Informe de la restauración del Cristo del altar de la Basílica de Santa María del Lledó

Estado de Conservación

La obra presentaba una serie de alteraciones especialmente concentradas en la figura de Cristo.

La escultura aparecía cubierta por completo de una cera coloreada oscura, que enmascaraba las lagunas de preparación y capa pictórica, ambas muy finas,  que afectaban a toda la obra, concentrándose especialmente en los pies  que aparecían completamente negros.

Los brazos se encontraban separados del cuerpo, afectándole más al izquierdo ya que la mala posición del clavo que lo sujetaba a la cruz estaba forzando la unión. Así mismo faltaba el dedo corazón del pie derecho y el pulgar, índice y corazón de la mano izquierda.

Las pérdidas de policromía eran generalizadas en el torso y las piernas, con especial incidencia en la extremidad izquierda.

La cruz sufrió un importante ataque de xilófagos, hoy inactivo, que dejó su huella en el soporte lígneo. Sin embargo la madera aparecía sana y conservando sus propiedades estructurales intactas. El clavo que servía de soporte a la imagen se hallaba muy oxidado.

En la parte anterior, detrás de la cabeza de Cristo, se observaba un arañazo, con pérdida de la policromía.

Tratamiento realizado

 Se limpió la imagen con una solución de hidróxido sódico en agua destilada al 3%, con hisopos de algodón y limpieza mecánica con bisturí. Una vez eliminada la cera que lo cubría y la suciedad superficial, se procedió a la reconstrucción de los dedos que faltaban en madera de teca,  del clavo roto de la mano izquierda que se rehízo con madera de haya y del clavo de los pies. Las uniones de los brazos al tronco se taparon con una resina epoxídica de dos componentes.

Hay que hacer aquí una observación: Las uniones de los brazos, realizadas con espigos embutidos en el tronco, no fueron encolados para permitir los movimientos naturales del soporte, por lo que con el paso del tiempo estas uniones volverán a abrirse. Con esta misma resina se reconstruyó la voluta izquierda de la cartela.

El siguiente paso fue el estucado de las lagunas con estuco sintético, preparando el soporte para la reintegración cromática, realizada con acuarela y gouache. Una vez reintegradas la imagen y la cruz, se protegió la obra con dos aplicaciones de barniz satinado Windsor &Newton dado con brocha.

El tornillo oxidado que servía de soporte a la figura de Cristo fue sustituido por uno nuevo.

Doctora Doña Cristina Cobas.

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