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La Virgen del Lledó y las epidemias. Capítulo 17. Las epidemias en Burriana

Por Josep Miquel Francés, prior de Lledó

De origen antiguo, la plenitud de la villa se sitúa en torno al siglo IX, cuando se convierte en una importante plaza árabe en medio de La Plana. Aquella plaza fuerte, de muralla circular fue conquistada por el rey Jaime I de Aragón en 1233. Del siglo XIII data la iglesia dedicada al Salvador, con un ábside de estilo gótico primitivo, con elementos románicos. Posteriormente, en el siglo XV se levantó la torre campanario. A la nave gótica se adosó en el siglo XVIII la Capella de la Comunió, decorada con frescos de J. Vergara.

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El hospital y la ermita de Sant Blai. Burriana

El hospital de Sant Blai

Burriana tuvo un hospital desde muy antiguo. En sus dependencias se atendía habitualmente a los enfermos de la población, pero en tiempos de epidemias era el lugar donde pasaban la cuarentena los afectados por la enfermedad. El cronista Rafael Martí de Viciana, nacido en Burriana, en su Crónica de la Ciudad de Valencia y su Reino, escribía a principios del siglo XVI: “Tiene en el arrabal una Yglesia y hospital so título de San Blas”. En el altar mayor de esta iglesia se venera una pintura sobre tabla del santo, del siglo XV.

Foto 2Antiquísima pintura gótica de Sant Blai. Siglo XV. Ermita de San Blai. Burriana

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Grabado de Sant Blai. Siglo XVIII. Representa la pintura gótica de la ermita del santo en Burriana

Epidemia de paludismo y “la font del vi”

La población sufrió en general a lo largo de su historia, las mismas epidemias y dificultades que el resto de ciudades de la comarca de La Plana, plagas, sequias o desbordamientos del rio Mijares y del propio río Ana, que bordeaba el casco antiguo. En 1853 se abatió sobre Burriana una fuerte epidemia de fiebres intermitentes, hasta el extremo que el 10 de septiembre de aquel año el Ayuntamiento de vio obligado a tomar fuertes medidas sanitarias.

Relata la crónica[1] que “ofrecía entonces la villa un triste aspecto, con tanta gente embozada con mantas o mantones, transitando encogidas por las calles, con los rostros demacrados y de un color ceniciento típico, que presagiaba una población diezmada por la epidemia y amenazada con una generación de enfermizos o depauperados”.

El año siguiente, al remitir la pandemia el Ayuntamiento acordó hacer una fuente de vino el día 3 de febrero, al objeto de obsequiar a los forasteros y vecinos el día del patrono San Blas.

Foto 4La Font del Vi el día grande Sant Blai. Comenzó como agradecimiento al final de una epidemia

El cólera en 1854 y 1865

El 28 de septiembre de aquel año de 1854 se presentó en el Hospital de la Villa un enfermo atacado, según reseña el acta municipal, de “cólera indio”, infundiendo el terror en el vecindario. La Junta de Sanidad, que ya existía en todas las poblaciones de La Plana, aunque tomó las medidas pertinentes la enfermedad se extendió durante algunas semanas. El Ayuntamiento, como era costumbre, entregó medicinas y alimentos a los más necesitados. En diciembre, al remitir la epidemia, se organizaron unas fiestas en acción de gracias a la patrona, la Virgen de la Misericordia.

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Antigua imagen de la Virgen de la Misericordia, patrona de Burriana

Las oleadas del cólera no remitían en todos los pueblos de la comarca, apareciendo nuevos repuntes. El 24 de agosto de 1865, día del apóstol San Bartolomé se detectó un nuevo brote de cólera, extendiéndose a la vecina población de Villarreal. El Ayuntamiento acordaba aquel mismo día socorrer a los muchos afectados por el mal y días más tarde alquilar una tartana para que los médicos pudiesen prestar sus servicios a los coléricos “en atención al ímprobo trabajo que los médicos tienen”. El año siguiente se hicieron cargo del hospital de San Blas tres religiosas Hermanas de la Consolación.

