«

»

El Prior de Lledó participa en Roma en el Jubileo de la Misericordia para Rectores de Santuarios

“Parroquias y Santuarios: lugares de Misericordia”, fue el lema del Encuentro Internacional de cuantos organizan las peregrinaciones, de los párrocos, los rectores y de los que sirven en los santuarios, que se celebró en Roma entre el 19 al 21 del pasado mes de enero. Participaron en este evento Jubilar mas de tres mil personas, la mayor parte Rectores de los principales Santuarios del Mundo. También participó en este Jubileo el Prior de la Basílica de Ntra Sra del Lledó de Castellón, Mossén Josep Miquel Francés.
Este encuentro internacional ha sido uno de los primeros acontecimientos del Jubileo, porque durante este Año Santo los santuarios están siendo un destino particular, meta de muchos fieles, y de esta manera se ha querido que las personas que organizan las peregrinaciones, los párrocos y los rectores, sean los primeros en participar y sean testigos de lo que se vive en Roma.
Durante estos tres días se llevaron a cabo diferentes actividades por grupos lingüísticos como la conferencia “Peregrinos siguiendo los pasos de Jesús: el santuario, experiencia de misericordia”, o la celebración de una Misa Solemne en San Juan de Letrán. El numeroso grupo de habla española centró sus actividades en los salones del Seminario de Roma, junto a la Universidad Lateranenses. Por otra parte, en otros momentos, los rectores se reunieron en las iglesias jubilares para la Adoración Eucarística y el Sacramento de la reconciliación.
El jueves 21 tuvo lugar desde el Castillo de Sant’Angelo la peregrinación a la Puerta Santa y a la tumba de San Pedro. Posteriormente los participantes fueron recibidos en Audiencia Especial en el Aula Pablo VI por el Santo Padre.

El Papa con el Prior de Lledo

El prior de Lledó en el encuentro con el Papa

Reunión en San Juan de Letran por grupos linguisticos

Reunion de Rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Reunion de Rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Reunion de Rectores de Santuarios en San Juan de Letran

 

Reunion por grupos en Saan Juan de Letran

Reunión del grupo de habla hispana en el Seminario de Roma

Misa del rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Misa de rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Misa Jubilar en San Juan de Letran

Misa Jubilar en San Juan de Letran

Misa Jubilar de Rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Misa Jubilar en San Juan de Letran

Misa del rectores de Santuarios en San Juan de Letran

Misa Jubilar en San Juan de Letran

Peregrinacion de Rectores hacia la Puerta Santa

Peregrinacion de Rectores hacia la Puerta Santa

Peregrinacion hacia la Puerta Santa de San Pedro

Peregrinacion de Rectores hacia la Puerta Santa

Peregrinacion hacia la Puerta Santa

Peregrinacion de Rectores hacia la Puerta Santa

San Pedro del Vaticano en la jornada de la peregrinacion

San Pedro del Vaticano en la jornada de la peregrinacion

Puerta Santa en San Pedro del Vaticano

Puerta Santa en San Pedro del Vaticano

Entrada en San Pedro del Vaticano

Entrada en San Pedro del Vaticano

Imagen de San Pedro y Altar principal de la Basilica Vaticana

Imagen de San Pedro y Altar principal de la Basilica Vaticana

San Pedro del Vaticano

San Pedro del Vaticano

Tumba del papa San Juan Pablo II en el Vaticano

Tumba del papa San Juan Pablo II en el Vaticano

El Papa Francisco saludando a los rectores de santuarios

El Papa Francisco saludando a los rectores de santuarios

San Pedro del Vaticana en las Jornadas Jubilares

San Pedro del Vaticana en las Jornadas Jubilares

     

FRAGMENTOS DEL DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO

”Ir en peregrinación a los santuarios es una de las expresiones más elocuentes de la fe del pueblo de Dios… Esta religiosidad popular es una forma auténtica de evangelización, que necesita siempre ser promovida y valorizada sin minimizar su importancia”
”Sería un error pensar que los que van en peregrinación viven una espiritualidad que no es personal sino de ”masa”, cuando en realidad el peregrino lleva consigo su propia historia, su propia fe, las luces y sombras de su vida  -continuó el Pontífice-.  Cada uno lleva en el corazón un deseo especial y una oración particular. El que entra en el santuario siente inmediatamente que se encuentra como en casa, acogido, entendido y sostenido… Por eso la palabra clave que quiero subrayar hoy con ustedes es acogida. Con la acogida, por decirlo así, ”nos jugamos todo”. Una acogida afectuosa, alegre, cordial y paciente… Jesús habló de la acogida, pero sobre todo la practicó”.
“Cuando leemos que los pecadores, por ejemplo Mateo o Zaqueo recibían a Jesús en sus casas y se sentaban con él a la mesa es porque, ante todo, se sentían acogidos por Jesús y eso les cambió la vida”.
Francisco recordó que el peregrino que llega al santuario a menudo está cansado y tiene hambre y sed. ”Y tantas veces esta condición física refleja la interior -observó-.  Por esto esa persona necesita ser bien acogida, tanto material como espiritualmente… Cualquier persona, joven o anciana, rica o pobre, enferma o atribulada o turista curioso, debe encontrar la acogida debida porque en cada uno hay un corazón que busca a Dios, a veces sin darse cuenta plenamente”.
Por último el Papa evidenció que los sacerdotes ofrecen en esos lugares una acogida especial como ministros del perdón de Dios porque el santuario es ”la casa del perdón, donde cada uno se encuentra con la ternura del Padre que tiene misericordia de todos, sin excluir a ninguno. Los que se acercan al confesionario lo hacen porque están arrepentidos de su pecado… Los sacerdotes que desempeñan un ministerio en los santuarios han de tener el corazón impregnado de misericordia: su actitud debe ser la de un padre”.

