Historia del Cristo del Lledó

La talla del Cristo Crucificado le fue ofrecida al prior de la Basílica, Mossén Vicente Pascual Moliner en enero de 1980 por el anticuario don Ángel Antón Basarte, con casas de antigüedades  en  Pamplona y Alcalá de Henares. El 15 de enero de aquel año llegó la imagen a Castellón, y como escribe el prior en el Libro de Cosas Notables “pasó a ser propiedad del Santuario y ha sido pagado con sus particulares  exclusivos fondos”. El Prior pagó por él la cantidad de cien mil pesetas. Según información del anticuario procedía de una casa de Castilla, y debió presidir algún altar de capilla particular o cámara privada señorial. Mide 80 cm de altura, sin la cruz.

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