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Multitudinaria eucaristía celebrada en el Pinar por el Obispo, mons. Casimiro López Llorente

Los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se despiden de Segorbe-Castellón para seguir su camino hacia el encuentro con Benedicto XVI. Después de la multitudinaria eucaristía celebrada en el Pinar del Grao de Castellón esta mañana y presidida por el Obispo, mons. Casimiro López Llorente, muchos grupos ya han retomado su peregrinación hacia Madrid. Otros grupos, como el de los hermanos de las Comunidades Neocatecumenales de Kazajstán pasarán mañana a rezar y celebrar la Eucaristía ante la Mare de Deu del Lledó (20:00h), ya que tienen previsto partir el miércoles hacia Madrid. Los peregrinos de la Diócesis, se irán mañana, martes 16, a las 9 de la mañana desde la Basílica del Lledó.

            El Obispo enviaba a los jóvenes recordando al final de la misa que la Iglesia solo es un medio, y que el importante es Jesucristo, porque es el que da la vida en plenitud. En su homilía, que fue traducida simultáneamente al inglés y al francés, ya había insistido en la importancia de acoger a Dios, como lo hizo María: “María es grande porque ha dejado a Dios ser grande en su vida, tenía la mirada puesta en Él, se dejó mirar, conducir y agraciar”.

            Retomando la primera lectura de la fiesta de la Asunción, mons. López Llorente explicó que si en el libro del Apocalipsis, el dragón que devora a los hijos de la Iglesia era el imperio romano, a lo largo de los siglos ha tomado otras formas, como los totalitarismos del siglo XX o el materialismo actual. Sin embargo recordó que más allá de ideología concretas se trata de una lucha más profunda entre el bien y el mal. En este sentido, el Obispo aseguró a los jóvenes que “la vida en Dios es más fuerte que la muerte”, y los animó a no dejarse llevar por la tentación de creer que Cristo quita algo: “No tengáis miedo, queridos jóvenes, a dejar entrar a Dios en vuestras vidas; así encontraréis la verdadera vida que lo llena todo”.

 Hermandad entre Diócesis

Al final de la celebración, el Obispo regaló una cerámica de la Alcora conmemorativa del 50 aniversario de la actual configuración de la diócesis a mons. Jean Paul Mathieu, obispo de Saint-Dié, que acompañaba a los jóvenes de su diócesis alojados en La Alcora. El prelado francés se hizo portavoz de los peregrinos para agradecer la acogida: “Ha sido magnífica –aseguraba-; gracias al Obispo, a los sacerdotes y fieles, y sobretodo a los jóvenes voluntarios. Nos habéis preparado para el encuentro en Madrid, y junto seguiremos arraigados en Cristo y firmes en nuestra misión”. Guillem Farré

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