets, pintats sobre fusta, que son del retaule antich que y avia en la capella, los quals no els inventaria asi de fer sen càrrech, per quant lo Dtor Juan Timor, jurat en cap del bras real y obrer en lo present trieni de dita cassa y hermita en lo dia de hui, se.ls enporta a sa cassa, pera efecte de traure.ls a choya, per quan no son de util adorno algú pera la hermita”. 1677. Septiembre, 26. Prot. Jaime Cases. A.M.C. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1949): El retablo viejo de la Ermita de Nuestra Señora del Lledó. Op cit. p. 68 y Los altares de Madona Santa Maria del Lledó. Diario Mediterráneo, 7 de mayo de 1944

[15]” Item pagui a Joseph Esparza, pintor, una lliura per haver retocat los dits quadros del altar vell del lledo de que tenien necesitat pera pareixer millor y poderne traure mes al vendrels”. El pintor Esparza recibe en 1682 una cierta cantidad por las pinturas de la Virgen contra la peste, san Cristóbal y san Sebastián para el retablo mayor de la ermita de Sant Roc de Pla que había construido el escultor Llátzer Catani. Cfr. OLUCHA MONTINS, Fernando Fco. (1987): Dos siglos de actividad artística en la villa de Castellón. Diputació de Castelló. p. 38.

[16]” Item me fas carrech de tres lliures que rebi de Madalena Alberich, donzella, per lo valor del nicho del altar vell del lledo, per tres lliures digue Francesc Mercer, pintor, seria lo mes que podia valer”. Obrería del Dr. Timor, trienio 1677-80. Legajo Lledó núm. 23. AMC.

[17]” Item fon proposat per en Jacme Sola, teixidor, que com a la Ecclesia de Madona sancta Marja del ljdo haje mester un portal de pedra picada, et lo portal de sant ¿anthoni? lo pus xich, hi fos bo que plagués al Consell que lo y donás. Lo Consell dix que li plahie”. 1381, Diciembre, 30. Llibre de Consells III. AMC. Cfr. REVEST CORZO, Luís (1924): Madona Sancta Maria…. Op cit, doc. XI.

[18]” Item lo consell acorda que la ecclesia de Madona Senta Maria del Lido sia feta de volta, segons que per lo maestre de la obra, ensemps ab los jurats o alguns prohomens que y son anats, es stat acordat”. 1427, julio,25. Llibre de Consells nº 29. AMC.

[19]”Item lo dit honorable Consell provehi que la resta que en Pere Sanxis, sagristà de la ecclesia de la Verge Maria del ledo, haurá a tornar, que la do an Miquel Alquecer per ço que haurá bestret en la dita obra, per a fer la segona arcada”. 1428. Abril, 11. Llibre de Consells nº 29. AMC.

[20]”Item lo dit honorable Consell delibera que lo perche de senta Maria del Lido cesse, e que es acoregue al mes cuytat”. 1454. Diciembre, 13. Llibre de Consells nº 48. AMC.

[21]” Fonch proposat per en Guillem Mut, sagristá de la esglesia de la Verge Maria del Ljdo, con en dies pasats la dita Vila haja pres, per a obs de la dita Vila, cent sous, e que ara en la dita església te necesitat se haja a fer molta obra, per çó suplicava lo honorable Consell li plagués tornar los dits cent sous a la dita Verge Maria del ljdo. Lo honorable Consell delibera que sia vist qui prengue los dits cents sous, e per obs de que foren presos, e que reportat a Consell, lo consell hi provehirá”. 1471. Junio, 9. Llibre de Consells nº 63. AMC.

[22]”Quant a la proposició de la obra de la Verge Maria del Llido, com se diga que en la Ecclesia haia mester obra, com menace royna, fonch clos e proveyt que y vagen los magnifichs jurats ab persones expertes e ho reconeguen, e facen fer los adobs necessaris”. 1495. Septiembre, 28. Llibre de Consells nº 84. AMC.

[23]” Mes fonch proposat per los honorables jurats com per causa del temps que es tal, e perque nostre senyor Déu nos guart del infortuni que.s diu que deu eser, com de mortaldats, guerres e altres congoxes, que si lo honorable Consell voldrá e li plaurá que les processons que.s fan cascun jorn sien continuades, e encara que se.n facen algunes altres que anasen a la verge Maria del ljdo, e a la verge Marja de gracia, e a senta Barbera, en manera que nostre senyor Déu no s haja merce. Lo honorable Consell provehí e delliberá que les profesons que.s fan tots jorns sien continuades, e les altres que.s diu se facen axi com dit es a santa marja del ljdo e a santa Marja de gracia e a senta bárbera, que.s facen e que aquestes comencen lo primer dia de quaresma, donant en cárrech a acomanant ho als honorables jurats”. 1476, Febrero, 8. Llibre de Consells núm. 67. AMC. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1973): Viejos Caminos de la huerta. Op cit. doc. III, p.164.

[24]” E avistat lo dit magnifich consell, fonch propossat en aquell que, per la seca e serenitat que fa, será be recorrer a nostre Senyor de e que seria be fer algunes professons, com molts lochs en facen. E axi lo magnifich consell, tot concordantment, provehí e ordená que sien fetes set professons, çó es una en la sglesia major, la segona a la verge maria de gracia, la tercera a la verge maria de sperança, la quarta a la verge maria del llido, la cinquena a sant sebastiá, la sisena a santa magdalena, la setena a santa agueda. E per que ab major devoció se facen les dites professons, provehiren que alla hon la professó hirá sia dita e celebrada misa cantada”. 1503, marzo, 12. Llibre de Consells núm 92.AMC. Ibidem, doc V, p. 164

[25]” Los frares si volen Senta Bárbera prenguen, la del Llidó no”. 9 julio 1497. Llibre de Consell, nº 86. A.M.C.

[26]SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel.(1980): Repertorio de Inventarios del Santuario de Nuestra Señora del Lledó. Sociedad Castellonense de Cultura. Castelló.

[27]” Item un sent Hierony, de pedra marbre, ab un crucifici y un leo”. “Item un Jesuset ab sa peanyeta daurada y diadema ab creu vermella ab coteta de seti vermell ab randes de or”. Inventario de 1596.

[28]” Item una capsa ab hun palis, frontal y tovalloles ab trepadura de brocat ab les armes dels Cruelles”. 1546, febrero, 12. Prot. Miquel Feliu. AMC. Vid  SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1980): Repertorio de Inventarios…. Op cit, p. 22.

[29]Véase el cap. XXVI dedicado íntegramente a la Real Cofradía de Lledó.

[30]” Item huns vestiments nous, de domás blanch, çó es, casulla y dalmatiques, ab dos estoles y tres maniples y dos collarets, la qual casulla está ab hun fres brodat de or, ab sis imatges, y dalmatiques guarnides de domás carmesi y fresos de or”. Inventario de 1579.

[31]”Item un donapau, de argent, ab la imatge de nostra Senyora y Déu lo pare, daurat, lo qual dona micer Hierony Jover, doctor en drets”. Inventarios de 1596 y 1602. En el Inventario de 1605 se especifica que se trata de “Nostra Senyora ab son fill al bras, platejada y daurada”.

[32]”Item altre devant altar, de domás vert vell, ab frontal y tovalloles, ab les armes de la vila y ab la figura de nostra Senyora”. 1579, febrero, 16. Prot. Andrés Serra. AMC.

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