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Las reliquias de San Cristobal, San Blas y San Vicente Ferrer

Las reliquias de los patronos de la ciudad de Castellón: San Cristóbal y San Blas, obispo y mártir y, del patrono del Reino de Valencia: San Vicente Ferrer, entronizadas debajo del altar mayor de la Basílica del Lledó.

El pasado Domingo, 13 de Marzo; primer domingo de Cuaresma, con motivo de esta Estación de Penitencia de las Cofradías de Semana Santa de nuestra ciudad, y en la primera visita de la venerada imagen del Cristo de Medinaceli a la Casa de la Madre, se introdujeron las reliquias de los patronos debajo del altar mayor de esta Basílica. Son las reliquias de San Cristóbal, mártir, patrono principal de Castellón desde el siglo XVII y del obispo y mártir San Blas, copatrono de la ciudad desde principios del siglo XVIII. A ellos, en 1923 por voluntad del papa Pío XI se unió la Santísima Virgen María bajo la advocación del Lledó, que ya desde siglos antes se la veneraba como patrona principal e intercesora delante de Dios Nuestro Señor. También se entronizó la reliquia de San Vicente Ferrer, dominico nacido en la ciudad de Valencia, insigne predicador, patrono desde inmemorial del antiguo Reino de Valencia, hoy Comunidad Valenciana.

El gesto de la entronización: realizado el primer Domingo de Cuaresma de 2011 y por única vez y para siempre, tiene un sentido profundo, simbólico y espiritual que merece ser recordado en esta página web.

Al principio, se celebró la Eucaristía cerca de los sepulcros de los mártires; después, se construyeron altares sobre sus sepulcros y, finalmente, se colocaron en el altar sus cuerpos.

Por eso, se introdujeron dichas sagradas reliquias  bajo este altar de la Basílica, donde permanecerán de forma perpetua y para siempre. Pero sin olvidar que toda la dignidad del altar reside en que es la mesa del Señor.

Por tanto, no son los cuerpos de los Mártires los que honran el altar, sino más bien el altar el que dignifica el sepulcro de los Mártires.

 

EL ALTAR: HONOR DE LOS MÁRTIRES

Nos dice la Sagrada Liturgia que para honrar los cuerpos de los Mártires y de otros Santos, y para significar que el sacrificio de los miembros tuvo su origen en el sacrificio de la Cabeza: Cristo, es conveniente edificar los altares sobre sus sepulcros o colocar sus reliquias debajo de los altares, de tal modo que «en el lugar donde Cristo es la hostia, se pongan las víctimas triunfales. Pero Cristo sobre el altar, ya que padeció por todos; ellos debajo del altar, ya que han sido redimidos por la pasión de aquél».

De tal modo, colocamos estas reliquias de los patronos bajo el altar mayor de la celebración de la Basílica de la Patrona de la Ciudad, para significar que todos los que han sido bautizados en la muerte de Cristo y particularmente los que han derramado su sangre por el Señor participan de la pasión de Cristo.

Estas reliquias, encerradas en este relicario salen de este lugar para recibir a los peregrinos que acudan a postrarse a los pies de Nuestra Señora y de manera especial; y tal como así se hizo hace ya algunas semanas, el día de la “tornà” de la romería desde la ermita de la Magdalena, a su paso por esta casa de la madre cada tercer domingo de Cuaresma, nos recuerde  nuestros orígenes cristianos.

Que San Cristóbal y San Blas, patronos de la Ciudad de Castellón y San Vicente Ferrer, patrono del antiguo Reino de Valencia, y ahora de nuestra Comunidad, continúen intercediendo por nosotros ante Jesucristo, el Señor y ante su Madre, Santa Maria, nuestra Señora bajo la advocación de  Nuestra Señora la Mare de Déu del Lledó.

 

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