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Se restaura la peana de la Virgen del Lledó, en el Servicio de restauración de la Diputación Provincial.

La peana procesional de la imagen de la Virgen del Lledó, obra de finales del siglo XIX del taller del prestigioso escultor Tomás Viciano Martí, está siendo restaurada en el Servicio de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Diputación Provincial.

La peana, una vez concluidas las fiestas patronales de mayo, fue trasladada a las instalaciones del Servicio en Penyeta Roja, para el inicio de los trabajos. El traslado fue solicitado y supervisado por el responsable del patrimonio de la  Basílica, su prior Mossén Josep Miquel Francés y por el Concejal-Procurador del Excmo Ayuntamiento, Miquel Soler Barberá.

En su visita días pasados al Servicio de Restauración, fueron recibidos y atendidos por su directora Carmen Pérez y por la restauradora, Paquita Adell.

La escultura presenta numerosas grietas, desconchados y suciedad, así como deterioros en el dorado, a causa de las humedades provocadas por los adornos florales de cada año.

Restauración Peana de la Virgen del Lledó

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La peana del escultor Tomás Viciano.

Las andas procesionales de la patrona de Castellón son un bellísimo conjunto escultórico, tallado en madera por el escultor Tomás Viciano Martí, durante los últimos años del pasado siglo. No se conoce la fecha de su construcción, pero en 1885 el escultor cobraba una cierta cantidad por el arreglo y restauración del anda antigua[1].

Un testimonio gráfico de 1909 nos descubre que para entonces la imagen de la Virgen ya utilizaba la peana del escultor Viciano, siendo probablemente encargada y estrenada para el nuevo recorrido de la procesión general, el día de la fiesta principal[2].

Tomás Viciano Martí, que ayudó a su hermano José Viciano en la realización de la estatua del Rey don Jaime, esculpió también unos ángeles músicos de tamaño natural para ser adosados a los pilares de la nave del santuario[3].

A pesar de la existencia de tan bella obra escultórica, testimonios fotográficos de los primeros años de nuestro siglo y de las fiestas de la coronación de la Virgen en 1924 nos muestran que la imagen, incomprensiblemente, utilizó otra peana para momentos tan históricos.

Ciertamente era una peana de plata, mucho más pequeña y transportable que la actual, hecho que sin duda justificó el extraño cambio. La base que sustentaba la imagen en esta peana, se adornaba con un relieve con la presentación de la Virgen en el templo de Jerusalén.

Otras andas procesionales de Lledó.

La primera referencia de unas andas para Nuestra Señora la encontramos en 1617, cuando el carpintero Joan Rubert recibe treinta sueldos y seis dineros por “fer les andes de Nostra Señora del Lledó”, con la madera comprada a Bernat Amiguet. El “mestre Pere” cobró después veinte sueldos por “uns caragols que li fiu fer pera les andes de nostra Señora”,junto con los clavos y demás hierros necesarios para su construcción[4].

Pocos años más tarde, en un inventario de 1638 aparece por vez primera la imagen relicario, una cruz procesional “pera les processons” y unas andas sobredoradas, tal vez las que construyó Joan Rubert. En este inventario nada se dice de como eran las andas, ni cual era el sistema para trasladar la imagencita en la procesión.

En la fiesta de 1646 celebrada el día 21 de agosto, mossén Cristóbal Figuerola, racional de la Iglesia Mayor recibe de nuevo ciertas cantidades por las misas celebradas en el santuario durante el verano, por los oficios de las primeras Vísperas, las Completas, los Maitines y la misa solemne con asistencia de los diáconos, pero también por el canto de las segundas Vísperas, celebradas inmediatamente antes de la procesión general. Sin embargo, el dato que nos interesa es que el sacerdote participa en la procesión y recibe una limosna “por llevar la custodia donde se exponía la santa imagen”. Ciertamente que en la procesión no figura la imagen-relicario, sino unas andas para llevar una custodia, donde iba la pequeña imagenhallada”.

En 1651 se celebra la procesión el día de la fiesta de la Virgen, entonces el domingo posterior al 15 de agosto. Para entonces el patrimonio del santuario contaba con un estandarte de damasco blanco y una custodia sobre andas sobredoradas “pera portar a nostra Señora en processó”[5],que en 1679 platea y dora de nuevo el pintor Francisco Mercer enriqueciéndola con unos ángeles estofados en oro y cuatro muletas para sostener los varales[6].