* Pincha aquí para ver en vídeo el Encuentro en el Aula Pablo VI y las palabras del Papa: 

* El texto completo del discurso del Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas; Os acojo cordialmente a todos, trabajadores de las peregrinaciones a los santuarios. Peregrinar a los santuarios es una de las expresiones más elocuentes de la fe del pueblo de Dios, y manifiesta la piedad de generaciones de personas, que con sencillez han creído y se han encomendado a la intercesión de la Virgen María y de los Santos. Esta religiosidad popular es una forma genuina de evangelización, que necesita ser siempre promovida y valorada, sin minimizar su importancia.
Es curioso: el beato Pablo VI en la Evangelii nuntiandi, habla de la religiosidad popular, pero dice que es mejor llamarla “piedad popular”. Y después, el episcopado Latinoamericano en el documento de Aparecida da un paso más y habla de “espiritualidad popular”. Los tres conceptos son válidos, pero juntos.
En los santuarios, de hecho, nuestra gente vive su profunda espiritualidad, esa piedad que desde hace siglos ha plasmado la fe con devociones sencillas, pero muy significativas. Pensemos la intensidad, en algunos de estos lugares, de la oración a Cristo Crucificado, o la del Rosario, o el Vía Crucis…
Sería un error pensar que quien peregrina vive una espiritualidad no personal sino “de masa”. En realidad, la peregrinación lleva consigo la propia historia, la propia fe, luces y sombras de la propia vida. Cada uno lleva en el corazón un deseo especial y una oración particular. Quien entra en el santuario se siente enseguida en casa, acogido, comprendido y sostenido. Me gusta mucho la figura bíblica de Ana, la madre del profeta Samuel. Ella, en el templo de Silo, con el corazón lleno de tristeza rezaba al Señor para tener un hijo. El sacerdote Elí pensaba que estaba borracha y quería echarla (cfr 1 Sam 1,12-14). Ana representa bien muchas cosas que se pueden encontrar en nuestros santuarios. Los ojos fijos en el Crucifijo o en la imagen de la Virgen, una oración hecha con las lágrimas en los ojos, llena de confianza. El santuario es realmente un espacio privilegiado para encontrar al Señor y tocar con la mano su misericordia. Confesar en un santuario, es hacer experimentar tocar con la mano la misericordia de Dios.
Por esto la palabra clave que deseo subrayar hoy con vosotros es acogida: acoger a los peregrinos. Con la acogida, por así decir, “nos lo jugamos todo”. Una acogida afectuosa, festiva, cordial y paciente. ¡También es necesaria paciencia! Los Evangelios nos presentan a Jesús siempre acogedor hacia los otros que se acercan a Él, especialmente los enfermos, los pecadores, los marginados. Y recordamos su expresión: “Quien os acoge a vosotros me acoge a mí, y quien me acoge a mí acoge al que me ha mandado” (Mt 10,40). Jesús ha hablado de la acogida pero sobre todo la ha practicado. Cuando se nos dice que los pecadores –por ejemplo Mateo y Zaqueo– acogían a Jesús en su casa y a su mesa, es porque sobre todo ellos se habían sentido acogidos por Jesús, y esto había cambiado su vida. Es interesante que el Libro de los Hechos de los Apóstoles se concluye con la escena de san Pablo que, aquí en Roma, “acogía a todos los que acudían a él” (Hch 28,30).  Su casa, donde habitaba como prisionero, era el lugar donde anunciaba el Evangelio. La acogida es realmente determinante para la evangelización. A veces, basta simplemente una palabra, una sonrisa, para hacer que una persona se sienta acogida y querida.
El peregrino que llega al santuario a menudo está cansado, hambriento, sediento… Y muchas veces esta condición física afecta también a la interior. Por eso, esta persona necesita ser bien acogida tanto en el plano material como en el espiritual. Es importante que el peregrino que cruza el umbral del santuario se sienta tratado más que como un huésped, como un familiar. Debe sentirse en su casa, esperado, amado y mirado con ojos de misericordia. Sea quien sea, joven o anciano, rico o pobre, enfermo y probado o turista curioso, puede encontrar la acogida requerida, porque en cada uno está el corazón que busca a Dios, a veces sin darse cuenta plenamente. Hagamos que cada peregrino tenga la alegría de sentirse finalmente comprendido y amado. De esta manera, volviendo a casa sentirá nostalgia por lo que ha experimentado y tendrá el deseo de volver, pero sobre todo querrá continuar el camino de fe en su vida ordinaria.
Una acogida del todo particular es la que ofrecen los ministros del perdón de Dios. El santuario es la casa del perdón, donde cada uno se encuentra con la ternura del Padre que tiene misericordia de todos, sin excluir a nadie. Quien se acerca al confesionario lo hace porque está arrepentido, está arrepentido de su pecado. Siente la necesidad de acercarse allí. Percibe claramente que Dios no lo condena, sino que lo acoge y lo abraza, como el padre del hijo pródigo, para devolverle la dignidad filial (cfr Lc 15,20-24). Los sacerdotes que desarrollan un ministerio en los santuarios deben tener el corazón impregnado de misericordia, su actitud debe ser la de un padre.
Queridos hermanos y hermana, vivamos con fe y con alegría este Jubileo: vivámoslo como una única gran peregrinación. Vosotros, de forma especial, vivís vuestro servicio como una obra de misericordia corporal y espiritual. Por eso os aseguro mi oración, por intercesión de María nuestra Madre. Y vosotros, por favor, con vuestra oración, acompañadme también a mí en mi peregrinación. Gracias.

Comparte el contenido de Basílica del LLedó en tus redes sociales
    Facebook
    Facebook