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Toros en la explanada de Lledó

Por Mossén Josep Miquel Francés, historiador y Prior del Lledó

Cuando este año, con motivo del Certamen Infantil de dibujo, la Junta de la Real Cofradía pensó en recrear algún festejo para entretener a los niños en la explanada de la Basílica, pensó con buen criterio parodiar la entrada de los toros de San Fermín en Pamplona. La fiesta resultó un éxito de participación y los niños disfrutaron al correr delante del simulacro de un toro de cartón.

Sin embargo, algún indocumentado, en el sentido literal de la palabra,- por tanto falto de documentos e información-, protestó en su facebook de la celebración del festejo, preguntando que sentido tenia parodiar un festejo de toros en Lledó, cuando los únicos toros de los que se tenía noticia era los “bous de Perot”.

El afán de notoriedad de algunos, que se consideran “els sabuts” de Castelló y la ideología antitaurina, que otros procuran extender entre la opinión pública, sin querer descubrir sus verdaderos argumentos, que son ir simplemente contra la llamada “fiesta nacional”, intentó hacer el resto.

En Lledó, sin embargo hubo toros, durante mas de cien años. Contra la historia y los documentos que la corroboran no se puede ir. Querer “pontificar” y saber de todo sin informarse es simplemente hacer el ridículo.

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Desde el siglo XVII hubo fiesta de toros en Lledó

Ciertamente la costumbre más popular, la más aceptada y participativa, la más esperada por una inmensa mayoría de los castellonenses del siglo XVIII era “la festa dels bous a Lledó”. Con los fondos de la administración del santuario se compraba todos los años, al menos desde 1608, un novillo que se toreaba en la plazoleta del templo la víspera de la festividad o en la propia jornada principal de la Virgen [1]. Por lo que se deduce, el festejo comenzó a celebrarse a principios del siglo XVII, con la llegada de las modas del barroco y no antes.

El festejo seguía todo un ritual. Para san Jaime, a finales del mes de julio, el “sacristà”, encargado habitual de este menester, contactaba con algún pastor de las comarcas interiores para cerrar el trato, que incluía la obligación de transportar el animal hasta los corrales de la casa del ermitaño la víspera del día de la Virgen[2]. No siempre lo tuvo fácil, porque en numerosas ocasiones y por circunstancias diversas de enfermedades, guerras u otros contratiempos, no se encontraban animales para sacrificar, como en 1715 cuando el obrero de la Virgen afirma expresamente que ese año no se corrieron toros, únicamente porque no se encontraron , “en dit any no sen matá, per no trobarsen[3].

antigua toros 1919

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Una comida festiva preludiaba el festejo taurino

A mediodía del sábado, víspera del día de la fiesta principal, se reunían en una gran comida en la casa Prioral, los administradores y los cargos electos del santuario, participando en ella los pastores que habían trasladado al toro y los carniceros que lo descuartizarían una vez sacrificado. Una comida donde se consumían numerosos pollos, que en alguna ocasión, a mitad del siglo XVIII, sumaron hasta cincuenta y cinco, regada con abundante vino, comprado a cántaros [4]. Después se daba suelta al animal que era sacrificado a la puesta del sol, amenizando los quiebros y la fiesta la música de los dulzaineros[5]. Al día siguiente sus carnes se repartían entre los miembros de la Junta de la cofradía, excepto la piel que, una vez vendida, reportaba algunos ingresos en las exiguas arcas de los administradores[6].

Se quiere prohibir los toros y la comida

Al construirse el santuario en el siglo XVIII se hicieron varias economías y en 1767 justo el año después de su inauguración, se suprimió este gasto. La medida no fue del agrado de los castellonenses, ni de algunos miembros de la Junta que, en la sesión de 10 de agosto de 1768, entablaron una acaloradísima discusión. El regidor Vicente Rocafort, pidió a los reunidos que se restableciera la costumbre del agasajo de la ternera y de los pollos a los miembros del Ayuntamiento y de la cofradía, aduciendo que las obras del santuario habían terminado dos años antes. A esta medida se opuso con firmeza el Vicario Mayor, mossén Gerónimo Arnau, y sometida a votación la propuesta se acordó, por mayoría de votos, extinguir  para siempre dicho gasto [7].

detalle dos

Un prior apasionado por lo taurino

Siete años más tarde volvió a plantearse la cuestión de los festejos taurinos, porque una celebración centenaria como aquella no era fácil de suprimir. Mossén Joaquín Bayer, el nuevo prior nombrado en 1775, era un apasionado del mundo de los toros y apenas tomar posesión del cargo volvió a plantear su recuperación, aduciendo que éstos se celebraban “desde tiempo inmemorial”. Otros administradores se sumaron a la petición, argumentado que en el aquel momento se disponía de recursos suficientes para las obras del santuario, decidiendo por mayoría “que se continúe y observe el estilo de las terneras y los pollos, como antes” [8].