En esta custodia sobre andas portada por sacerdotes, llegó la imagen al santuario la tarde del 25 de agosto de 1663, cuando tras haber concluido las obras realizadas por el arquitecto Joan Ibáñez, la Virgen retornaba a su templo en una de las primeras procesiones de las que tenemos constancia documental:

“ La traslació ferem en la forma seguen: ço es, que los dits prior y capellans, havent posat la imatge de Nostra Señora ans dels officis en una custodia ben adornada en mig del cos de dita yglesia, accompanyats ab la música de la capella de cant, feren una solemne processó, portant en aquella la dita custodia de Nostra Señora quatre sacerdots, per fora la dita cassa y contorn de la arboleda de ciprers y altres arbres y ha davant la dita hermita, acompañant la dita processó los dits officials y gran número de persones de tots estats, així homens com dones que es trobaren a dita solemnitat, y tornada que fonch dita processó, entraren la custodia dins la dita capella y obra nova y encontinent lo dit prior, vestit de pontifical, assistintli a tots los actes dos diaques, ab veu alta comensà a cantar lo himne de Sant Ambrós y Sant Agustí que comensa Te Deum laudeamus y , los dits capellans alternativament ab la capella de cant proseguiren dit himne fins a la fi, y acabat que fonch, lo dit prior cantá una oració de gracies a Déu nostre Señor y a la Sacratissima Verge Maria per la mercé nos han fet de que se.n acabara dita capella y obra nova, pera honra y gloria de sa divina Magestat y de Maria Santissima, pera poder treslladar la dita imatge y collocarla com la collocà en lo dit altar, en lo lloch hon deu estar”.

Las andas del siglo XVIII.

En octubre de 1741 se hundía estrepitosamente la cúpula del santuario, dañando sensiblemente partes importantes del resto de la iglesia. El hundimiento destruyó parcialmente la sacristía y con ello las andas de la Virgen. Por este motivo para la fiesta de 1753, los regidores Bautista Martí y Carlos Rivera encargaron unas nuevas andas procesionales, utilizadas a partir de ahora por la imagen de Nuestra Señora[7].

Esos mismos días el platero Pascual Roig recompuso la corona y el trono de la Virgen, tal vez dañadas por el hundimiento de aquella parte del templo.

Con la llegada del barroco se retiran las custodias y ostensorios medievales donde se exponía la pequeña imagen de la Virgen, utilizándose exclusivamente la imagen relicario en los traslados procesionales llevando, eso si, en la excavación practicada en el pecho el icono encontrado por el labrador.

La imagen de la patrona venerada en el altar mayor del santuario, pesaba alrededor de 40 kilogramos, tal vez un peso excesivo para sus porteadores que en 1791 solicitan de la administración una nueva imagen, digamos más “ligera”.

La propuesta hecha al prior mossén Joaquín Ros, al obrero Ramón González de Gaetà y al procurador Francisco Museros era construir “una ymagen de madera, idéntica a la que existe, con el hueco al pecho para colocar en él la original”.

La petición se fundaba en que la imagen relicario existente “era de piedra y muy pesada, expuesta por su peso a que se siga alguna irreverencia en procesión, o al sacarla del nicho en dicha festividad”.

La imagen se hizo pero nunca llegó a desfilar en las procesiones ni a sustituir a la Virgen del altar mayor, pasando pronto a un armario de la casa Prioral y posteriormente a los domicilios de los procuradores. Hoy se expone en el Museo de la Basílica.

 

Las andas del V Centenario (1866).

Aquellas andas encargadas a finales del siglo XVIII y doradas de nuevo en 1847, acogieron la imagen de la Virgen en sus desfiles procesionales hasta 1866 cuando fueron sustituidas por otras, obra de los escultores Ramón y Francisco Trilles. Eran las fiestas del V Centenario de la Santa Troballa. Las andas las doró el dorador valenciano Vicente Giner[8].

Entre finales del siglo XVIII y buena parte del XIX descubren continuamente los inventarios del santuario la existencia de unas andas para los desfiles procesionales, con la salvedad que no se adornan con faroles, tulipas y cirios como en nuestros días, sino con ramos de flores, en alguna ocasión de plata y otras confeccionadas con tela y otros materiales. En otros momentos fueron adornadas con un arco de flores, a manera de “dosser” bajo el cual se colocaba la imagen, al estilo de las poblaciones de Villareal con la Virgen de Gracia o Cabanes con la Mare de Déu del Bon Succés, por citar ejemplos próximos y aún vigentes[9].

