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Fiesta de San Miguel Arcángel, patrono de la Policía Municipal de Castellón

La Policía Municipal de Castellón de la Plana ha celebrado un año más el día de su patrono, el Arcángel San Miguel. La fiesta, dada su celebración litúrgica el sábado 29 de septiembre, fue trasladada al día anterior, viernes. Con un tiempo desapacible y lluvioso durante toda la mañana, el acto institucional, celebrado habitualmente en la explanada de la Basílica, fue trasladado al Salón de Plenos del Excmo Ayuntamiento. La celebración religiosa se mantuvo sin embargo en la basílica de la patrona de la ciudad.

Se venera en este templo, en uno de los altares laterales, la imagen de San Miguel Arcángel propiedad de la Policía local y que en otro tiempo era llevada en procesión desde el Palacio Municipal hasta la Concatedral de Santa María para su fiesta.

La imagen, como todos los años, fue  bajada de su altar y colocada por las Brigadas Municipales en el altar mayor de la Basílica.

El alcalde acudió a la celebración

A las doce de la mañana llegaron al templo patronal, las primeras autoridades locales, presididas por el alcalde de la ciudad Alfonso Bataller. Se encontraban presentes la Vice-alcalde, el Concejal-Procurador de la Basílica, el Teniente-alcalde de Seguridad ciudadana, el Subdelegado de Defensa, el Intendente-General Jefe de la Policía Municipal y el Comandante-Jefe de la Guardia Civil entre otras autoridades. Acudieron asimismo a la celebración la Reina de las Fiestas de Castellón, con el Presidente de la Junta de Fiestas, y la Reina Na Violant d’Hongria con el Prohom de la Germandat dels Cavallers de la Conquesta.

Presidió la Solemne Misa el Prior de la Basílica del Lledó, mossén Josep Miquel Francés, revestido con una casulla blanca de espolín de oro, original del siglo XVIII.

Participación de la Banda de Música Municipal

Como novedad, un grupo de profesores de la Banda de Música Municipal, desde el coro, acompañaron la celebración interpretando en los momentos señalados de la Eucaristía distintas piezas musicales y el Himno Nacional tras la Aclamación de la Consagración.

Al finalizar la Eucaristía, tras el canto de la Salve de Lledó y la firma de los presentes en el Libro de Crónicas de la Basílica se dieron los vivas tradicionales a la Virgen y al Patrono San Miguel.

Como anécdota, las autoridades fueron recibidas entre las protestas de un reducido grupo de bomberos, que una vez conseguida la fotografía para la prensa, abandonaron la basílica.
A continuación, algunas fotografías y la homilia, integra, que el Prior mossén Josep Miquel Francés comunicó en la Basílica.

Fotografías cedidas por vivecastellon.com

HOMILIA PARA LA FIESTA DE SAN MIGUEL 2012

Seguro que habéis oído nombres bíblicos que acaban con la palabra “El”. Samuel, Natanael, Gamaliel, Abel, Betel y también acaban con la palabra “El”, los nombres de los tres arcángeles cuya fiesta hoy celebramos.

San Miguel — San Gabriel —– San Rafael

El vocablo “El”, significa en hebreo “Dios”. Por eso todos estos nombres tienen un significado, que se relaciona con Dios.

Veamos los tres arcángeles:

-      San Miguel. Significa “Quien como Dios”?

-      San Gabriel. El anunciador a la Virgen Maria que iba a ser la madre de Dios. Significa “El mensajero de Dios”.

-      San Rafael. Que acompaña al joven Tobías en su difícil viaje, y que sana a su padre ciego. Significa: “Medicina de Dios”.

Fijemos ahora tan solo en nuestro patrono, San Miguel y al final de estas palabras, todos volveremos a redescubrir porque San Miguel, el príncipe de la Milicia Celestial, el defensor de la Iglesia ante el Mal es el patrono de la Policía Municipal.

La primera Lectura nos ha presentado la lucha en el Cielo (que es el mundo divino, que está mas allá de nuestra percepción inmediata, de nuestra experiencia directa como hombres), la lucha entablada entre Miguel, el Arcángel, junto con sus Ángeles, contra el Dragón y sus ángeles. El dragón, llamado de manera muy significativa: Serpiente, Divisor, Diablo, Acusador.

¿Cuál es esta lucha entre los que obedecen a Dios y los que rechazan a Dios?

