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Se despide, tras catorce años de servicio a la Iglesia, el ermitaño de la Basílica del Lledó.

El próximo jueves 31 de octubre, se jubila Vicente Felip Quintana, quien durante catorce años ha servido fielmente a la Iglesia como ermitaño de la Basílica de Nuestra Señora del Lledó.

Vicente, muy querido en la ciudad por su carácter bondadoso y servicial, ocupó el cargo de ermitaño como funcionario municipal en julio de 1999, tras las grandes celebraciones del 75 aniversario de la coronación de la Virgen y de la consagración de la catedral de Santa María. No vivió estas fiestas como ermitaño, pero el año siguiente 2000 la imagen de la patrona volvió a ser trasladada a la Ciudad, con motivo del Año Santo de inicio del siglo XXI. En aquella ocasión Vicente Felip actuó diariamente como “Perot”, responsable de llevar en sus brazos la Virgen del Lledó.

De nuevo en 2002 participó como ermitaño otro traslado de la Patrona a Castellón, al conmemorarse el 750 aniversario de la fundación de la ciudad de Castellón (1252), e inicio por tanto de la fe cristiana en la capital de La Plana.

La última ocasión vivida como ermitaño en un traslado de la Virgen a Castellón fue en 2008, al celebrarse el Primer Año Mariano, coincidiendo en domingo la jornada del 4 de mayo, día de la coronación pontificia y canónica de la Santa Imagen (1924).

Vicente Felip ha conocido a dos obispos, Juan Antonio Reig y Casimiro López; tres alcaldes de Castellón en sus visitas y celebraciones en la Basílica, José Luis Gimeno, Alberto Fabra y Alfonso Bataller; a dos priores Mossén Vicente Agut i Mossén Josep Miquel Francés y a dos Concejales-Procuradores Miguel Angel Mulet y Miquel Soler.

Tras catorce años de servicio como ermitaño y al cumplir la edad reglamentaria como funcionario municipal se jubila del cargo, habiéndose ganado el afecto y agradecimiento de obispos, sacerdotes, autoridades, miembros de la Real Cofradía y de centenares de castellonenses.

Sus amigos, el priorato de la Basílica, la Junta de Gobierno de la Real Cofradía y un buen número de Señoras Presidentas de la Junta de Camareras le han expresado en los últimos días y en distintos momentos, su estima y consideración.

A él, a su esposa Carmen Vidal y a su familia el agradecimiento por su amor a la  Virgen del Lledó, a quien ha llevando entre sus brazos en centenares de ocasiones y a su Basílica.

El cargo de ermitaño de la conocida durante siglos como “Casa y ermita de Nostra Señora del Lledó”, se remonta al siglo XIV y nunca se ha visto interrumpido, excepto en ocasiones muy puntuales, residiendo siempre en la Casa Prioral.

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