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Funeral en Lledó por el Excmo Sr. Don Manuel Fraga Iribarne

Organizado por el Comite Ejecutivo local del Partido Popular, se celebró en la Basílica del Lledó el pasado lunes, día 23 de enero un Solemne Funeral en sufragio del alma del Excmo Sr. Don Manuel Fraga Iribarne, uno de los padres de la Constitución Española y fundador del partido Alianza Popular, actual Partido Popular.
La misa ha sido oficiada por el prior de la Basílica del Lledó mossén Josep Miquel Francés. La “Schola Jubilemus”, dirigida por don José Solsona y acompañada al órgano por don Augusto Belau ha intepretado la “Misa de Requiem”. Al finalizar se ha cantado la Salve Popular de Lledó. Foto: Agencia Efe.

Han asistido las principales autoridades del PP en la provincia de Castellón, con su presidente provincial al frente, don Carlos Fabra Carreras. Estaban asimismo presentes doña Marisol Linares, secretaria general; don Francisco Martínez, coordinador del PP en la provincia de Castellón; don Alfonso Bataller, alcalde del Ayuntamiento de la capital y don Miguel Angel Mulet, presidente local del PP. Junto a ellos han asistido numerosos senadores y diputados nacionales por la provincia de Castellón, diputados autonómicos y provinciales, alcaldes, ex alcaldes y concejales de numerosas poblaciones de La Plana y el Maestrazgo.

El Excmo Sr. Don Manuel  Fraga Iribarne visitó la Basilica del Lledó el día 16 de diciembre de 1984, asistiendo a la Santa Misa dominical. Al finalizar, tras visitar la imagen de la Patrona dejó escrito en el Libro de Honor:

“Con mi mas profunda devoción mariana a la Señora del Lledó y mi gratitud a los que mantienen tan piadosa y bella tradición”

Homilía en el funeral del Excmo Sr. Don Manuel Fraga Iribarne. Basílica del Lledó. 23 de enero de 2012.
Autoridades.
El 16 de agosto de 1991 visitaba esta Basílica del Lledó el entonces Secretario General del PP, don José María Aznar, que dejaba escrito en el Libro de Honor: “A la  Virgen grande y chica del Lledó, Patrona de Castellón imploro su ayuda con humildad y devoción, como hace tantos siglos hiciera Perot de Granyana, labrador. José María Aznar”.
Pero siete años antes, el 16 de diciembre de 1984 ya había estado en Lledó el fundador del Partido Popular, el Excmo Sr. Don Manuel Fraga Iribarne, que después de asistir a la Santa Misa de ese domingo dejo asimismo escrito en el Libro de Honor: ”Con mi mas profunda devoción mariana a la Señora del Lledó, y mi gratitud a los que mantienen tan piadosa y bella tradición. Manuel Fraga. 16/12/1984.

Era entonces don Manuel el presidente del PP, elegido en el VI Congreso celebrado aquel mismo año.
Celebración cristiana de la muerte
Hemos venido a celebrar cristianamente la muerte de un hombre, de un padre de familia, de un político al que podemos añadir el calificativo de “católico”, como él mismo quiso y como proclamó con dignidad y alegría durante toda su vida. Porque Don Manuel tuvo a gala ser católico e hijo de la iglesia católica.

Hemos escogido el fragmento del Evangelio de San Mateo, que relata con claridad que ocurrirá al final de nuestros días, cuando nos presentemos delante del Señor. Don Manuel ya lo ha hecho. Es entonces cuando el Señor nos preguntará sobre la opción preferencial en nuestra vida.
Será entonces cuando Jesús,  el Señor, nos examinará sobre el amor. ¿Qué has hecho con tu vida?. ¿Qué sentido le has dado a tu vida?. ¿Qué has hecho de bueno por los demás?. ¿Cómo ha usado de tu tiempo, de tus recursos, de tus capacidades?. ¿A quien has amado? ¿Cómo has amado? O ¿sólo has vivido para ti?
Dios nos ha creado libres. Nos ha dado una inteligencia, una conciencia, una razón, una voluntad y unos sentimientos, un corazón y nos ha puesto en el mundo para que seamos colaboradores suyos en su proyecto de creación, en su proyecto de amor. “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”.
Esa es la invitación y el encargo hecho a la humanidad desde el principio y a cada uno de nosotros desde el momento inicial de nuestra existencia en este mundo.
Por eso, cuando llega el final de nuestros días, el momento de rendir cuentas y de presentarnos ante Dios, Él nos preguntará qué sentido le hemos dado a nuestra existencia terrenal, y sobre todo como hemos orientado nuestra vida. Como le hemos amado a Él y como hemos amado a los demás.
La discriminación al final de la existencia
“Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, tuve sed, estuve desnudo, preso, abandonado, deprimido, enfermo, sólo ….. y porque todo eso que hicisteis por los demás, me lo hicisteis a mi… venid a poseer el Reino, venid a continuar vuestra existencia personal a mi lado, conmigo y con los vuestros que os precedieron, venid a compartir mi misma vida, la eterna.
Eso es el cielo.