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Toros en Lledó hasta el siglo XIX

Continuó la tradición, efectivamente, pero los tiempos ya no eran como antes y comenzaron los abusos, queriendo participar de la fiesta y recibir su parte proporcional quienes no la merecían, o no les correspondía. Por eso en la Junta de la cofradía del 20 de septiembre de 1782 se precisó quienes habían de participar en una comida, en la que muchos se creían con mérito para ello. La Junta acordó entonces el número de los asistentes y el cargo: El gobernador, los regidores, el vicario mayor, el prior del santuario, el clavario, el procurador, el secretario del ayuntamiento, el subsíndico y los maceros[9]. El historiador Balbás indica que a finales del siglo pasado, esta comida había sido sustituida por un chocolate y unos refrescos.

También el acoso, corrida y muerte de vacas y recentales en la plazoleta del santuario fue definitivamente prohibido los últimos años del siglo XVIII, cuando de nuevo la economía del santuario pasó por momentos difíciles. En la Junta del 19 de julio de 1788 los administradores explicaron a los cofrades que el pleito que se tenia planteado con el escultor Manuel Bisbal por la construcción del nuevo retablo mayor y la necesidad de reponer ornamentos litúrgicos para el culto, les obligaba a prescindir de ciertos gastos. Ese mismo año se suspendió la fiesta de la ternera y de los pollos,que en el día de Ntra. Sra. se acostumbraba matar” [10].

No se resignaron sin embargo los miembros de la cofradía a no tener el agasajo y la fiesta como se venia celebrando desde antiguo, y cuando consideraron que la situación volvía a ser favorable, intentaron su restitución. En julio de 1799, finalizada la guerra con Francia, la Junta adoptó un acuerdo para continuar con el acoso a una ternera por la explanada del santuario, a la que se daría muerte finalizado el festejo, repartiéndose después su carne a las autoridades[11]. Los festejos taurinos en Lledó se dieron por finalizados los primeros años del siglo pasado.

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[1]” Primo pagui y rebí por lo bou y vedella se matá lo día de nostra Senyora dit any, sis lliures”.Sacristanía de Joan Bosch (1608). Legajo Lledó. AMC. No se ha encontrado documentación anterior sobre esta fiesta taurina, antes de 1608.

[2]” Item rebi del produit del bou que es matá a la festa, deu lliures, so es de la pell y de la carn set lliures y mitja”. Sacristanía Gabriel Segarra (1614-1616). ”Item doní a Bertomeu, pastor, per portar lo bou que mataren a la festa, quatre sous”. Ibidem. “Item doni al home que porta la vedella, quatre sous”. Llibre tercer de comptes. Legajo Lledó nº 23. AMC.

[3]Obreria de Miguel Pascual (1711-1716). Legajo Lledó nº 23. AMC.

[4] Para la fiesta de la Virgen de 1755 se compraron cincuenta y cinco pollos, parte de los cuales se consumieron en la comida, repartiéndose el resto entre los miembros de la administración y la Junta de Gobierno de la Cofradía, tales como el prior, obrero, procurador, Ayuntamiento “y demás sirvientes de Nuestra Señora, como es costumbre todos los años en la víspera de la festividad”. Procuraduría de Antonio Viciano (1751). Legajo Lledó nº 24. AMC.

[5]Item he gastat en lo dinar que sa fet la vespra de nostra Señora, per raó dels que portaren los bous”. “Item doni a la viuda de Joan Giner onse lliures per lo preu de un bou que compri per al dia de nostra Señora”. “Item mes paguí trenta sous per lo que comprí pera fer lo dinar la vespra de la festa, per als de la casa y carnisers y los que portaren los bous”. Sacristanía de Gabriel Segarra (1614-1616). “Item paguí dos lliures a Agostí Valls, per haver fet música vespra, dia de la festa y dies de bous”. Procuraduría de Tomás Breva (1731). “Pagué por la ternera se mató la víspera de la Festividad de Nuestra Señora, diez libras”. Procuraduría de Antonio Viciano (1751).

