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Un salón parroquial en “Ciudad Bolivar” de Bogotá, dedicado a la Mare de Déu del Lledó

Lucas Blanch Queral es de Castellón, tiene 36 años y nació en el seno de una familia cristiana. Es el cuarto de ocho hermanos. Cuenta que “como fruto de la fe de mis padres, y de vivir la fe en la parroquia de la Santísima Trinidad empecé un camino de iniciación cristiana a través del Camino Neocatecumenal”. A los 22 años partio para Colombia”, donde se ha formado como sacerdote en el Seminario “Redemptoris Mater” de Bogotá.

Fue ordenado el 12 de noviembre de 2016, y actualmente está de administrador parroquial en la parroquia de Santa Teresa de los Andes, en un sector pobre de la ciudad llamado Ciudad Bolívar, trabajando también como capellán del colegio Instituto Tecnológico del Sur, ubicado en el barrio de El Carmen. Lleva, como misionero, más de 14 años en Colombia “y por gracia de Dios y el amor que me ha dado a este hermoso país, también soy colombiano”. El pasado año, en una de sus estancias en Castellón, celebró la Misa en la Basílica de la Mare de Déu del Lledó, donde su madre rezaba insistentemente para alcanzar su conversión

Foto 1El padre Lucas Blanch celebrando Misa en la Basílica del Lledo

La colaboración de Lledó durante los dos últimos años, con generosas aportaciones

El padre Lucas Blanch ha escrito en ocasiones algunas cartas dirigidas a los castellonenses “lledoneros”, para contar la realidad de la parroquia y también para agradecer las generosas aportaciones llegadas desde la Basílica del Lledó. Esta es una de las cartas del Padre Lucas Blanch:

“Muy apreciado y estimado Mossén Miquel, queridos hermanos y feligreses todos que acudís a implorar el amparo de nuestra Madre la misericordia de Dios. Os deseo la Paz del Señor. Con motivo de una generosa donación de 2000 euros que hemos recibido en estos días, la segunda en el año de idéntico valor para la parroquia de Santa Teresa de los Andes, ubicada en una zona de extrema pobreza en Bogotá (Colombia) llamada Ciudad Bolívar, aprovecho para escribir esta carta de gratitud a todos ustedes, porque nos sentimos abrumados de cómo el Señor les ha puesto en el corazón, a través de su Prior Mossén Miquel, poder ayudar a la misión en Colombia.

La realidad social en estos sectores del sur de Bogotá es muy compleja por la pobreza extrema que vivimos, que tiene como manifestaciones el hacinamiento en las viviendas, la ausencia en algunos sectores de luz, agua y alcantarillado, la falta de hospitales y centros médicos entre otros; pero de todas ellas la que más sobresale es la pobreza humana, de cultura, valores cristianos y de respeto y cuidado del medio ambiente y de la ciudad. Los enfrentamientos entre bandas armadas suelen ser frecuentes, el microtráfico de sustancias psicoactivas en los barrios e incluso en las instituciones educativas, son el mal más grande a combatir.

Les cuento un poco esta realidad para que comprendan lo agradecidos que estamos con ustedes, primero por sus oraciones en el lugar que considero el corazón espiritual de nuestra querida ciudad de Castellón, y también con su generoso desprendimiento de sus bienes en nuestro favor.

Foto 2

El padre Lucas Blanch en Lledó acompañado del prior Mossen Josep Miquel Grancés y del canónigo Mossen José Luis García Suller

 

Una parroquia pobre, que crece con la ayuda de Lledó.

Ya con la donación que recibimos en el mes de febrero, iniciamos en la parroquia los arreglos del templo que estaba en obras, para que las personas tuvieran un lugar digno donde reunirse para alabar al Señor y vivir la fe. Pudimos contratar profesores de música para ayudar a los niños y jóvenes a salir de los ambientes de violencia y droga en la calle, jóvenes que a través de la música se han acercado al Señor y a diario frecuentan la parroquia. Gracias a su ayuda también se ha podido iniciar en una parroquia vecina llamada Santa María de Caná un comedor para 52 niños y 6 adultos mayores de familias de escasos recursos, que hemos logrado adecuar con  ayuda de las cinco parroquias que conformamos el arciprestazgo. También se ha dado ayudas económicas a algunas familias cuyas viviendas no estaban en condiciones aptas para vivir, con el fin de mejorar la vivienda o rehacerla.

