«

»

El ‘Peiró′ o Cruz de Término de la Basílica del Lledó

grabado-lledo

Santuario del Lledó en 1699. Grabado de Juan Conchillos (1641-1711) donde se contempla el Peiró del escultor valenciano Francesc Ribes.

Se alza frente la Basílica de Nuestra Señora del Lledó de Castellón una elegante cruz de piedra, llamada habitualmente “Cruz de Término”. Recibe este nombre y también el de “humilladero”, un tipo de hito o mojón colocado antiguamente a la entrada de las ciudades o villas, y también en las proximidades de las ermitas y santuarios, como muestra de piedad por parte del pueblo y para su fomento entre los viajantes. Era también la cruz de término la que marcaba el comienzo del territorio o lugar sagrado, y donde se recibían o despedían habitualmente las peregrinaciones.

Este monumento que en Cataluña suele llamarse “pedró”, recibe en Castellón y Valencia el nombre de “peiró”,  con su variante “prigó” en la comarca de Els Ports. En Aragón se las conoce como “cruces de suelo” o “cruz de sol”, en Galicia “cruceiro” y en el resto de España “cruz de término”.Consiste generalmente en unas gradas de planta circular o poligonal, sobre las que se eleva un fuste rematado en nudo, macolla o capitel que sustenta la cruz de piedra labrada en cantería. Generalmente tiene por una de las caras de la cruz la imagen de un Cristo crucificado y por el otro la imagen de la Virgen o algún santo.

Fue antigua costumbre en el Reino de Aragón elevar cruces en conmemoración de fechas o acontecimientos, o como simples testimonios de piedad cristiana, generalmente junto a los caminos para fomentar la piedad de los viajantes, y a veces frente a monasterios y ermitas como en Poblet o Montserrat. Y es que no satisfechos los cristianos con elevar templos, ermitas y cenobios, erigían estos humilladeros en caminos, deslindes, promontorios, calvarios y por doquier. En principio fueron sencillos monumentos y acabaron por ser verdaderas obras de arte gótico y renacentista que inmortalizaron los nombres de maestros canteros.

El Peirò o Cruz de Témino del Lledó

Cerca del santuario, en el cruce del viejo camino de Santa María del Lledó con el Caminàs, se levantaba desde antiguo una cruz de piedra sobre un alto pedestal anunciando al caminante la proximidad de la iglesia huertana. Apenas iniciado el siglo XVII y a pesar de las graves carencias en que se encontraba la fábrica de la casa y ermita, el infanzón Llorens Eximenes se propone levantar otro “peirò” en el centro de la plazoleta frontera del templo, más esbelto y airoso que el antiguo.

Su mujer Ángela Bono, en su testamento de 1619 encarga que se celebren por su alma siete misas rezadas en Santa María del Lledó, en recuerdo de los Siete Gozos de la Virgen. Su marido, el 16 de julio de 1618 confesaba deber al escultor de Valencia Francesc Ribés, cincuenta libras por la obra del “peirò” de graderío igual y estructura parecida al existente allí cerca, en el Caminàs. Pero Ribés quiere el fuste más alto, mejor trabajado y de una sola pieza, sin añadido alguno[1].

Tal vez, como era costumbre, figurarían labradas en el pomo o macolla las efigies en relieve del matrimonio donante, quizás alternadas con el escudo de los Eiximenis y las armas de la ciudad. Una vez plantado el “peirò”, el Consell adecua el camino que conduce al santuario, reparando el lavadero existente junto al antiguo pozo[2].

La documentación posterior no nos descubre otras cruces de término en las cercanías del Santuario. Tal vez aquel “peirò” del siglo XVII subsistió hasta la persecución religiosa de 1936, cuando todo fue destruido con saña.

Comparte el contenido de Basílica del LLedó en tus redes sociales
    Facebook
    Facebook