[6]” Item rebi del produit del bou que es matá a la festa, deu lliures, so es de la pell sinch quaranta sous y de la carn set lliures i mitja”. “Item doni a Ramires setse sous per matar y pelar lo bou lo dia de la festa”. Sacristanía de Gabriel Segarra (1614-1616). Legajo Lledó, núm 22. AMC.

[7]” El Sr. Dn. Vicente Rocafort dixo: que respecto a que de inmemorial está en practica y observancia la costumbre de dar, para correrla, la víspera de la fiesta de Ntra Sra, una ternera, y essa se distribuye dando parte a los Sres de la Administación, y al Procurador un par de pollos, que no se haga novedad, y que se mantenga este estilo, principalmente en el día que cesaron los motivos de economia y gastos, por haver cesado los de obras y haver caudales de sobra en dicha Administracion, para lo necesario en obsequio, y costumbre de la fiesta de Ntra Sra del Lidón. El Sr. Amores Miquel dixo: que una vez que han cesado las obras del heremitorio de Ntra Sra del Lidón, por cuyo motivo se suspendió, por la Ilustre Junta, el gasto de la ternera y pollos, y que en el día de hoy hay sobrante en la misma Administración, sin destino alguno, que se restablezca este estilo, conforme está practicado y observado de inmemorial, hasta el día de la supresión. El Sr. Don Vicente Vives se conforma con el voto del Sr. Don Amores Miquel. El Sr. Don Ramón Climent dixo: que respecto que en dicha hermita de Ntra Sra del Lidón hay muchas cosas urgentes para adorno de esta, se quite absolutamente el gasto de la ternera, y pollos. El Sr. Joseph Pascual se conforma con el voto del escribano mayor. Y, a pluralidad de votos, quedó resuelto quede extinguido este gasto”. Junta del 10 de agosto de 1768. Llibre de casa y ermita. AMC.

[8]” Asimismo resolvieron que, respecto a que desde tiempo inmemorial ha estilado la Administración comprar y matar una ternera, en la víspera del primer domingo de Septiembre, que es el de la fiesta de Ntra Sra del Lidón, y unos pollos, y dar una libra de ternera y un par de pollos a cada uno de los Señores que componen la Junta de Ntra Sra del Lidón, y que por las obras se suspendió, haviendose finalizado estas y haver caudales sobrantes para todas las obligaciones, que se continue y observe el estilo de ternera y pollos como antes”. Junta de 3 de Septiembre de 1775. Llibre de casa y ermita. AMC.

[9]”Se resolvió igualmente que, el estilo de los Pollos y ternera, que de antiguo se da por la Administración de Ntra Sra del Lidón al Sr. Governador, Sres Regidores, Reverendo Sr. Vicario Mayor, Sr. Prior, Sr. Obrero y Procurador de dicha Ilustre y Reverenda Junta y el secretario de Ayuntamiento, el que assistiese, los dos maceros y subsíndico, sean los únicos a quienes dicha Administración continue en dicha memoria y agasajo, según las prácticas observadas hasta el presente día”. Junta de 20 de septiembre de 1782. Llibre de Casa y Ermita. AMC.

[10]Que en atención a que se ofrezcan diferentes gastos a la Administración, ya en ornamentos de sacristía del Heremitorio, retablos y otros indispensables, como el de visita de la Administración, se resolvió que se continuara el pedir limosnas, que se avia suspendido, y que por ahora se suspenda el gasto de terneras y pollos, que en el día de la festividad de Ntra Sra se acostumbrava matar, y hacer expresión a los Sres Administradores”. Junta del 19 de julio de 1788. Llibre de Casa y Ermita.AMC.

[11]” Que desde ahora se continue el matar una ternera, como antes, por cuenta de la Administración, que se de, como se hacía, una libra de ternera y un par de pollos a los Señores Governador, Alcalde Mayor, Regidores y Administradores y Secretario de la Junta, y que se le entere de ello al Procurador nombrado. Vicente Mut, para que en este año lo disponga en los terminos dispuestos, haciendo el debido repartimiento a dichos Señores, Procurador General y maceros”. Junta del 27 de julio de 1799. Llibre de Casa y Ermita. AMC.

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