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La Virgen del Lledó y las epidemias. Capítulo 19. El cólera morbo de 1885 (II) y Cardona Vives

Por Josep Miquel Francés, prior de Lledó

La epidemia colérica de 1885, año de la muerte del rey Alfonso XII, vino a complicar y agravar aún más la situación política y económica. El Ayuntamiento de Castellón, al ver amenazada la ciudad por la peste ordenó el día 4 de junio acordonar el casco urbano, prestando este servicio los propios vecinos y las fuerzas de la Guardia Civil. El palacio del obispo de la calle Gobernador y la casa Prioral de Lledó fueron habilitados, como otras tantas veces, como hospitales de apestados o “lazaretos”, tomándose enérgicas medidas sanitarias ante una situación caótica, donde en algún momento las muertes llegaron a ser más de trescientas.

Foto 1El Palacio Episcopal fue utilizado en 1885 como hospital de los apestados el cólera morbo.

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Como otras tantas epidemias, Lledó y la Casa Prioral, alejados del casco antiguo, fueron hospital de apestados.

La epidemia alcanzó su momento más crítico la mañana del día de san Juan, cuando murieron numerosos apestados que se encontraban internos en el lazareto de la casa Prioral de Lledó. Hasta en la cárcel se produjeron fallecimientos a causa del contagio, trasladándose cuarenta y dos presos desde las cárceles de la ciudad hasta el ermitorio de san Isidro, en la partida de Censal, donde quedaron recluidos hasta el final del cólera.

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El arcipreste, prior de Lledó e Hijo Predilecto de la ciudad, D. Juan Cardona Vives (foto original)

El prior, hijo predilecto de la ciudad.

El día 20 de agosto una vez remitido el primer impacto, el Ayuntamiento, a propuesta de los republicanos y fusionistas, nombró hijo predilecto de la ciudad al que había sido prior del santuario y arcipreste de santa María, mossén Juan Cardona Vives. El nombramiento se producía por su abnegada y caritativa entrega en favor de los apestados. El benemérito sacerdote había movilizado a toda la ciudad entregando, para aliviar a los enfermos y sus familias, la ropa de su propia cama, mantas, prendas de vestir personales y su comida. Afirma Balbás que el celoso patricio y virtuoso sacerdote D. Juan Cardona Vives, además de cuantiosas limosnas, repartía enseres de la cama, mantas, prendas de vestir, siendo muchos los ejemplos de caridad y abnegación que podríamos citar[1]. La Corporación, tras nombrarleHijo Predilecto”, acordó cambiar el nombre del antiguo Carrer de l’Aigua por el de Cardona Vives, que en 1975 al desaparecer la calle se amplió a la plaza de nueva creación[2]. Días antes de su muerte, ocurrida el 2 de diciembre de 1890, no se le encontró al heredero de una de las familias más destacadas de la ciudad, ni un céntimo para comprar unos zapatos con los que amortajar su cuerpo. Fue enterrado en un nicho común del cementerio municipal hasta que, en 1990, fueron trasladados sus restos a la Parroquia de la Santísima Trinidad, donde reposan.

Foto 4Sepulcro de Cardona Vives en la parroquia de la Trinidad, construida por su voluntad

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Responso anual ante su sepulcro, el día 2 de diciembre, aniversario de su muerte

Desde 2014 , a iniciativa del prior de Lledó, un busto del Hijo Predilecto de la Ciudad y sufragado en parte por la basílica fue colocado en la plaza de su nombre.

Foto 6Busto de Cardona Vives, en la plaza de su nombre, erigido a iniciativa del prior de Lledó en 2014

Foto 7Inauguración del monumento a Cardona Vives en la plaza de su n0mbre. 2 de diciembre del 2014

 

En esta misma sesión el alcalde conservador José Tárrega Torres, médico de profesión y afiliado al Cossi, exigió responsabilidades a los cargos políticos que habían huido de Castellón por miedo al contagio. La vacuna fue descubierta en enero de 1885, por el médico de Tortosa Jaime Ferrán, aunque todavía hubo de pasar algún tiempo para que fuera aceptada por médicos y autoridades que discrepaban sobre su efectividad.

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Procesión con la Virgen del Lledó hacia Castellón. 1966

Se traslada la imagen de la Virgen.

Para celebrar el final del cólera el alcalde no tuvo mejor idea que proponer la celebración de unas fiestas populares, que de inmediato contaron con la negativa de un sector del consistorio. Alegaba la oposición que “la población atraviesa circunstancias nada propicias para fiestas, lo que se demuestra por el hecho de haber sido recibidas por el público con marcada frialdad y desviamiento; actitud debida a la falta de recursos por la paralización de los negocios y el luto de muchas familias[3].

A pesar de todo, las fiestas se celebraron cuando estaban previstas. El primer domingo de septiembre de aquel año de 1885 no hubo fiesta alguna en el santuario, por la discrepancias políticas en el Ayuntamiento y porque la ciudad sufría todavía las secuelas de la enfermedad, pero el sábado día 19 comenzaron los festejos trasladando la Virgen a la Ciudad, que fue recibida en el “Portal de Sant Roc” por el clero, el Ayuntamiento, las autoridades y Corporaciones. Desde este lugar la imagen fue conducida en procesión hasta la Iglesia Mayor, a través del arrabal de San Félix, la calle de Enmedio y la antigua calle de Zapateros, hoy de Colón.