Por otro lado, al ser nuestra parroquia nueva, creada hace apenas poco mas de dos años, hemos visto la urgente necesidad de construir un salón parroquial, dado que solo se contaba con el espacio del templo y los grupos de catequesis sacramental de niños y jóvenes han ido en aumento y ya no contamos con el espacio suficiente. En este momento estamos formando 130 niños para Primera Comunión, 60 jóvenes de confirmación y un grupo de 15 adultos, que recibirán a final del próximo mes de octubre, el mes de las misiones, el sacramento de la Primera Comunión y la Confirmación. Tenemos también una pequeña Escuela de la Palabra de Dios y una Comunidad Neocatecumenal, el grupo de la Legión de María, que con gran devoción y amor a la misión se reúne todas las semanas en la oración. Y podríamos abrir la parroquia a nuevas realidades de la Iglesia!

Pero nos encontramos con una dificultad: ¡No tenemos suficientes espacios donde podernos reunir! Tampoco tenemos agua aún en la parroquia!.  Pero eso nos viene hasta bien para la misión, porque así nos pasamos los días pidiendo agua a los vecinos y de esta forma algunos hasta se han acercado a la parroquia!

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La parroquia de Santa María de los Andes en Bogotá

Salón parroquial “Virgen del Lledó”

En otra carta enviada al Prior de Lledó, el Padre Lucas le informaba que “vamos a empezar la construcción del primer salón parroquial, y por su generosidad con nosotros, y tras hablarlo con la Comunidad parroquial, queremos dedicarlo a nuestra patrona La Virgen de Lledó!. El sacerdote decía también en su carta que como no tenía casa donde residir, “en un pedacito del segundo piso haré una pequeña sala-cocinita para poder atender las personas que con frecuencia vienen de lejos a visitar la Parroquia, y para tener reuniones con los catequistas, y cómo lugar de descanso entre misa y misa del Domingo”

El sacerdote castellonense expresa su agradecimiento a los “lledoneros” de este modo: “Gracias a su ayuda podremos seguir adelante con la construcción del Salón Parroquial en el segundo piso y con las escaleras para poder subir, que aún no las tenemos. Hay que hacer también una estructura que encierre las escaleras para no dar ocasión a los ladrones a podernos robar subiéndose al techo. Pero de todo lo que les he contado, me queda lo más importante, que siempre se deja para el final, y es contarles que la experiencia de ver como la Palabra de Dios y la vida sacramental cambian la vida de las personas y las lleva hacia Dios, les da alegría y paz en medio de las dificultades. Yo, personalmente, considero un regalo muy grande de Dios estar en misión en estos barrios tan humildes. Su pobreza es la riqueza de mi ministerio! Ruego al señor por todos ustedes, para que el Señor los siga bendiciendo. Y a mi muy querido hermano en el ministerio, Mossén Miquel, a quien he tenido el regalo de poder conocer y compartir con él, y que tiene un corazón tan grande de pastor, le conceda Dios conservar su fortaleza, generosidad, devoción y alegría que lo caracterizan. Que el Señor les conceda a todos la paz.

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El padre Lucas Blanch celebrando la Misa en su parroquia de Bogotá

El padre Lucas agradece la generosidad de los “lledoneros

En una de sus misivas el padre Lucas le confía al prior que “recuerdo con mucho cariño y con gran alegría su cercanía con mi familia, la Eucaristía tan especial que celebramos en la Basílica, su cercanía con las personas y su gran amor a la Virgen Maria!  Rezo por usted con mucha frecuencia, para que el Señor lo conserve en el ministerio siempre con esa dedicación que ha desempeñado y que hemos visto. Muchas gracias por sus oraciones y por el amor al pueblo colombiano, al que tanto yo quiero, que se manifiesta en su grande generosidad”

Foto 5El futuro salón ‘Virgen del Lledó′ en Bogotá

El recuerdo del P. Blanch ante la pasada fiesta de la Virgen del Lledó

En su última carta, enviada días antes de la fiesta de la Virgen del Lledó, ya en plena pandemia de coronavirus, el padre Lucas nos decía: “No me pasa desapercibido que el próximo domingo celebraran la fiesta en honor a nuestra patrona, Nuestra Señora la Mare de Déu del Lledó. Por aquí voy siguiendo de cerca las noticias de nuestra Basílica y de la misión que hace usted como pastor en este lugar al que en otras ocasiones hemos llamado “el corazón de nuestra ciudad” y le quería desear en primer lugar que Dios le conceda, pese a esta situación tan difícil de aislamiento general, que celebre con gozo, alegría y paz esta fiesta en honor de la Virgen.

