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Cap. III La tradición de la Santa Troballa

Cuenta la leyenda que corría el año de 1366. Un labrador castellonense, “Perot de Granyana”, araba su campo cuando la yunta de bueyes se detuvo frente a una gran losa al pie de un almez, “lledoner” en valenciano, como si una fuerza misteriosa le impidiese seguir avanzando en su trabajo. Con el forcejeo, saltó una raíz del árbol y allí mismo, bajo las glebas del arado de Perot de Granyana, aparecía una diminuta figura de apenas 6 cm de altura, identificada paradójicamente como una imagen de Nuestra Señora Santa María.[1]

Durante mucho tiempo se consideró que el relato del prodigio era un fragmento que se creía formaba parte del “Llibre del Bé e del Mal de la Ciutat de València”, como origen y fuente principal de la tradición literaria[2].

El relato de la Troballa tenía un carácter realista, sin elementos sobrenaturales, pero algunas palabras que aparecían insólitamente castellanizadas en un documento del siglo XIV, hacían sospechar sobre su falsedad. Vocablos de la narración como “almesquer o “regocig”, que son inexistentes en la documentación medieval y burdas valencianizaciones de formas castellanas. Otros eran una pura invención.

En 1966, el doctor Ángel Sánchez Gozalbo[3], tras un riguroso análisis filológico de las particularidades y términos utilizados, demostró que el fragmento que narraba la troballa del Lledó nunca había formado parte del Llibre del Be e del Mal. Dicho libro era un “apócrifo”, es decir, una obra de la época moderna, no remontable mas allá del siglo XVII, que se pretendía hacer pasar por medieval auténtico.

El cuerpo literario de la narración ha llegado hasta nosotros a través de copia de copias, custodiadas desde tiempo incierto en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad, substancialmente deformadas y sucesivamente publicadas por distintos autores, sin mayores planteamientos ni nuevas exigencias[4].

Por su parte, el cronista oficial de Vila-real, José Maria Doñate, publicó en su día el facsímil de un manuscrito del año 1777 con éste mismo título: “Libre del Bé e del Mal….”, donde no aparece en absoluto referencia alguna al hallazgo de la Virgen del Lledó en la capital castellonense [5].

La Crónica de Rafael Martí de Viciana.

A parte de este relato falsamente medieval, sólo conocemos otra antigua versión escrita sobre los orígenes del culto a Santa María del Lledó, donde se afirma recoger una tradición referida al santuario “que fue muchos años ha fundado de esta manera”. El erudito Rafael Martí de Viciana, en su Crónica de la ínclita y coronada Ciudad de Valencia y su reino, publicada en 1563, relacionaba la supuesta aparición de la figura con el árbol que daría nombre a la advocación y al lugar[6].

El historiador burrianense continúa refiriendo en su crónica las particularidades del portento, sin olvidar el nombre del labrador, las bestias, el arado, la losa y la imagen de alabastro: “Además, en la huerta de dicha Villa hay un ermitorio bajo el título de Nuestra Señora del Llidó, que fue fundado hace muchos años de esta manera. Pedro Granyana, labrador, tenía un heredamiento en el cual araba con un par de bestias y arando, con la punta de la reja levantó y movió una piedra de mas de cuatro quintales de peso y bajo la piedra vio una imagen de piedra de alabastro de Nuestra Señora la Madre de Dios. Y como la viese se turbó de aquel misterio y luego dio aviso de ello a los regidores de la Villa y, con los clérigos, fueron allá y tomaron la santa figura y le dedicaron el altar bajo el título de Nuestra Señora del Llidó, porque había un árbol plantado en aquel campo, que en éste Reino llaman llidoner. Esta iglesia ha sido labrada y aumentada por los de la Villa y es muy frecuentada y venerada por los devotos y la Señora les alcanza grandes mercedes del Señor, según de los milagros habidos tienen escritos en libros de la casa y en insignias puestas en la Iglesia”.

El relato de Viciana tiene un interés fundamental porque es la primera narración  conocida que alude a la figura de Perot de Granyana y al hallazgo sagrado. No consta sin embargo en esta crónica ninguna referencia concreta a la fecha de la troballa, y esta circunstancia nos enfrenta a la pura perplejidad cuando se comprueba que no aparece, en la documentación de esos siglos, ninguna concreción cronológica del hallazgo.

