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Solemnidad de Pentecostés en la Basílica del Lledó

La fiesta de la Pascua de Pentecostés se celebró con solemnidad y una amplia participación de fieles en la  Basílica de Nuestra Señora del Lledó. No en vano en el primer Pentecostés, la venida del Espíritu Santo se produjo a los cincuenta días después de la Resurrección del Señor, estando reunidos en oración en el Cenáculo los apóstoles con María, la Virgen.

Larga Vigilia de Pentecostés durante mas de dos horas

En este templo mariano, donde es venerada Santa María, bajo la advocación del Lledó desde hace mas de 650 años, la fiesta de Pentecostés comenzó la noche del sábado, después de tres bodas y la misa vespertina con la solemne Vigilia.

La Vigilia de Oración, organizada por la II Comunidad Neocatecumenal de la parroquia de la Santísima Trinidad, se prolongó durante  más de dos horas y media.

El domingo por la mañana, de nuevo los miembros del Camino Neocatecumenal participaron en la Celebración Eucarística. A las diez y media, bajo la presidencia del prior, revestido con capa pluvial de color rojo, se cantaron Laudes Solemnes.

La misa posterior fue presidida por el Prior del Lledó mossén Josep Miquel Francés, quien impartió una catequesis sobre el Espíritu Santo y la actualidad de su presencia en la Iglesia, en la vida de los creyentes y en nuestro mundo actual. Se refirió al Espíritu Santo como “Señor y dador de vida”, como se proclama en el Credo, incidiendo en los frutos y dones de su presencia en el corazón del cristiano. La homilía concluyó glosando la bellísima Secuencia de este día de Pentecostés

Las lecturas y los cantos estuvieron a cargo de los miembros del Camino Neocatecumenal, asistidos por su catequista Rafael Fortanet.

Al concluir la celebración el prior relató que cincuenta días antes, en la noche de la Pascua, se había encendido el cirio pascual en medio de la oscuridad de la noche., simbolizando a Jesucristo Resucitado como luz del mundo. Pero que ahora, cuando comenzábamos el tiempo del  Espíritu, era el momento de apagar el cirio pascual.

Incienso y una danza ritual en torno al altar

Tras el cantó de la Salve del Lledó, las lecturas de las peticiones por los enfermos y las acciones de gracias, el prior incensó de nuevo el altar, símbolo de Jesucristo y donde se hace presente el Señor con su cuerpo y su sangre. También explicó el prior que los miembros del Camino Neocatecumenal tienen por costumbre danzar en torno al altar al finalizar sus celebraciones mas significativas. Así ocurrió mientras el sacerdote subía al camarín, para encarar la imagen de la patrona hacía sus fieles. La lluvia que cayó durante toda la mañana no impidió una asistencia numerosa de fieles a la Basílica patronal de Castellón.

La II Comunidad Neocatecumenal se reunió posteriormente en los salones de la Casa Prioral, hasta primera hora de la tarde.

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