Pero también podríamos escuchar. Si no lo habéis querido hacer, si no habéis querido configurar vuestra existencia de este modo, viviendo solo para vosotros, sin sembrar misericordia, ni justicia, ni bondad, ni verdad, ni solidaridad, ni belleza ni amor ni en vuestra propia existencia, ni a vuestro alrededor….
…….entonces somos nosotros mismos quienes nos hemos discriminado. Entonces somos nosotros quienes acabamos nuestra existencia viviendo para siempre, con el egoísmo del que hemos hecho gala durante nuestro tiempo en este mundo. Y apartados de Dios.
No nos llevamos nada al otro mundo. Como mucho el recuerdo de aquellos seres queridos y el respeto de otros. ¿Sabéis que nos llevamos?: Nos llevamos tan sólo en nuestras pobres manos todo aquello que hayamos hecho por los demás. Esa es la semilla que Cristo, el Señor, el Salvador resucitará con nuestros pobres cuerpos mortales glorificados.
Por eso hemos de pasar  por este mundo, como pasó Jesús, haciendo el bien. Que epitafio más hermoso se podría colocar entonces sobre nuestro sepulcro: “Paso por este mundo, haciendo el Bien”.
Don Manuel lo dijo en una entrevista que leí cuando le preguntaron cómo le gustaría ser recordado: «Como un hombre de bien…»

Que no siempre hacemos el bien?. Evidente, cierto. Que también muchas veces hacemos el mal. Así es. Como decía San Pablo, ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?. Porque muchas veces hacemos el mal, que no queremos. Nos equivocamos, erramos. Y en muchas ocasiones hay pecado en nosotros. No somos perfectos, no somos superhombres, no somos dioses. Nadie.
Pero la invitación de Dios al cambio, al esfuerzo, al trabajo, a la gratuidad de la vida, siempre está ahí. A pesar de nuestras flaquezas, de nuestros errores y de nuestras debilidades.
Hemos venido a celebrar cristianamente la muerte del Excmo Sr. Don Manuel Fraga Iribarne. Seguramente él escucho en más de una ocasión las palabras del Evangelio que hemos proclamado. Y también las palabras de Pablo de Tarso, proclamadas en la lectura.
Don Manuel nunca ocultó su fe católica, siendo muy consciente de que la fe era y es un don al servicio de los hombres, que nos lleva a confesar que: “Si vivimos, vivimos para el Señor. Y si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor”.
Manuel Fraga fue un hombre desprendido de lo material y de lo inmaterial, que no buscó honores, ni en vida ni tampoco en la muerte, como todos hemos podido ver en la austeridad del velatorio en su casa. Una casa ciertamente muy normal. Y un nicho en cuarta fila junto a su esposa.
Padre de la Constitución, defensor sin bajar la guardia en los artículos en defensa de la vida humana, el articulo 15, “todos tienen derecho a la vida”, se entregó al servicio del Estado, siendo un servidor público para muchos ejemplar.

Muchos lo han dicho, incluso algunos de sus adversarios políticos: Sirvió, y sirvió bien. Sirvió eficazmente, con total entrega, honestidad, honradez, lealtad, compromiso y generosidad. Valores que han de continuar en la vida social, en la vida pública, en la vida política y económica, porque nos va con ello el futuro de la nación española, a la que amamos como la amó don Manuel.
Es cierto: Fraga con su talento e inteligencia privilegiada, ennobleció y enriqueció la vida política. Y se ha ido “ligero de equipaje”.
Su inquebrantable fe católica
No puedo acabar sin volver a resaltar sus convicciones, porque son esenciales en su vida pública. El hablaba siempre desde sus convicciones, creencias y valores, que defendió y practicó sin complejos. Y todo ello, porque detrás había algo muy grande, que explicó el cardenal Rouco en la homilía de la Misa privada corpore insepulto: la ejemplaridad en el actuar de Manuel Fraga, que tenía todo el sentido porque aprendió el sentido de la inmortalidad del alma de labios de su madre.
Don Manuel, siendo sabedor de que cumplir la misión es alcanzar el destino manifestó: “Para un cristiano, la muerte carece de problemas y de dramatismos, porque está superada por la resurrección, que es dogma esencial”.
Manuel Fraga sabía que la vida no es sólo lo que se toca y lo que se siente, sino que la vida va más allá. La vida es un don de Dios y, como tal, a Él hay que devolvérsela. A Él hay que referir todas nuestras actuaciones, y, por eso, Manuel Fraga supo darse permanentemente a los demás.
El cardenal Rouco también dijo de don Manuel “Siempre puso por delante el sentido cristiano de la vida”.  Y el valor de la reconciliación nacional.
Caballero cristiano, político católico comprometido, con todas sus consecuencias, supo siempre poner su inmensa calidad humana al servicio del bien común.

El Señor, padre clemente, justo y misericordioso le habrá premiado todos sus desvelos por haber sido un hombre de Estado, figura clave en la Transición democrática española, un trabajador incansable, un intelectual comprometido.

Esta tarde, a los pies de Santa María del Lledó, aquella Señora del Lledó como la calificó don Manuel en su visita a este templo, ante la patrona de la ciudad hacemos memoria del Excmo Sr. don Manuel Fraga Iribarne, pidiéndole que asocie su destino a la vida, muerte y resurrección de su hijo Jesucristo, en quien siempre creyó y esperó como su salvador.

Y que nosotros, los que quedamos en este mundo y todos cuantos os sentís próximos o militáis en el partido por él fundado, sepáis seguir su ejemplo de desprendimiento, de servicio a España y de promoción y salvaguarda de los valores del Humanismo Cristiano, que han configurado nuestra civilización occidental, que figuran en vuestro ideario político del PP  porque don Manuel así lo quiso.

Doneu-li Senyor el descans etern i que brille per a ell la llum perpetua. Aixi siga

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