La fiebre amarilla de 1870

Cinco años más tarde Burriana vuelve a verse amenazada por una epidemia de fiebre amarilla. El 26 de septiembre se reunía el Ayuntamiento resolviendo que “habiéndose presentado la fiebre amarilla en Barcelona y Grao de Valencia, se tomen rigurosas medidas sanitarias, habilitándose como lazaretos (donde estarán dos o tres días los que no presenten papeleta sanitaria), las alquerías de Ramón Manzana contigua a la estación, la de Francisca Monsonis situada en el camino de Onda como enfermería y además el almacén de Pascual Teruel para los que hayan de estar ocho días, sujetándose a fumigación las mercancías y equipajes”

Foto 6Las grandes dimensiones de los almacenes de naranja eran utilizados como lugar donde confinar a los apestados

Grandes inundaciones y el cólera de 1885

Un fuerte temporal de lluvias en noviembre de 1884 ocasionó en toda la comarca una gran calamidad pública, pero a partir del 7 de junio de 1885 el cólera hizo estragos. Fue el ataque más terrible. El Gobernador Civil le remitió un telegrama al alcalde preguntándole por el estado de salud de la población, pero el alcalde negó la epidemia, contestando que ningún médico había notificado caso alguno en la ciudad. Ocho días después se establecía en la Beneficencia, situada en pleno campo al sur de la población, un lazareto donde confinar a los muchos casos de enfermos coléricos.

El pánico se apoderó de la población y muchos huyeron de la Villa hacía las alquerías, creándose una grave crisis económica por la falta de trabajo. El Ayuntamiento tuvo que dirigirse al Gobierno de la Nación, pidiendo auxilio para los arruinados jornaleros. El Gobernador Civil dio mil pesetas y cuatrocientas la Diputación Provincial.

Fto 7Procesión de las Alquerias de Santa Bárbara. Burriana

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Huyendo de las epidemias de la población, la gente se refugiaba en las alquerías. Procesión de Santa Bárbara

Se impide la entrada a la población

Vista la gravedad de la pandemia, el 14 de julio el Ayuntamiento acordaba establecer un cordón sanitario, controlado por veinticinco hombres, para impedir las entradas a la población y contratar a un “desinfectador”. El verano fue terrible por la cantidad de contagios y muertos, no pudiendo atenderse tanta demanda para enterrar a los cadáveres, que eran llevados al cementerio a carretadas. Los otros pueblos de la comarca, pasaban por la misma situación.

El 20 de agosto, el Ayuntamiento acordó “vistas las circunstancias especiales que desgraciadamente estamos atravesando con motivo de la epidemia colérica, que no se celebren las fiestas de Nuestra Señora de la Misericordia, hasta tanto no se cante el Te Deum”

Foto 9Procesión con la patrona de Burriana, la Mare de Dèu de la Misericordia

Ceso la epidemia y el Ayuntamiento el 30 del mismo mes de agosto, suspendió el servicio de los enfermeros y del “desinfectador”. Aquella epidemia acabó en Burriana con doscientos cincuenta vecinos muertos (124 varones y 126 mujeres). En la provincia, la epidemia se prolongó de junio a septiembre, ocasionando 6.351 defunciones. Oficialmente no se declaró a Burriana libre de epidemia hasta el 6 de septiembre de aquel año de 1885, acordándose celebrar “festejos de gracias a Dios por haber desaparecido tan terrible azote”. Acaba el acta firmada por el alcalde Benjamín Gonzalez Monsonis, diciendo que “hoy se canta un Te Deum en la parroquia”

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Ábside gótico de la Basílica del Salvador. Burriana

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Ermita del Clot de la Mare de Dèu. Lugar del hallazgo de la imagen. Burriana

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Procesión por el Grau de Burriana, con la imagen venerada en el Clot de la Mare de Dèu

De nuevo rebrotó el cólera en 1890 con algunas muertes, como la del maestro de la escuela don Anselmo Ramón Orero, pero sin tanta virulencia como las anteriores

 

[1] ROCA Y ALCAIDE, Francisco:” Historia de Burriana”. Castellón de la Plana (1932)

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