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La Virgen del Lledó y las epidemias. Capítulo 16. Las epidemias en Villarreal y la Virgen de Gracia

Por Josep Miquel Francés, prior de Lledó

Fundada en 1274 por el rey Jaime I de Aragón, fue villa real desde su fundación, con representación en las Cortes y Diputación del Reino. Formó parte del brazo real en las Cortes Valencianas y participó muy activamente en las mismas.

Con la petición en 1375 al Consell de la Vila del eremita Bernat Fabra para ocupar una de las cuevas de las orillas del río Mijares, en las inmediaciones del azud que recoge las aguas para el riego, se inicia la presencia en el paraje de penitentes y ermitaños, que culminará con el culto mariano devocional a la Virgen de Gracia y la paulatina edificación de su santuario.

Foto 1

Imagen gótica de la Mare de Déu de Gracia. Villarreal. Siglo XIV. Destruida en 1936

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Imagen gótica de la Virgen de Gracia, vestida. Villarreal

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La Virgen de Gracia antigua, en su peana procesional

En 1592 muere en el convento del Rosario San Pascual Baylón. Su sepulcro en la ciudad será un foco de fuerte influencia religiosa al construirse su capilla con la protección de Carlos II de España.

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Antiguo convento de San Pascual de Villarreal, destruido en 1936

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Retablo del sepulcro de San pascual. Villarreal. Destruido en 1936

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Urna con los restos de San Pascual Baylón. Destruida en 1936

La epidemia de 1757 y la Virgen de Gracia

Afirma mossén Benito Traver[1] que la ciudad de Villarreal sufrió durante los siglos XVIII y XIX varios ataques de pestes. Desde la peste negra, que en la edad media sembró de muerte y terror toda Europa y también los pueblos de La Plana, hasta las epidemias de los siglos posteriores, Villarreal tuvo que afrontar las pandemias con voluntad de superación y estoicismo.

La imagen de la Virgen de Gracia había sido trasladada a la Villa en algunos momentos de la historia. En 1383 y en 1507 en rogativas penitenciales. También vino a Villareal por enfermedades en 1735, o con ocasión de los terremotos de Montesa de 1748 o de Lisboa en 1755, pero fue en la epidemia de 1757 cuando su traslado a la población se convierte en el origen de las actuales fiestas de septiembre.

Foto 7Interior de la ermita de la Virgen de Gracia. Villarreal (foto antigua)

Foto 8

Grabado de la Virgen de Gracia y su ermitorio. Jualián Más (1819)

Iniciada la enfermedad en el mes de mayo, se prolongó hasta finales de julio de aquel fatídico año.

Afirma el cronista José María Doñate[2] que se trataba de “una constelación de enfermedades tan malignas, que sólo les faltaba un grado para bautizarlas por calenturas pestilentes”.

Al parecer hubo una cierta localización del mal, puesto que los médicos de Villarreal se reunieron en el Ayuntamiento con los Almazora, Burriana y Nules declarando que se trataba de una pestilencia mortal, que atacaba más a los hombres, sobre todo a los que habían abusado de las bebidas alcohólicas.

La mayor parte de los villarrelenses huyeron aterrados de la población. Hubo ocasión que eran mujeres y clérigos quienes llevaban las varas del palio del Viático a los enfermos y las anillas de los féretros de las cajas mortuorias. Mossén Benito Traver asegura que la peste atacó a ochocientos vecinos, con noventa personas fallecidas

Afirma la crónica que “la tristeza de estos moradores se veía marcada en sus rostros. Los médicos manifestaron ser del todo imposible acabar con la peste por medios naturales. No sabiendo estos vecinos a que atenerse, recordaron que no lejos de la Villa tenían un precioso remedio, un talismán, la Virgen de Gracia. Con lágrimas en los ojos y con todo el afecto del corazón, la aclamaron estos moradores, implorando su poderío”

El Ayuntamiento y el clero acordaron trasladar a la población la antiquísima imagen de la Virgen de Gracia. “Los vecinos acudieron presurosos a su encuentro, para conducirla con toda la pompa y magnificencia que se merecía”

El día siguiente de su llegada, se celebró en la Arciprestal una Misa solemne, ocupando la Sagrada Cátedra el Padre Fabregat. Por la tarde la imagen fue llevada en procesión, bajo palio, por las calles de la población, visitando las casas de los vecinos más enfermos. Esa misma tarde comenzó a cesar la epidemia.

