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Este Domingo, III Centenario Canonización San Felix de Cantalicio en Lledó

Castellón celebra este domingo en Lledó el III Centenario de la Canonización de San Félix de Cantalicio, el patrono del “Raval”

Actos del III centenario:

- Parroquia de la Sagrada Familia (Padres Capuchinos):

Triduo. Días 16, 17 y 18 de mayo. 19’30 Santo Rosario. 20’00 h. Celebración de la Eucaristía. (El viernes, día 18 fiesta del santo, reparto de pan bendecido)

- Basílica del Lledó:

Domingo, 20 de mayo. 11’00 h. Misa Solemne cantada por la Coral “Veus de Lledó”, veneración de la reliquia del santo capuchino y reparto de pan bendecido.

 

Sant Félix de Cantalicio, el patrono del “Raval”

El 22 de mayo de 1712, – se cumplen ahora trescientos años -, el papa Clemente XI canonizaba a San Félix de Cantalicio. Los documentos de los archivos afirman que la comunidad de frailes capuchinos de Castellón y toda la ciudad lo celebraron con fiestas extraordinarias, puesto que era el primer santo de la Orden. Los religiosos, que ya tenían convento en Valencia desde 1597, se habían establecido en  Castellón en 1608, por iniciativa del Patriarca San Juan de Ribera, fundando su convento de Sant Josep y San Ponç cerca de la que hoy es conocida por este motivo como “Avenida de Capuchinos”. En torno a aquel convento, como eje vertebrador, comenzó a configurarse a lo largo del todo el siglo XVIII el arrabal labrador por excelencia de la ciudad.  Años más tarde de la canonización, en 1725 una de las calles más amplias de este Raval, -“el carrer llarguer”-, recibió el nombre de San Félix, denominación que pronto se extendería a todo el barrio, que había comenzando a celebrar su fiesta el segundo domingo de octubre. En el Castellón tradicional, es uno de los santos mas populares y queridos.

El santo de las calles de Roma

San Félix nació en el pueblecito italiano de Cantalice, de familia muy humilde. Durante cuarenta años vivió en su convento de Roma. San Carlos Borromeo y San Felipe Neri iban a buscarle a menudo para escuchar sus consejos. En Roma se conoce a San Félix de Cantalicio como el santo de la alegría. Una de las fuentes de las que brotaba su alegría era su humildad. El pueblo romano lo “adoraba”. Fray Félix era de forma especial muy amigo de los niños. Mientras el santo recorrió las calles de Roma, los niños encontraron en él un amigo bueno y potente. El fraile de la alforja era para ellos una institución. Le tenían simpatía, descubriendo en aquel sencillo religioso un hombre siempre dispuesto a escuchar y hacer el bien. Fray Félix descubría en la inocencia de los niños la humanidad benigna y santa del Niño Jesús y cuenta la historia, que un día cerca de Navidad, la Virgen Maria le puso su Hijo en sus brazos. Hoy es la forma tradicional de representar a éste humilde religioso capuchino. Murió el 18 de mayo de 1587. Ese día se celebra su fiesta litúrgica.

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