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La Virgen del Lledó y las epidemias. Capítulo 14. La epidemia de fiebre amarilla de 1803

Por Josep Miquel Francés, prior de Lledó

A principios del siglo XIX los castellonenses, al igual que la mayor parte de los habitantes del Reino de Valencia, tenían una economía fundamentalmente agraria regida por un sistema de tipo señorial-feudal. No es de extrañar por tanto que el conflicto social, generalizado en esta época, enfrentase a menudo a señores y vasallos. Todo esto se enmarcaba además en una época de fuerte crisis económica, en cuya compleja gestación intervinieron toda una serie de factores, entre ellos los de orden meteorológico (sequías, inundaciones en 1801 con desbordamiento del río Mijares y de la rambla de la Viuda, que se repiten en 1805 y fríos intensos en las épocas invernales de los años 1802, 1807 y 1808, con la gran nevada de 1810). Esta situación repercutió inevitablemente en la agricultura, con unas cosechas deficitarias que sembraron el hambre entre amplios sectores de la población. Las ciudades de Plana de Castellón sufrieron en 1802 una terrible crisis de subsistencias, llegando a triplicarse el precio de algunos artículos de primera necesidad. En tales circunstancias el gobernador se vio obligado a repartir alimentos y dinero entre gran cantidad de jornaleros y mendigos, que apenas tenían nada para comer[1].

Otro factor importante fue el demográfico. A principios de siglo reaparece el ciclo trágico de las demografías antiguas: hambre, miseria y epidemias, en este caso de fiebre amarilla, que entre 1803 y 1804 azotó de manera intensa a la sociedad castellonense con un elevado número de muertos, incluso de la clase médica.

La fiebre amarilla, llamada así por los síntomas que padecen los enfermos, causó epidemias devastadoras desde los siglos XVII al XX. Conocida antiguamente como vómito negro, originada en África occidental y transmitida a América por barcos, hombres (marineros y esclavos) y mercancías, causó las primeras epidemias en 1647. Fue el franciscano Diego López de Cogolludo quien hizo una de las primeras descripciones de sus síntomas: “Los enfermos estaban amarillos, sufrían un grandísimo dolor de cabeza, vomitaban sangre y la mayoría morían al quinto día”.

La fiebre amarilla debió entrar en Europa a través de España y Portugal, siendo Cádiz, Lisboa, Cartagena y Málaga las primeras ciudades en padecerla, llegando a Valencia y Cataluña. Hoy sabemos que la fiebre amarilla está producida por un virus transmitido por la picadura de mosquitos. Sus larvas se desarrollan en aguas estancadas y los mosquitos se convierten en portadores al picar a las personas. Durante siglos, en una parte importante de las tierras de La Plana, entre ellas la marjaleria castellonense, se cultivaba el arroz con aguas estancas.

La Virgen del Lledó tuvo que ser necesariamente trasladada a la ciudad, no solo para pedir por el final de la epidemia, sino porque la casa Prioral se había convertido en lazareto y en improvisado hospital donde atender a los apestados.

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La casa prioral en la actualidad

Foto 2Los pórticos de la casa prioral en una restauración

Foto 3El pórtico de la casa prioral durante unas excavaciones arqueológicas

Foto 4El pórtico de la casa prioral en la actualidad

Foto 5 okEl zaguán de la casa prioral conserva los balcones originales del siglo XVIII

Los franceses en Castellón

Este malestar generalizado desembocó en alborotos y motines, que alcanzaron el punto más álgido en 1808 contra los afrancesados. En la capital, como consecuencia del levantamiento contra los franceses, el 19 de junio de 1808 fue ajusticiado en el mismo edificio del Ayuntamiento de la plaza Mayor, el gobernador Pedro Lobo y Arjona. Durante aquellos días continuaron los registros en busca de franceses o de sus simpatizantes, que no respetaron ni la inmunidad de los conventos.

El día 20 se buscaba con ahínco el afrancesado Pedro Viñé. Tras asaltar en su busca el convento de las monjas capuchinas, en cuya clausura entraron armados con el escribano de la Corte, lo encontraron refugiado en el santuario de Lledó. Una vez atado fue conducido a la ciudad, pero al pasar por el convento de capuchinos, y ante el temor de un linchamiento popular, el prisionero pidió confesión. Compadecido el marqués de Usátegui lo perdonó, dejándolo con vida.

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La casa prioral de Lledó es el edificio más antiguo del siglo XVIII de toda la ciudad

Foto 7Escalera original antigua de la casa prioral de Lledó.