Es la lucha por la verdad frente a la mentira, la lucha por el amor frente al odio, la lucha por la belleza frente a la degradación, la lucha por la unión frente a la división, por la reconciliación frente a la desunión y al enfrentamiento.

En esta lucha presentada por el Apocalipsis vence Miguel y el derrotado Satanás es arrojado en la tierra,  en la que continúa con su estrategia, ahora  no ya frente a ángeles sino frente a  los hombres. Sus armas siempre son la mentira, el engaño, la división, la muerte.

Esta lucha ahora no se da en el cielo sino en el corazón humano y en la misma convivencia humana, en la sociedad y en la historia.

En esta nueva lucha interviene un nuevo personaje: el Mesías, el Cordero: es decir Jesús Vivo y Resucitado.

La lucha se concentra entre el Dragón y el Cordero, entre el Diablo y el Señor Jesús. La Sangre del Cordero es su vida totalmente entregada hasta el último instante.

Es la expresión del amor inclaudicable de Jesús:, que nos amó hasta lo último. Es esa Sangre derramada la que rescata y salva al hombre. Dios, al resucitar a Jesús, ha destruido el poder del Maligno. Es una victoria que se realiza en el corazón de cada  hombre, que es el escenario y el ámbito de esta lucha.

Decimos en el Padrenuestro: “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”. El mal y las tentaciones de las que pedimos al Padre que nos libre, son las que a cada momento nos acechan por la instigación y la envidia del maligno.

 ¿Es esto una hermosa fábula para niños de catequesis o para mentes poco desarrolladas?

Lo que vivimos a diario en nuestra sociedad, también en España nos muestra la dura realidad de un vertiginoso proceso de luchas entre lo bueno y lo malo.

¿No es así como a veces pretendemos justificarlo todo diciendo que la lucha es el nervio de la historia y la realidad, que la lucha es lo que cambia las estructuras.

Sin embargo la lucha siempre busca la eliminación del opositor.

Afirmar que lo bueno y lo malo depende de nosotros mismos, es pretender señalar como fuente del bien y de la verdad, el estrecho límite de nuestra opinión, muchas veces mezquino.

Es en el corazón del hombre y en el corazón de la sociedad donde se da esta lucha entre lo bueno y lo malo y de donde se seguirá la elevación o la degradación del hombre.

En esta lucha entre lo bueno y lo malo que nos afecta y alcanza a todos, “el Acusador” o Maligno, aunque no lo percibamos, busca destruir a la persona. Pero, igualmente, el “Cordero”, Jesucristo, por su Sangre, llega al corazón del hombre para curarlo y vigorizarlo.

Precisamente en esta lucha, es donde nos jugamos el destino de cada uno y de la sociedad.

San Miguel continúa recordándonos: “¿Quién como Dios”? Se quiere apartar a Dios de la vida de las personas, de las sociedades, de la familia, del corazón de los niños y los jóvenes. Se quiere excluir a Dios, pensando que de este modo somos más libres, mas humanos, mas realizados, mas progresistas, mas demócratas. Queremos sustituir a Dios por la ciencia y la razón, cuando ciertamente la fe y la razón se complementan. Pero si la ciencia avanza por la inteligencia, en sus distintos grados, que Dios ha puesto en cada persona.

¡Fuera Dios¡.

Sin embargo, fuera del Señor, – a las pruebas nos remitimos -, solo anida la desesperanza, la oscuridad, la sin razón, el abandono del hombres a las fuerzas de su destino, el mal e sus diversas manifestaciones.

        “Quien como Dios”?. Miguel

Es  Dios, Jesucristo quien venciendo al mal con el bien, abre el camino para vivir en plenitud.

Abrir el corazón al Señor por la fe es el comienzo de nuestra recuperación, del triunfo del Señor en nuestra vida

María Reina de los ángeles, creyente a carta cabal, es quien, por el poder que Jesús le dio (“Mujer ahí tienes a tu hijo”) es la Mujer que aplastara la cabeza del Dragón…..

Con ellos, vamos venciendo al mal a fuerza de bien.

Que Santa Maria, la Virgen del Lledó y San Miguel nos enseñen a vencer el mal a fuerza de bien, que nuestra Policía Municipal trabajando por el Bien, comprometiéndose con el Bien, buscando el bien de la sociedad, nos ayuden a desterrar el mal, a controlar el mal y de este modo poder vivir en la paz y el bienestar que Dios quiere para nosotros.

Mossén Josep Miquel Francés,

Prior de Lledó

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