Foto 9Puerta principal de la Iglesia Arciprestal de Santa María

Al día siguiente, domingo, se celebró una solemne función religiosa y un “Tedeum” en acción de gracias, con asistencia del Ayuntamiento, el gobernador civil y militar y las corporaciones locales. Por la tarde tuvo lugar la procesión, oficiándose el día 22 en la Iglesia Mayor un funeral por los fallecidos en la epidemia. Durante los nueve días siguientes, mientras se celebraba el novenario en la Iglesia Mayor, la ciudad celebró las discutidas fiestas con iluminaciones extraordinarias a la veneciana, vistosas cabalgatas, veladas musicales en el parque de Ribalta y suelta de cohetes. En las antiguas puertas de las murallas medievales se levantaron siete arcos de triunfo, celebrándose también corridas de toros en la plaza mayor, llamada entonces de la Constitución[4]. A pesar de la oposición de los republicanos, los fusionistas y del periódico La Provincia, la ciudad volvió a reencontrarse con su patrona.

Foto 10 (3)Regreso de la Virgen del Lledó a su Santuario

Después de los festejos en acción de gracias, la Virgen retornó a su templo la mañana del domingo día 4 de octubre, acompañada por el Ayuntamiento, la cofradía y un inmenso gentío. La imagen fue llevada en procesión por la calle Mayor hasta la “Puerta del Toll”, para ser conducida posteriormente hasta su santuario. Allí se ofició una función religiosa con sermón, a cargo del doctor Ramón Roig. Por la tarde tuvo lugar la procesión general y la elección de los nuevos cargos, celebrándose aquella jornada la fiesta principal de la Virgen del Lledó[5].

El año siguiente, entre diciembre de 1885 y enero de 1886 una enfermedad de sarampión causó de nuevo estragos en Castellón, especialmente entre los niños, muriendo 317 entre los mas pequeños.

Entre 1882 y 1887 se habían iniciado las obras del puerto, las del hospital provincial y la nueva plaza de toros. El tranvía a vapor entre Onda y el Grau de Castelló, conocido popularmente como “La Panderola”, comenzó a circular en 1888.

CASTELLON DE LA PLANAPuerto de Castellón. 1936

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Vista panorámica de la Plaza de Toros y el Hospital Provincial. 1924

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Plaza de Toros de Castellón

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La Panderola

Nuevo brote de cólera morbo.

Uno de los últimos traslados de la imagen a la ciudad durante el siglo XIX tuvo lugar en 1890, con motivo de haberse librado la capital de un nuevo brote de gripe o del cólera morbo. El 23 de noviembre fue conducida la imagen de la Virgen desde su santuario, siendo esperada en la puerta de San Roque por el ayuntamiento, los gobernadores civil y militar, el clero, funcionarios públicos, un piquete del regimiento de Otumba con música y un gentío inmenso. La procesión recorrió una carrera en la que se levantaban siete arcos triunfales, con los balcones adornados con colgaduras, desde los que se arrojaban flores al paso de la comitiva o soltando palomas y pájaros engalanados con cintas de colores.

Al llegar la imagen a la plaza de la Constitución o Mayor, se lanzaron las campanas al vuelo, confundiéndose los sones con las músicas, los vivas de la multitud, las luces de las bengalas y el estampido de las tracas que se elevaban hasta lo alto de la torre campanario. En la Iglesia Mayor, profusamente engalanada e iluminada, se cantó un solemne Tedeum en acción de gracias; después se interpretó la Salve y los gozos de la Virgen, quedando ésta entronizada en el altar mayor.

Foto 15

Monumento al Rey d. Jaime erigido en 1897 con el testamento de Cardona Vives

En la plaza del Rey don Jaime se celebró la suspendida feria de Todos los Santos y además hubo iluminaciones generales, corridas de toros en la plaza de la Constitución frente al Ayuntamiento, cucañas, veladas musicales, comidas para los pobres y castillos de fuegos de artificio.

El obispo de la diócesis llegó a la ciudad el día 28, y el domingo día 30 de noviembre celebró de pontifical, en una solemne función de acción de gracias con asistencia de las autoridades civiles y militares, cantándose, a gran orquesta, la misa de Mercadante. La predicación estuvo a cargo del sacerdote burrianense, padre Llanes Montull.

Después del concurrido novenario, la imagen fue devuelta a su santuario, acompañada del Ayuntamiento, el clero y un inmenso gentío[6].

 

 

[1]BALBAS CRUZ, Juan Antonio. “El libro de la provincia de Castellón” (1892) pág 640

[2]Acta de la Sesión del Ayuntamiento del 20 de agosto de 1885. AMC.

[3]Acta de la Sesión del Ayuntamiento del 27 de agosto de 1885. AMC.

[4]AMC. Llibre Vert, fol. 366 v.- 368 v.

[5]” A las cinco de la tarde del día 19 del actual, se organizará una procesión en el portal de San Roque, que desde dicho punto acompañará a la venerada imagen de Nuestra Señora de Lidón hasta la Iglesia Parroquial. El día 27, a la siete de la mañana, saldrá de la repetida parroquia una procesión, que conducirá a la expresada imagen de la Virgen de Lidón a su ermitorio, donde se celebrará una misa con sermón”. La Provincia. 20 de septiembre de 1885, nº 543, p. 20.

[6]BALBAS CRUZ, Juan Antonio (1892): El libro de la Provincia de Castellón. Castellón. Reed de 1987. p.785.

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