En la narración de Viciana no encontramos elementos que den fe de su valor como testimonio histórico válido. Por tanto no podemos interpretar aquel párrafo alusivo al hallazgo de la Mare de Déu por “Perot de Granyana” como una pura verdad histórica. Los documentos de la época que se conocen aportan, sin embargo, información sobre algunos elementos de esta tradición.

La primera vez que la Mare de Déu del Lledó, aunque no directamente la imagen, recibe el titulo de “hallada” es en el Inventario de 1645, cuando aparecen colgados en las paredes del presbiterio del Santuario, cuatro lienzos de pintura al óleo[7], dos de ellos, según otros inventarios posteriores más explícitos, con la “historia de la Invenció de nostra Señora de dita Casa(1659) y “de la historia de nostra Señora de dita casa, de quan se troba (1666). Se trataban sin duda de las primeras representaciones gráficas de la “troballa”, sin que conozcamos ningún otro pormenor de las mismas.

Sin embargo, desde varios años antes, al menos desde 1638, la pequeña imagen aparecía ya cobijada en una excavación practicada en el pecho de otra escultura de la Virgen, coronada con dos coronas, una sobre la cabeza y la otra como aureola [8]. La documentación diferencia claramente entre esta imagen coronada, de mayor tamaño y “la figura de nostra Señora que está en la vidriera, a la que no duda en calificar como “la figura mes chica[9]. El inventario posterior perfila la información, añadiendo que también existía una coronita de oro de la figura de Nuestra Señora, que está en el pecho de la figura grande del altar[10].

En 1646, el platero Simón de Toledo labró en la ciudad de València una gran cruz procesional de plata[11], con la figura de Cristo crucificado en el anverso y en el reverso “lo aladre, y bous y el llaurador y la Mare de Déu a la punta del aladre” [12]. De este modo se especifíca en el inventario de 1705, cincuenta y nueve años más tarde, sin desdeñar que éste aditamento en el reverso de la cruz pudo ser añadido con posterioridad, al no aparecer reseñado en los inventarios inmediatamente sucesivos.

Aparece ahora en la iconografía del Lledó, y queda de ello constancia documental, el arado, los bueyes y el labrador, pero no la losa ni el árbol, que aún tardarían varios años en representarse en la pintura, los bordados o la orfebrería  en uso en el mismo santuario.


[1]”En lo any 1366 en la ocassió que Perot de Granyana llauraba en lo seu camp, succehí que se li pararen los bous al temps que feya transit per deius un almesquer, forsejà pera que passassen avant y havent donat un pas de el rell, saltà una rahel et statim deius ella una Image de Madona Sancta Maria, que prengué ab gran devoció y regocig, és pus la portà a el poblat pera la enseñanza, hon llavors li prestaren la sancta reverencia é ab determinació dels Jurats li alzaren capella ahon encontrada fonch”. El primero en publicar el documento fue el Cronista Juan Antonio Balbás en “La Virgen del Lidón….”

[2]El texto de la Troballa fue posteriormente publicado en sucesivas ocasiones, entre otros por  SARTHOU CARRERES, Carlos (1909) : Los Santuarios Castellonenses ; REVEST CORZO, Luís (1924) :Madona Sancta Maria del Lledó. Notas trecentistas;  GIMENO MICHAVILA, Vicente (1926): Del Castellón viejo; SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1966): La Troballa de Madona Santa Maria del Lledó. Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura.tomo XLII, n.1;p.1-12.

