CELEBRACION DEL SACRAMENTO

1º. Normas.

El elevado  número de bodas que se celebran en la  Basílica obliga a unas limitaciones de tiempo y a unas normas, que cuando se produce la reserva, hay que conocer y aceptar implícitamente.

Puntualidad:

A la hora convenida hay que estar en el altar. El retraso puede perjudicar a las otras bodas o demás celebraciones que puedan haber en la Basílica. Cada boda dispone de cuarenta y cinco minutos. Esto significa que desde el momento en que entra la novia, hasta la salida de los novios no puede transcurrir más tiempo. La celebración del sacramento, con cantos o sin cantos, la firma de las actas matrimoniales y las fotografías con los familiares más íntimos al pie del altar, no pueden exceder de este tiempo.

Por respeto a todas las bodas y por un estricto sentido de la justicia, este tiempo se aplica  cuando hay una boda con posterioridad, o cuando no la hay. Para todos los casos, el tiempo es de cuarenta y cinco minutos.

 

                   – Lecturas y cantos:

– En cada celebración de bodas hay una lectura, que puede hacer un familiar y cinco peticiones, que  pueden distribuirse entre los familiares o amigos de los contrayentes. La lectura, caso de no escogerla con fundamento la pareja, se les facilitará por parte del sacerdote que preside la boda. Las peticiones serán facilitadas igualmente por la Basílica.

– Respecto a los cantos y la participación de corales, grupos, rondallas no hay ninguna restricción, siempre que la música sea religiosa o música clásica. El numero de cantos o la interpretación de piezas musicales en la boda está regulada por unas normas, que la Basílica explicará razonadamente tanto a los novios como a los responsables de los grupos. Caso no optar por ningún grupo musical o coral, la Basílica siempre tiene a disposición de los contrayentes un CD con la música y marchas nupciales, propias de estas celebraciones.

 

                   – Sacerdotes:

Cualquier sacerdote puede presidir una celebración en la Basílica, tanto diocesanos, como de otras diócesis. Los contrayentes deberán notificar su nombre al Prior, para que éste pueda delegar canónicamente. Los sacerdotes que presidan alguna celebración, deberán aceptar las “normas” de la Basílica, tanto en los cantos, como en el tiempo asignado, evitando las distinciones y respetando las fórmulas que marca el Ritual del Matrimonio de la Iglesia Católica.

 

                   – Fotografías y videos:

Cualquier fotógrafo o cámara puede cubrir este servicio en la Basílica. Deberá ser profesional, vestir correctamente, no interferir en los momentos mas significativos de la celebración (homilía, consagración), teniendo todas las facilidades para aquellos otros momentos que mas interesa a los novios (proclamación de la lectura o peticiones, la paz, la comunión y de manera especial el momento del consentimiento, el intercambio de los anillos y las arras).

Caso de no respetar las normas de la basílica, podrá impedirse la continuación del trabajo del fotógrafo o la denegación de permiso para posteriores celebraciones.

Como norma general, la basílica no puede convertirse de ningún modo en un estudio fotográfico. Por tanto, al final de la ceremonia tan sólo podrán efectuarse tres o cuatro fotografías, en los lugares que escojan los novios y al pie de altar con la familia más cercana. Caso de no respetarse estas normas, que deberán ser aceptadas y asumidas por los contrayentes, la basílica se reserva el derecho de adoptar en ese momento otras medidas.

 

                         – Distinciones y colocación ante el altar:

El Concilio Vaticano II abolió las “clases” en las celebraciones litúrgicas, y nos urge a los sacerdotes para que no hagamos “distinciones”. Por tanto no las pidáis. Los novios pueden estar acompañados ante el altar, a ambos lados, por los padrinos. También pueden acompañarles los padres de ambos, en sillones, a un lado y otro del presbiterio. Los novios han de situarse frente al altar, porque se unen en Matrimonio delante del altar y delante de la imagen de la Virgen. No está permitida otra colocación, siguiendo gustos o estéticas personales.

                   Por todo ello, os pedimos que sepáis comprender y cumplir las normas que, en beneficio de todos rigen la Basílica desde hace varios años. Y sobretodo que no toméis ninguna iniciativa sin consultar al Prior

                  

2º Celebración de la boda con Misa o sin Misa

        El sacramento del Matrimonio se celebra habitualmente en el transcurso de la Misa, Por tanto, lo “normal” es que se reciba en gracia de Dios y que los novios, antes de su celebración reciban el sacramento del perdón (la confesión). Podéis confesaros en vuestra parroquia, en la basílica en horario de confesiones o en la Concatedral de Santa Maria todos los días (de 9 a 13 h y de 17 a 20’30 h), donde siempre hay un sacerdote confesando.

– Existe también la posibilidad, así lo contempla el Ritual del Matrimonio, de la celebración tan sólo del sacramento, sin la celebración de la Misa y sin Comunión. El sacramento del Matrimonio es asimismo válido.

 

3º Salida de los novios y lanzamiento de “productos”

Tradicionalmente, a la salida de los novios se disparan tracas y se lanzan arroz, confetti, flores u otros productos. En principio las competencias en la explanada de la Basílica son municipales, no competen a la  Basílica. El Ayuntamiento de Castellón, hasta el momento permite el disparo de tracas en la explanada.

–         Respecto al lanzamiento de arroz, papeles de colores, pétalos de flores u otros productos, tampoco es competencia de la Basílica sino del Ayuntamiento, que lo permite.

–         La Basílica, sin embargo, ha de advertir que el lanzamiento de productos sólidos dentro del templo, (arroz, garbanzos, lentejas, etc) puede provocar la caída de alguna persona, con el consiguiente daño físico. En este caso la responsabilidad compete única y exclusivamente a los contrayentes, que “contratan “ la celebración de la boda. La Basílica se exime de toda responsabilidad.

–         En cualquier momento, no dudéis en consultar las dudas que os surjan. Mas vale preguntar, que tomar una decisión errónea.

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