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Este domingo se cumplen cien años del traslado de la fiesta de Lledó a Mayo

Mossén Josep Miquel Francés, prior de Lledó

Los castellonenses, durante siglos, bajaban al santuario de Lledó a través de cualquiera de los caminos que unían la población con los campos de cultivo. La primera gran aportación del siglo XX fue la construcción del llamado “camino-paseo”, que en línea recta desde la actual plaza de Maria Agustina conducía hasta la misma explanada del templo. La inauguración tuvo lugar el 27 de febrero de 1905, en el día señalado como la “Fiesta del Árbol”. En aquella jornada, los escolares plantaron sus acacias entre el sonar de las músicas y la animación de sus familiares. La nueva vía de acceso al santuario estaba urbanizada e inaugurada y alguien, con buen criterio, planteó la posibilidad de trasladar a este paseo la procesión con la imagen de la Virgen, que recorría la tarde del primer domingo de septiembre sus inmediaciones. La idea fue aceptada de inmediato y desde 1907 el desfile procesional abandonó el antiguo y tradicional recorrido por los alrededores más inmediatos de la basílica, discurriendo a lo largo de una parte del nuevo camino-paseo, adornado con acacias y rosales.

El cambio del día de la fiesta principal.

Las innovaciones no se limitaron al itinerario de la procesión, porque se iba a producir otro cambio mucho más importante, el de la propia fiesta principal. Por tercera vez en la historia, el día de la Virgen del Lledó iba a cambiar de fecha. Celebrada desde tiempo inmemorial el domingo inmediato posterior a la Asunción de Maria (15 de agosto), fue trasladada a principios del siglo XVIII al primer domingo de septiembre. Pero tampoco esta fecha resultaba la más adecuada, porque para entonces muchas familias de la ciudad disfrutaban los últimos días del verano en las alquerías del término. La propuesta de modificación fue presentada en la sesión ordinaria del Ayuntamiento del 17 de enero de 1912. El acuerdo municipal decía textualmente: “El Señor Ferrer Ballester propuso que en lo sucesivo se celebrase la festividad de Lidón el primer domingo de Mayo, en vez de tener lugar el primer domingo de Septiembre como hasta ahora, teniendo en cuenta para ello la circunstancia de que en el mes de Septiembre se hallan ausentes de la Capital gran número de familias.  El señor Presidente preguntó si se acordaba de conformidad o creía la Corporación conveniente que la proposición referida pasara a estudio y dictamen de la Comisión respectiva. El Señor Balado manifestó que por su parte no tenía inconveniente alguno en que se aprobase enseguida la proposición, pero entendía conveniente se abriese una información entre determinadas asociaciones. El Señor Ferrer replicó que algunas cofradías a las cuales se ha consultado la proposición han expresado su conformidad, pareciéndole también acertado al señor Obispo de la diócesis. Y consultado el Excelentísimo Ayuntamiento acordó que la proposición de que se trata pase a estudio y dictamen de la Comisión de Fiestas.”

El concejal Vicente Ferrer Ballester era el Concejal-Procurador de Lledó el año 1912

 

La antigua “festa de la Rosa”

Una semana más tarde, el día 24, la corporación municipal “en conformidad con el dictamen de la Comisión de Fiestas presentado por el Síndico don Vicente Ferrer, acordó que en lo sucesivo se celebre la festividad de Nuestra Señora de Lidón el primer domingo del mes de mayo, en lugar del primer domingo de septiembre, toda vez que la información llevada a cabo con este objeto, ha sido favorable al cambio de fecha para su la celebración de esta fiesta”[1].

El Ayuntamiento, aconsejado por el clero, propuso su celebración el primer domingo de mayo, en recuerdo de la antigua fiesta de la cofradía de la Virgen del Rosario,  en la dominica conocida comodiumenge de la rosa”. La fiesta de la cofradía continuó celebrándose sin embargo en otoño, el tercer domingo de octubre.

La fiesta de Lledó en 1912.

La primera fiesta de la Virgen del Lledó tras el nuevo cambio de fecha, tuvo lugar el domingo 5 de mayo. A las nueve y media de la mañana se celebró el solemne pontifical, oficiado por el obispo de la diócesis, don Pedro Rocamora, con sermón a cargo del canónigo de Segorbe, don José Coronel. Por la tarde después del canto de las “Completas”, tuvo lugar la tradicional procesión por el camino-paseo, en la que participaron el clero, las autoridades civiles y militares y un gran número de devotos de la Virgen[2]. Algunas semanas más tarde, el 9 de julio, visitaba el santuario la infanta Isabel, tía del rey, oyendo la misa oficiada por el propio obispo.


[1] Acta de la Sesión Ordinaria Municipal, del 24 de enero de 1912. AMC.

[2] Heraldo de Castellón. Martes, 7 de mayo de 1912.

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