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Perot, la historia tras la leyenda

Afirma el historiador José Sánchez Adell que en la versión legendaria del hallazgo de la imagen, el hecho tiene lugar en un terreno que es propiedad de Perot de Granyana, sobre el cual, o en su vecindad, habría de levantarse la ermita dedicada a la Virgen.

El linaje Granyana procede de algunos topónimos catalanes que desde antiguo forman parte de los apellidos castellonenses, pudiéndose rastrear su origen en poblaciones de la Cataluña interior como Granyana de les Garrigues, Granyana de Cervera o Granyanella, estas últimas cerca de la villa de Tárrega.

El apellido Granyana está presente ya desde época medieval en Castelló. Según la documentación conservada de 1371, en el más antiguo aunque incompleto Llibre de vàlues de la peyta, del Archivo Municipal, ejercía en la villa como notario un tal Bernat Granyana, que no posee tierras en la partida de Lledó.

El primer Llibre de la peyta que se conserva enteramente,- el tal libro es un inventario fiscal -, es el correspondiente al año 1398, y en él aparecen cinco vecinos cuyo apellido es Granyana, pero tampoco ninguno de ellos posee tierras en el paraje de Lledó.

El doctor Sánchez Adell[1] ha documentado que la primera ocasión en que un terreno agrícola próximo al Santuario aparece como propiedad de un tal Guillamó Granyana es en el primer tercio del siglo XV. Durante un periodo de más de diez años la parcela perteneció a Pere Granyana, hijo de Guillamó, con mucha probabilidad el personaje a quien la leyenda atribuye el protagonismo del hallazgo. La inscripción de 1462 dice: “Item. VII fanecades de terra franques que afronten ab la Verge María del Ledó” [2].

En 1479, tras la muerte de Pere Granyana, algunas de sus tierras patrimoniales pasan a su hijo, llamado de igual manera, y entre ellas la parcela de Lledó, cercana al santuario:Item. VIII fanecades franques a la Verge María del Llidó, atinent de la dita Ecclesia”. Además este miembro de la familia compró más terrenos situados junto a la “travessa del Llidó”, que no constaban anteriormente como patrimonio familiar. A lo largo de todo el siglo XVI esta finca de Lledó fue heredada por los Granyana de generación en generación.

A la vista de estos hechos, tanto el doctor Sánchez Adell como el historiador Sebastià Arguyé[3]plantean la hipótesis de que la narración del hallazgo, que el cronista Viciana publica en 1563, está directamente influida por la naciente tradición oral de relacionar a la estirpe de los Granyana con el paraje del Lledó, aunque el burrianense afirme que el ermitorio “fue fundado hace muchos años”. De hecho cuando Viciana publica su Crónica aún vivían en la Villa los descendientes de aquel Perot de Granyana en tercera o cuarta generación y el terreno del acontecimiento seguía perteneciendo a esta familia.



[1]SÁNCHEZ ADELL, José (1981). Dos notas para la historia….. Op cit. pp. 7-21.

[2]Cfr. SÁNCHEZ ADELL, José, La familia Granyana, Perot y la “terra del Lledó”. Crònica dels Cavallers de la Conquesta.

[3]CARCELLER SAFONT, Manuel (1994) : Perot, la historia tras la leyenda. En Levante de Castellón”. Memoria Urbana. domingo, 1 de mayo.

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