Foto 8Un tramo de escalera antigua de la casa prioral de Lledó

Foto 9Planta noble en la actualidad de la casa prioral de Lledó

El santuario convertido en hospital militar

La casa Prioral del santuario fue convertida durante aquellos luctuosos sucesos en hospital militar. El Síndico José Breva fue incapaz de sanear “el desarreglo que se observaba en los fondos y caudales de la Administración, y en ponerla en todo a buen régimen”[2]. En esta misma sesión la Junta delegó en el prior la responsabilidad de la limpieza del santuario y casa Prioral, que finalizaba sus servicios como hospital militar de convalecencia [3].

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Portada del ‘Llibre de Casa y Ermita’ de Lledó. Relata la historia de Lledó durante doscientos años. Archivo Histórico Municipal de Castellón

Rogativas en Lledó ante la invasión francesa

A pesar de las protestas y levantamientos, la dominación napoleónica comenzó en nuestras tierras en 1810. Ante la proximidad de las tropas francesas el Vicario General de la diócesis de Tortosa ordenó que se hiciesen rogativas en la Iglesia Mayor de Santa María, por el éxito de las armas españolas contra los soldados de Napoleón. El 25 de marzo salió una procesión de rogativa desde la parroquial en dirección a la iglesia de la Purísima Sangre, desfilando los niños huérfanos del colegio de San Vicente Ferrer, fundación del obispo Climent, los padres capuchinos, franciscanos, agustinos, dominicos y todos los clérigos de la Villa con sotana, manteo y bonete. Tras la peaña de la imagen de la Virgen del Lledó, venerada en su altar de Santa María, iba presidiendo el cura ecónomo, con dos clérigos de la misma iglesia.

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‘El escolanets’ de la romería de les canyes representan a los antiguos niños asilados de la Casa de la Beneficiencia de San Vicente Ferrer, fundada por el Obispo Climent

FIESTAS DE LA MAGDALENA 2013 ROMERIA DE LAS CAÑAS

Los niños del antiguo hogar de San Vicente Ferrer en la romería, en torno al preste que lleva la reliquia de Santa María Magdalena

Foto 13Los ‘escolanets’ de la Beneficiencia, de espaldas, en el Responso en la Magdalena al inicio de la tornà

Foto 14Una procesión de la Virgen del Lledó, precedida por jóvenes seminaristas

Las rogativas visitaban cada día la iglesia de un convento, pero finalizaron con una larga y multitudinaria procesión de penitencia el día 31 de aquel mes hasta el santuario del Lledó. Allí, tras el canto de los salmos propios de la liturgia, predicó mossén Antonio Fabregat, beneficiado del clero castellonense. Un año más tarde los franceses entraron en la capital.

El 21 de Septiembre de 1811 llegó a Castelló el general Suchet, al frente de un ejercito de veintidós mil hombres. Después de destituir a las autoridades municipales, nombró alcalde mayor a Luis Bellver y gobernador a un hombre de su confianza, el marqués de Usátegui, regidor decano y persona muy vinculada al santuario del Lledó. En su carruaje había sido trasladada en varias ocasiones la imagen de la Virgen a la ciudad.

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Iglesia de San Miguel, en la calle En medio, antigua sede del Gremio de Labradores

Foto 16La Iglesia de San Miguel fue convertida por los franceses en cuadra de caballería

La llegada de las tropas francesas causó en la villa importantes contrariedades. La iglesia de San Miguel, en la calle de Enmedio, fue convertida en cuartel de caballería y cárcel, obligando a pagar fuertes sumas de dinero a los religiosos de los conventos. La mayoría de los frailes tuvieron que salir a la fuerza de sus casas, que fueron ocupadas violentamente, como el convento de San Francisco, que fue el más castigado. Otros, acusados de no colaborar con las nuevas autoridades, fueron encarcelados junto con algunos clérigos. Los franceses profanaron el cementerio, destruyendo la ermita de Sant Roc de Pla, que estaba construida fuera de las murallas, en la actual plaza de Teodoro Izquierdo, y próxima al río seco.

 

[1]Cfr.ROMEU LLORACH, Jordi (1985): Historia Contemporánea. En La Provincia de Castellón de la Plana. Tierras y Gentes. Castelló.

[2]Junta del 16 de agosto de 1809. Llibre de Casa y Ermita. AMC.

[3]Se acordó asimismo que se entregue al actual Prior la debida consigna del presente año, por acudir a las obligaciones de la proxima festividad, con cuyo motivo y el de haver servido la ermita de hospital militar de convalecencia, se limpie y asee todo según corresponde”. Llibre de Casa y ermita.

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