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La Romeria de les Canyes visita la Basílica del Lledó

La “Romería de les Canyes” hizo de nuevo estación en la Basílica de la Patrona de la Ciudad, la Mare de Déu del Lledó. Una tradición que se remonta a varios siglos atrás, cuando los documentos de los archivos nos descubren que el Prior del Santuario y la Cofradía de la Virgen esperaban a los romeros junto a la cruz de término, en la llamada en algunos momentos “la processó de Santa Magdalena”.

El pasado 19 de marzo, en esta ocasión tercer domingo de Cuaresma como estipula la tradición de la Ciudad, centenares de romeros participaron en la “torná” de la Romería desde la ermita de la Magdalena y desde el cerro donde se encontraba en el siglo XIII la primitiva población de Castellón.

Tras visitar la ermita de Sant Roc de Canet y el Monasterio de las religiosas carmelitas, los romeros fueron recibidos junto a la cruz de término por el prior de la Basílica mossén Josep Miquel Francés, portador de una reliquia de Santa María Magdalena del siglo XVI y por la Junta de Gobierno de la Real Cofradía, con su presidente Ferrán Barberá y la presidenta de la Junta de Señora Camareras Laura Albiol.

La romería estaba presidida por el Vicario de la parroquia de Ntra Sra de la Esperanza, mossén Carlos Dols que acompañaba al Obispo de la Diócesis Mons Casimiro López Llorente y al Arcipreste del Arciprestazgo de Santa María del Lledó, José Luis Valdés. Junto a ellos participaron el sacerdote castellonense mossén David Escoín, que llevaba la cruz de la romería y varios seminaristas del Seminario Diocesano “Mater Dei”. Como es tradición participaron un nutrido grupo de niños, vestidos con la indumentaria tradicional de la romería castellonense.

En el Monasterio se unieron de nuevo a la romería la Reina mayor y la Reina infantil de las fiestas de este año 2017, así como varios miembros del Patronato Municipal de Fiestas.

El canto de los Gozos de Lledó

Tras el recibimiento y el intercambio de los relicarios, la comitiva partió hacía la Basílica. En la explanada, junto a la puerta del templo esperaba buena parte de la Corporación Municipal castellonense, portando todos ellos la caña, en recuerdo de las que llevaban los castellonenses en su traslado desde el monte al llano.

Ya en el interior de la Basílica, el Prior dio la bienvenida a los romeros, recordando que se cumplían ahora cien años del estreno de los bellísimos gozos dedicados a Nuestra Señora y en los que se cantan “Del vostre amor un cantar, es tota la nostra historia. Castelló ha begut sa glòria, ací als peus del vostre altar. Es la vostra protección, de sa grandesa, penyora.

Para concluir la breve celebración, la “Colla de Cantors de la Romería” interpretó magistralmente, a capela, los Gozos y la Salve Popular.

En los pórticos de la Casa Prioral, donde también había sido depositada desde la noche anterior una monumental canastilla de claveles, los miembros de la Cofradía obsequiaron a los presentes con horchata y rollos.

Poco antes de la siete de la tarde, tras las preces del ritual al pie del altar, partió de nuevo la romería para hacer su entrada en la ciudad y concluir de nuevo en la Santa Iglesia Concatedral

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Romeria de les Canyes

 

Recibe el nombre de Romería de les Canyes, porque todos los romeros, – varios miles-, recorren los caminos de la huerta empuñando una caña. La romería parte por la mañana desde la Concatedral de Santa María, hasta alcanzar el ermitorio de Santa María Magdalena, construido sobre el castillo que en el cerro albergaba la primitiva población de Castellón.

El Rey Jaime I el Conquistador concedió en 1251 el privilegio de trasladar aquel pequeño núcleo de población desde la montaña al llano, fundando una nueva ciudad en la Plana.

Cada año, el tercer domingo de Cuaresma la Romería recuerda y conmemora el traslado, ocurrido en esta fecha de 1252. Para los católicos el asimismo una acción de gracias por las raíces cristianas de la ciudad. No en vano en aquel lugar celebraban su fe los primeros castellonenses.

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