Mossén Miquel, le doy gracias al Señor por la comunión en la Iglesia. Gracias también a su generosidad hemos podido socorrer a muchos necesitados aquí y sostenernos también nosotros. Su ofrenda parece el aceite de la viuda de Sarepta que no se acaba. Bendigo al Señor por tantos detalles que he visto en usted de amor a nuestra Madre y a nuestros fieles al preparar con tanto detalle la liturgia en la Basílica, por buscar cada vestigio de historia de ella en cualquier lugar remoto y adquirirlos y conservarlos con todo el cuidado, por preparar cada homilía pensando en los que lo escucharán… Bendito sea el Señor por los carismas y dones que derrama en nosotros para llevar adelante la misión en la Iglesia.

Foto 6El comedor de la parroquia

La ayuda de la Basílica ante la pandemia en Bogotá

Por último le cuento que aquí nos hemos volcado en este tiempo con el ejercicio de la caridad con la visita para administrar el sacramento de la unción de los enfermos, acompañando a las personas que en este tiempo han perdido sus seres queridos por cualquier enfermedad, orando con ellas en sus casas, con atención espiritual por vía telefónica a toda persona que la necesite a través de una iniciativa de la Arquidiócesis que han nombrado “llamada de la esperanza” en la que estamos un número grande de sacerdotes, repartiendo cada semana comida para entre 60 y 100 familias… A veces la compramos, otras veces nos la donan… pero lo impresionante es que todas las semanas hay. Cuanto más dinero gasto en comprar, más dinero llega a la cuenta de la parroquia. Se han puesto en contacto personas que ni conozco porque quieren colaborar. ¿Cómo puede ser el Señor tan generoso? Tengo presente en estos días las palabras de la Escritura: “Abres tú la mano, Señor, y sacias de favores a todo viviente”.

Ayer, sin ir más lejos, dimos mercados a 100 familias. Al menos con eso tienen productos básicos para tener que comer para una semanita o tal vez algo más si son poquitos. A las familias numerosas les damos doble, como el maná: Las familias más grandes recogían más. Estamos muy contentos de vivir este tiempo en la total providencia del Señor… tengo al final de este mes con todo lo que he gastado en mercados 300 euros más en la cuenta de la parroquia que el mes pasado. Esto es una locura de providencia de Dios! Y eso que he dado dinero para pagarle a algunas personas los recibos de luz, agua, gas, internet… ¡y más llega!

Foto 7El padre Blanch con feligreses durante la pandemia

Quería compartirle esta alegría que sentimos aquí pese a las dificultades. Ha habido muchas revueltas en mi barrio y se han tomado con barricadas las calles, incendiando llantas y troncos. De hecho la semana pasada no podía llegar a mi parroquia por esta situación y hemos distribuido la comida desde la casa de una familia del barrio. Ha habido personas que han aprovechado estas protestas para montar sus propios “peajes” en las calles amenazando con la violencia para aprovecharse de los que pueden trabajar, obligándoles a pagar una cuota para dejarlos salir o entrar sus camiones, autobuses o coches particulares al barrio. Cuando la alcaldía ha traído ayudas de víveres ellos se las han tomado y han dejado a los que obedecen quedándose en sus casas sin estas ayudas… Pero, pese a todo esto, el Señor se hace presente dándonos ojos para aquellos que lo necesitan y que hacen ondear en sus balcones pañuelos rojos haciéndonos saber así que pasan hambre, y así hemos socorrido a muchos. El Cardenal Rubén Salazar Gómez, que entregará la Arquidiócesis a un nuevo arzobispo el próximo 11 de junio de despedida, nos ha donado comida para distribuir a 58 familias necesitadas de cada una de las 33 parroquias de los barrios pobres del sur. Pero es que ayer mismo alguien, no se quien, mandó un camión con comida para 70 familias. Es que esto es un no parar de contar como Dios en comunión ayuda al necesitado.   Que Dios le guarde en su Paz y que la Santísima Virgen lo ampare bajo su cuidado.

Una entrevista muy singular con el Padre Lucas se puede seguir en https://obsegorbecastellon.es/lucas-blanch-sacerdote-misionero-colombia/

Foto 8

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