MONSEU Y GOZALBO, José (1765) en su Novena a la siempre Virgen María venerada en su prodigiosa imagen dicha del Lidón, patrona de la Coronada Villa de Castellón de la Plana. Viuda de Joseph de Orga. Valencia, sin citar textualmente el relato de la Troballa, refunde las noticias de su época. Igualmente da noticias de la Troballa el franciscano alcantarino P. Fray Juan Bautista Inza, que en 1792 publicaba La ribera del Mijares habitada de la divina gracia, un novenario dedicado a la Mare de Déu de Gràcia, patrona de Vila-real. Este mismo autor cita asimismo los testimonios de otros autores contemporáneos, que también hacían referencia en sus escritos al hallazgo de la imagen del Lledó, tales como Andrés Uztarrós en su Cronología de la imágenes de Maria en Aragón, que hace ver el engaño en que había incurrido Juan de Amiax cuando afirmaba este último que la Virgen del Lledó se había aparecido a unos pastorcillos dentro de una barraca. El mismo engaño que sufrió el P. Juan Villafañe en el prólogo al Lector de las Imágenes de María en España, pues decía que, cerca de la Villa de Castellón de la Plana se apareció la Imagen de Nuestra Señora del “Ledón” a ciertos niños pastorcillos, dentro de una chozuela o barraca muy pequeña. El P. Narciso Camós, escritor como los anteriores del siglo XVIII especificaba que los animales que araban eran bueyes, como realmente constata la tradición oral y escrita, pero la fecha del hallazgo no concordaba con los anteriores, al postponerla hasta 1580. El P. José Vela por su parte en su Idea de la perfecta religiosa en la vida de la venerable madre Sor Josepha Maria García…., publicado en Valencia en 1750, tan solo especifica que la imagen de la Santísima Virgen fue hallada en un árbol, que en idioma valenciano se llama lledoner y por ello la dicen: la Virgen del Lledó. Es muy venerada no solo por los de Castellón, sino también de las poblaciones vecinas, porque su patrocinio se extiende a todo el territorio”.

[3]SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1966) :La troballa..Op cit.

[4]Este es el caso entre otros muchos del sacerdote Fernando Miralles Meseguer en su Guía del Obispado de Tortosa. Geografía, historia y estadística, Tortosa (1902), que prácticamente traduce al castellano aquel texto que supuestamente  formaba parte del Llibre del Be e del Mal para confirmar la tradición.

[5]DOÑATE SEBASTIA, José Maria (1977): Libro del Bien y del Mal, estudio preliminar, edición facsímil e índices. Valencia.

[6] VICIANA,. Rafael Martín de :Crónica de la Inclita y coronada Ciudad de Valencia y su Reino, reimpresión facsímil de la edición de 1563. IIIª parte. Vila-real (1985), p.252.

[7]SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1980): Repertorio de Inventarios….. Op cit. p 80,108 y 116.

[8]” Et Primo fonch attrobada una figura de nostra Señora del Lledó, ab dos corones de plata, la una sobredaurada feta a raig y l altra redona”. 1638. Diciembre, 14. Prot. Pere Giner. AMC.

[9]Item un joyell de or ab una pedra tenada y ab tres perles la qual esta als pits de nostra Señora Señora en lo altar”. Se refiere probablemente a la especie de cajita o armario donde se depositó la imagencita supuestamente hallada por el labrador. “Item una coroneta de or, de la figura de nostra Señora que está en la vidridera”. “Item set capetes de nostra Señora, açó es de la figura mes chica”. 1638. Diciembre, 14. Prot Pedro Giner. A.M.C.

[10]”Item una coroneta de or, de la figura de nostra Señora que está en lo pit de la figura gran del altar”. 1645. Febrero,6. Prot Jaume Castellet. A.M.C.

[11]SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1966): Mejoras en Lledó. Op. cit, p.100.

[12]” Item una creu de plata, nova, ab un Christo a la una part y nostra Señora del Lledó a la altra, ab lo astil de fusta, la qual feu dit Pere de Reus en son trieni”. 1651. Febrero, 1. Prot. Pere Giner.  A.M.C. “Item una creu, que es la creu major de plata, ab son Christo y al respalle lo aladre, bous y la Mare de Déu a la punta del aladre”. 1692. Diciembre,4. Prot. Pere Breva. A.M.C.Item una creu, que es la creu major de plata, ab son Christo y al respalle lo aladre, y bous y el llaurador y la Mare de Déu a la punta del aladre”. Cfr. SÁNCHEZ GOZALBO, Ángel (1980): Repertorio de Inventarios… Op cit. p.256

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