Foto 9Traslado de la Virgen de Gracia desde su ermitorio a Villarreal

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Traslado de la Virgen de Gracia. Dibujo de V. Llorens Poy

El relato de mossén Traver resalta de manera gráfica la situación por la que pasaba Villarreal. “Allí se veían muchos convalecientes, sin un pelo en la cabeza, efecto de la grave enfermedad que habían sufrido; allí muchos macilentos, amarillos, extenuados unos, con vendajes otros, arrastrándose por el suelo hasta llegar a los pies de su augusta bienhechora. Todos con lágrimas en los ojos, haciendo votos, manifestando al exterior el agradecimiento del corazón que debían a su protectora”

Reunido el Ayuntamiento votó trasladar todos los años la imagen de la Virgen de Gracia a la ciudad, el viernes anterior al primer domingo de septiembre.

Foto 11Procesión del Encuentro en Villarreal. Recuerda el recibimiento de la Virgen de Gracia

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Dibujo de V. Llorens Poy de la preparación de la imagen para su fiesta en septiembre

Sequía y l’any de la fam

El año 1823 una grave sequía se abatió sobre los pueblos de La Plana, no pudiendo criarse las cosechas por falta de riego. Se decía que uno de los pocos alimentos consumidos era las habas cocidas. El año pasó a denominarse “l’any de la fam”. Cinco años más tarde no fue la sequía la causa del hambre, sino las abundantes lluvias que en 1829 provocaron la inundación de toda La Plana, causando enormes perjuicios en los campos y poblaciones, perdiéndose todas las cosechas.

Foto 13Iglesia Arciprestal de San Jaime. Villarreal

 Nuevas pestes en la población

Villarreal se vio de nuevo atacada por la peste en 1834. El terrible azote comenzó a primeros de septiembre de aquel año, avanzando con tanta rapidez que en tan solo en dos días hubo mil quinientos contagios. Los sanitarios y los sacerdotes, sin perder tiempo ni ocasión, asistían a los moribundos, atacados por la terrible enfermedad. La epidemia duró poco más de un mes, ascendiendo el número de víctimas a cuatrocientos cincuenta. Al remitir se cantó un solemne “Te Déum” en acción de gracias.

Las epidemias se repiten con cierta periodicidad. Por eso en 1854 se reprodujo un nuevo brote de cólera en Villarreal, aunque no tan agresivo como el anterior. Este último año fue declarada la epidemia el 4 de octubre, registrándose el día 19 de aquel mismo mes trescientas defunciones

El clero, con su párroco mossén Sebastián Fraile y sus vicarios trabajaron sin cesar por la salud corporal y espiritual de sus feligreses. Era alcalde Jaime Inza, que ordenó la entrega a todas las familias enfermas de un bono para la adquisición gratuita de medicinas y alimentos. El secretario del Ayuntamiento Blas García anotó escrupulosamente el número de fallecidos en la ciudad durante la pandemia.

Foto 14Ermitorio de la Virgen de Gracia. ‘El Termet’

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Ermitorio de la Virgen de Gracia

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Ermitorio de ‘El Termet’

Nueva epidemia de cólera en 1865

En 1865 volvió a ser invadida la población por otro cólera morbo. Se declaró oficialmente al final del verano, el 24 de agosto día del apóstol San Bartolomé, dándose por extinguida el primero de septiembre con un total de ciento seis defunciones

Pero cuando las poblaciones de La Plana no se habían recuperado de las graves inundaciones de 1883, por la crecida de río Mijares y de la Rambla de la Viuda, se presentó en 1885 otro episodio de cólera morbo. Como en las anteriores, tanto la ciudad como los demás pueblos de La Plana no se vieron libres de la enfermedad, no causando sin embargo tantas víctimas como la epidemia de 1834.

Foto 17

Interior del ermitorio de la Virgen de Gracia

Foto 18

Imagen actual de la Patrona de Villarreal

Foto 19

Interpretación de la imagen antigua de la Virgen de Gracia, del escultor Vicente Llorens Poy

Indica mossén Benito Traver que la Junta de Sanidad, procuró el saneamiento de la población, creando hospitales o “lazaretos” donde ingresar a los apestados. Algunos de los vecinos como José Flors se encaminaban de madrugada al cementerio para cubrir con cal viva los cadáveres de los atacados por la pestilencia. Las víctimas en la población en esta ocasión fueron de seiscientas cincuenta y siete

 

 

[1] TRAVER, Benito: “Historia de Villarreal”. 1909. pág 221

[2] DOÑATE SEBASTIA, José María. “Historias de Nuestra Señora de Gracia”. Temes Villarealencs. Serie II. Nº 8. Ajuntament de Vila-real, 1986

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