Sin embargo una vez construida la nueva peana por los hermanos Trilles, los faroles se adornaron con cirios, en número de treinta y seis, como especifican los recibos presentados.



[1]” Recibí de don Tomás Clara, procurador de las cuentas del ermitorio de Nuestra Señora la Virgen de Lidón, la cantidad de ciento cincuenta y cinco pesetas, importe del arreglo y restauración del anda de la expresada Virgen. Castellón, 15 de Octubre,1885”. Cuentas de la Administración de Lledó de 1885. Archivo Casa Prioral de Lledó.Vid Francés Camús, Josep Miquel. “Historia de la Basílica del Lledó” (1999). Universitat Jaume I- Diputación de Castellón

[2]SARTHOU CARRERES, Carlos (1909): Viaje por los Santuarios de la Provincia de Castellón. Castellón.

[3]Para un mejor conocimiento de la vida y obra de esta familia de escultores Vid PUERTO MEZQUITA, Gonzalo (1973) : Los “santeros” Viciano. Separata del BSCC, tomo XLIX, octubre-diciembre. Castellón.

[4]” Item mes paguí trenta tres sous y sis diners, de mans, de fer les andes de nostra señora del Lledó, a Juan Rubert, fuster”. “Item paguí a mestre Pere, vint sous de uns caragols que li fiu fer pera les andes de nostra Señora”. “Item he pagat a Bernat  Amiguet sinc sous y mig de un cabiró li comprí pera les andes de nostra Señora”. “Items sis sous de les punches que fiu fer pera les andes”. Sacristania de Francesc  Alegre 1617-1620. Legajo Lledó nº 22. Archivo Casa Prioral de Lledó. Vid. Francés Camús, Josep Miquel. “Historia de la Basílica del Lledó” (1999). Universitat Jaume I- Diputación de Castellón

 

[5]”Item un estandart, de domas blanch, ab franja de blanch y vermell”. “Item unes andes sobredorades pera portar a nostra Señora en processó”. Inventario de 1651.

[6]”Item he pagat en 30 de agost 1679 a Frances Mercer, pintor, per haver platejat y daurat lo que era de futa de la peaña de Nostra Señora del Lledó, per los pans de or y plata y mans”. “Item doni y pagui a Miquel Monseu, mañá, per fer un caragol de ferro ab sa femella pera portar ab seguritat a la image de Nostra Señora del Lledó en les andes en la processó”.Obreria del Dr. Juan Timor (1677-1680). Legajo Lledó nº 23. Archivo Casa Prioral de Lledó. Vid Francés Camús, Josep Miquel. “Historia de la Basílica del Lledó” (1999). Universitat Jaume I- Diputación de Castellón. “Item una peaña de custodia pera portar a nostra Señora, estofada de or y angels, y quatre muletes tot de fusta”. Inventario de 1684.

[7]”Es data 31 de agosto de 1753, a don Bautista Martí y a don Carlos Rivera, por unas andas de Nuestra Señora, 27 l, 9 s, 4 d”. Cuentas del depositario J. B. Albiol (1751-1758). Legajo Lledó nº 24.Archivo Casa Prioral de Lledó. Vid Francés Camús, Josep Miquel. “Historia de la Basílica del Lledó” (1999). Universitat Jaume I- Diputación de Castellón

 

[8]Las antiguas andas procesionales ya habían sido doradas y reparadas por los hermanos Francisco y Ramón Trilles en 1847, cobrando por ello la suma de 200 reales de vellón. Tal vez, debido a su antigüedad y mal estado por el uso continuo, el Ayuntamiento les encargó a ambos, en 1866, la construcción de unas nuevas.

[9]” A Vicente Soriano por componer el arco y peana de la Virgen, para la procesión”. Cuentas de la Administración de Lledó de 1851. Archivo Casa Prioral de Lledó. Vid Francés Camús, Josep Miquel. “Historia de la Basílica del Lledó” (1999). Universitat Jaume I – Diputación de Castellón. El mismo Soriano arregló ese año el altar mayor del santuario, para la fiesta principal y el día de la Magdalena.

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